Datos y Citas.

Cortesía de: “Misterios de los mundos olvidados”

 

El investigador Charles Berlitz, en su libro "Misterios de los mundos olvidados", escribe textualmente lo siguiente: Ciertos manuscritos del antiguo mundo que han sobrevivido hasta nuestros días, nos indican que mientras nuevas tierras han emergido del fondo del mar otras viejas se han hundido en él, borrando de este modo civilizaciones anteriores". "Sobre las diversas tierras sumergidas, que se consideraron en la antigüedad como centros de grandes civilizaciones, existen numerosas  referencias, así como sobre misteriosas islas en el océano Atlántico, más allá de las Columnas de Hércules, situadas a la entrada (o salida) del Mediterráneo".

"Una gran parte del fondo del Mediterráneo está compuesto de escarpaduras, despeñaderos y valles, dando la impresión de que no se trata del fondo de un mar, sino de tierra cubierta por el agua.

Muchas de las ciudades y puertos del Mediterráneo actualmente sumergidos, se hundieron en tiempos remotos, llegando incluso, algunas veces, a emerger de nuevo, en 1958 Marc Valentín descubrió en el fondo de las aguas marroquíes mediterráneas unas enormes murallas de ocho metros de largo y seis de alto a una profundidad de catorce metros compuestas de bloques.

El tipo de construcción de estas murallas, rodeadas de piedras más pequeñas, presenta un asombroso parecido con los prehistóricos y ciclópeos trabajos de piedra descubiertos en la costa del Atlántico y en las islas mediterráneas que aún están por encima de la superficie de las aguas. "Incluso las más antiguas leyendas de Sumeria, el lugar del mundo donde se supone que tuvo lugar el nacimiento de la civilización, nos hablan de que ésta llegó a Sumeria procedente del mar."

Por su parte, otro investigador, Louis Charpentier, en su obra "Los gigantes y su origen", nos ofrece aún más datos para la reflexión: "Hace algunos años, un ingeniero italiano hizo el proyecto de una presa destinada a cerrar el estrecho de Gibraltar. La utilización de esa presa estaba fundada en los siguientes cálculos: la evaporación de las aguas sobre toda la superficie del Mediterráneo es tal, que las aportaciones hidráulicas de los ríos que desembocan en él, tanto los procedentes de Europa y del Mar Negro como los de África, son insuficientes para compensar dicha evaporación.

De ello se deduce que, si el nivel del Mediterráneo se mantiene constante, ello se debe a la aportación de las aguas del Atlántico que se vierten por el único paso que existe entre ambos mares, es decir, el estrecho de Gibraltar, el Atlántico envía al Mediterráneo más agua de la que recibe".

El mismo Charpentier, en la obra que comentamos, hace reiteradas alusiones a ciertos enigmas de desaparecidas civilizaciones y comenta: "Aún existen en Francia algunas de esas piedras planas, ni dólmenes ni menhires, losas colocadas sobre el suelo que presentan el aspecto de una cama de piedra, con almohada y, a veces, una reguera de derrame, se las considera como unas tablas de sacrificios en las que eran inmoladas las víctimas, pero, ¿podrían ser más bien lechos de túmulos mortuorios en los que los grandes personajes eran depositados después de su muerte, para su regreso al seno de Lug?"

Charpentier investiga también en la misma línea cuando asegura que "en tiempos muy antiguos, no pertenecientes de ningún modo a la Prehistoria ha existido una civilización cuyas mismas bases nos son desconocidas".

 

CONCLUSIONES:  

 

¿Pueden formar parte de la Atlántida todos los templos, pirámides y construcciones inexplicables que hay a lo largo del rio Nilo?

El relato más antiguo, conservado de la Atlántida procede del filósofo griego Platón, mencionada y descrita por primera vez en los diálogos el Timeo y Critias. 

En ellos, Critias, discípulo de Sócrates, narra una historia que cuenta como verdadera. Una historia que cuando era un niño escuchó de su abuelo, quien a su vez la escucho de Solón, el venerado legislador ateniense y uno de los siete sabios de Grecia, a quien se la habían contado sacerdotes egipcios en Sais, ciudad del delta del Nilo.

La historia, que Critias narra cómo verdadera, se remonta en el tiempo a nueve mil años antes de la época de Solón, para narrar cómo los atenienses detuvieron el avance del imperio de los atlantes, belicosos habitantes de una gran isla llamada Atlántida, tan grande como Asia y Libia situada frente a las Columnas de Hércules y que, al poco tiempo de la victoria ateniense, desapareció en el mar a causa de un terremoto y de una gran inundación.

Platón describe la Atlántida más allá de las columnas de Hércules y como todo el mundo sabe este era el nombre del estrecho de Gibraltar. ¿Y qué había cerca de Gibraltar que se pudiese calificar como una civilización muy avanzada? Las ciudades que hoy están sumergidas en el fondo del mar Mediterráneo y el mar Negro.

Platón se refiere a una civilización inexplicable y muy avanzada que desapareció en un día y una noche. Así pues, bien puede ser cierta la afirmación de que parte de los Atlantes que se salvaron llegaron a la costa de Marruecos y desde allí se dirigieron a Egipto.

Y lógicamente también llegarían a España, a Italia, a Grecia y a Turquía. Pero los que salieron de esa forma no fueron los constructores, sino nosotros. Los constructores, o los Dioses abortaron la construcción de todos esos llamados templos en todo el mudo en el mismo instante y se fueron. Hay sin embargo algo que no encaja en esta historia, ya que como es posible que los Atenienses detuviesen el avance del imperio de los Atlantes 8.000 años antes de la época de Solón, que yo sepa los Atenienses son del 1.400 A.C. Hay que tener en cuenta que Platón estaba mucho más cerca cronológicamente de nosotros que de la época en que se narran estos hechos. Y desde luego no contaba con unos datos que sí tenemos hoy en día. Se ha dicho que la Atlántida podía estar en el océano Atlántico y que se hundió.