Hace unos años comencé mi novela”Spalis” con estas palabras:

Los novelistas somos unos tontos de capirote que nos pasamos la vida ideando o buscando argumentos fuera, sin darnos cuenta de que nuestra propia vida puede ser el mejor argumento para la mejor novela.

Pero esta vez he decidido no caer en la trampa y dejar de ser tonto... ¿Por qué voy a buscar una historia o me voy a romper la cabeza en pos de un argumento sabiendo como sé que mi propia vida es una novela? Mejor dicho, mi vida y la historia de mi familia, pues estoy convencido de que nunca leí nada tan sorprendente e increíble como la historia de “Spalis”.

¿Que qué es “Spalis”? Sencillamente, una de las muchas historias que abundan entre mis antepasados, una parte de mi propio ser... algo increíble que supera cualquier imaginación. Lo cual demuestra con creces que la vida puede ser, y de hecho lo es, algo más complicado que el más complicado de los argumentos ideados por el hombre.”

Pues bien, ese fue el norte que me tracé al iniciar la “Trilogía erótica” que culmina con “El harén de Don Juan”, que ustedes tienen ya en sus manos ( las otras fueron “María la Negra” y “Las locuras de Lina”): buscar en el baúl de mis recuerdos historias verdaderas que me contaron o viví , y en las que  se demuestra con creces que la vida puede ser la mejor fuente para el novelista.

En “María la Negra” trasladé al papel la historia que me contó una compañera mexicana cuando estudiábamos en la Escuela Oficial de Periodismo. Según ella había habido una familia mexicana que vivió bajo la maldición que la diosa azteca “Thazolteotl” había arrojado sobre las mujeres de la familia y que no acabaría hasta que una de ellas encontrase un verdadero amor. Mientras tanto serían victimas de la locura sexual, o sea la “ninfomanía”.  A la hora presente cuando me lo contaba ya habían muerto las mujeres de tres generaciones, esclavas y víctimas del sexo. La novela la inicié con la cuarta generación, una mujer que ella misma estaba desesperada por sus desvaríos sexuales, pero también su hija que sólo contaba 16 años. Pues, resultó que la madre se enamoró verdaderamente de un hombre, pero de ese mismo hombre se enamoró también perdidamente la hija ... Y entonces la madre por evitarle a la hija la tragedia sexual se suicida y le deja el campo libre a la hija, porque era su salvación.

Naturalmente, a la historia verdadera el escritor le añade su imaginación, y la historia ya no sucede en México sino en Córdoba y los personajes están situados en un ambiente y en un marco social que no es el de la familia mexicana.

En “Las locuras de Lina” aproveché una historia que sí viví personalmente. Fue en Madrid, a mi llegada en 1959. Allí, en la pensión donde fui a hospedarme, me encontré con que el dueño hacía vida marital con una de sus cuatro hijas. No estaban casados, pero para el resto de la familia y para los que allí nos hospedábamos eran marido y mujer. Y no pasaba nada y  aquella familia vivía feliz. Era un incesto claro y rotundo, dado que los protagonistas eran familiares en primer grado. Y vuelvo a decir lo mismo, como escritor aproveché la historia como argumento de la novela, añadiéndole, claro esta, un poco de imaginación. También cambié el ambiente social y el marco, así como los nombres de los personajes, para evitar problemas jurídicos o personales.

Y ahora ha llegado la tercera novela de la “trilogía”. Este “Harén de Don Juan” que ya está en las librerías.

En “El harén de Don Juan” también aprovecho la historia de un señor que conocí personalmente y que murió hace tan sólo unos años, aunque el resto de los personajes que salen siguen vivos. Por supuesto también aquí  los disfrazo con nombres inventados y algunos, pocos, cambios para desfigurar un poco la verdadera historia.

Don Juan es un empresario madrileño que se casó en los primeros días de la Guerra Civil del 36 con una mujer, diez años mayor que él, que era la criada de su familia y de un origen humildísimo. Don Juan dejó embarazada a la joven y tuvo que casarse con ella “in articulo mortis” cuando, tras recibir un tiro en el pecho, está al borde de la muerte. Pero, Don Juan no murió y al despertar de su coma se encontró que estaba casado con una mujer a la que no quería en absoluto y que iba a tener un hijo. Don Juan acepta la situación  y se rinde a los hechos, pero muy pronto en su vida surge otra mujer, que es hermana de su mujer, y queriendo o sin querer, ambos se enamoran y viven un verdadero romance. Con ella también tiene otro hijo. Después Don Juan, que ya ha subido en la escala social diez escalones más que sus dos mujeres (la mujer oficial y la amante), porque ha heredado una fortuna al morir sus padres y ha obtenido el título de Licenciado en Farmacia  con las notas más brillantes de la Universidad, conoce a otra mujer, se trata de otra Licenciada superinteligente y, queriendo o sin querer ambos se enamoran e inician una vida de pareja, aunque separados para evitar el escándalo social.

Más tarde, Don Juan contrata como secretaria a una joven, muy eficaz en su trabajo y guapísima, y, queriendo o sin querer, también se enamora de ella y con ella, y a escondidas, vive otro romance (es la cuarta mujer). Pero,  pasa el tiempo  y Don Juan alcanza un triunfo apoteósico, pues junto con la compañera de estudios (la tercera mujer) descubre una “píldora anti-tabaco” que les da la fama a nivel mundial.

Y en pleno triunfo y ya famoso se va una noche, por un compromiso social, a un tablao flamenco y allí conoce a una bailaora y cantaora que en ese momento es la figura cumbre del flamenco español... y la mujer más guapa del “todo Madrid”. Y Don Juan que           –según le confesaba al mismo al autor – cuando veía unas tetas y un culo  se perdía,  acabó  “liado” con ella(fue el quinto romance que vive Don Juan).

Naturalmente, para escribir esta novela aproveché la historia de mi amigo Don Juan. Que no se llamaba Don Juan, como también disfracé con nombres supuestos al resto de los protagonistas.

Lo que quiere decir es que sigue en vigor  lo que decía hace años cuando escribí “Spalis”, que “los novelistas somos unos tontos de capirote que nos pasamos la vida ideando o buscando argumentos fuera, sin darnos cuenta de que nuestra propia vida puede ser el mejor argumento para la mejor novela”.

Mire usted, amigo lector, en la vida suceden cosas que ni la imaginación más calenturienta puede imaginarse. Algunos ejemplos podría sacar de la Historia o de los periódicos de la actualidad. ¿O no es increíble la historia del padre austriaco  que mantuvo casi 24 años en el cautiverio de un sotano a su hija, con la que tuvo 7 descendientes, y a la que estuvo violando sistemáticamente desde que cumplió los 11 años? (el padre se llamaba José Fritlz y la hija Elizabeth) ¿A qué novelista se le habría ocurrido una historia parecida?. Pues, eso es “El harén de Don Juan”. Una historia increible que continuaremos mañana...