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El año 1.994, y cuando ya llevaba 30 años de excedencia voluntaria del Magisterio y hasta se me había olvidado que yo era Maestro Nacional con Oposiciones aprobadas y todo, un día me citaron en la Delegación de Enseñanza Primaria, que, al menos entonces, estaba en la calle Vitrubio (Madrid)  para comunicarme  que mi excedencia había cumplido hacía 10 años y que por una Ley del Gobierno Felipe González o me reincorporaba o perdía todos mis derechos y mi plaza. Así que como no estaba el patio para dejar de ser funcionario del Estado decidí incorporarme... y ahí entró en danza la picaresca española. Porque, de entrada, en Madrid capital  sólo había disponible una plaza de francés y en un colegio de Carabanchel alto (creo que era el Antonio MACHADO) y como yo no sabía francés como para enseñarlo pedí, supliqué, otra plaza... y esto son lentejas: o las tomas o las dejas. Por tanto, a Carabanchel y a enseñar francés,  y encima a las nueve de la mañana. (un crimen para alguien que siempre había trabajado de noche, como panadero y como periodista)   Pero, eso sólo fue el comienzo, porque la ironía del sino vino en cuanto aterricé en el "Antonio Machado" y el Director me asignó la clase que me correspondía: 3ª de Primaria, pues al entrar, un poco tarde porque ese día sólo había ido a presentarme, me encontré una situación algo anómala, siete o nueve individuos peleándose por entre los pupitres y una niña, gitanilla, regordeta, no muy agraciada (ojo, que la niña tenía, como supe después, dos hermanas en otras clases y eran monísimas) subida en una mesa y pintando con un rotulador de esos anchotes en la pared (y en rojo) algo que saltó a mis ojos como un puñetazo. No había terminado la frase, perlo sobraba con lo que llevaba escrito: ¡¡ VIVA EL COÑO DE MI..."Pero, chica  -me dirigí a ella casi desde la entrada y antes de acercarme a la mesa del profesor-  ¿qué haces?... y aquella "criaturita" se volvió a mi y con el gran desparpajo de los gitanos respondió casi como en un ataque:  ¿y usté quién coño es?... ¡yo estoy haciendo lo que me sale del coño!... tiene usté algo que decir?...y se volvió con ademán de seguir.  Pues, me parece muy bien, pero ahora mismo te vas a bajar de esa mesa y ya te las puedes ingeniar para borrar "eso". ¡Anda, y encima chulito...  Total, que esa fue mi reaparición en la enseñanza española, después de 30 años de excedencia... y no quiero recordar más, por hoy, de lo que allí viví porque seguro que ustedes no se lo creerían, ya que al final la Dirección, con el visto bueno de la Inspección de zona, casi me empapela por no dejar que jugaran al póker en la clase (esos ya eran mayores).
                 Naturalmente, en cuanto pude, y tuve que mover todas mis cartas entre los periodistas amigos y algunos políticos, conseguí un traslado al Ministerio.