Cuando se define el mismo como “causa de extinción de la responsabilidad penal, que supone el perdón de la pena” sin más, estamos diferenciándolo de lo que viene a ser el indulto taurómaco, ya que este sería la gracia que se concede al toro bravo que ha demostrado en el ruedo una bravura extraordinaria y en el que la legislación española en materia taurina sugiere que “debe favorecer el destino de la res como semental y de preservar en su máxima pureza la raza y casta”.

Queda claro que la diferencia está en ¿Qué debe mostrar el indultado golpista para merecer ser “indultat”? ¿bravura, arrepentimiento?

Hay quien habla que este tema ha sido el mayor error del gobierno socialista y así lo creo, pero como en España las cosas de la política no se miden por su gravedad si no por la capacidad de olvidar que tienen los votantes y la velocidad del mismo, he pensado que lo mejor es hacer literatura del mismo y ahí dejo la idea.

Este verano he estado releyendo a varios fabulistas de los que, no por desmerecer, hay que destacar a los patrios Iriarte y Samaniego, aunque la verdadera fuente, preñada de relatos e ingenio tiene a Esopo como gloria y a La Fontaine como destacado seguidor, eso sí, francés.

La fábula es una composición literaria narrativa, corta, normalmente escrita en prosa, aunque no siempre, en la que los personajes suelen ser animales que hablan y actúan como humanos.

Y claro “viene al pelo “destacar la similitud de los indultos realizados por el gobierno del Sr Sánchez de los golpistas catalanes con el indulto taurino, que, en ocasiones, no muchas, se produce en algunas plazas de toros y que, aunque sea solamente por el nombre, pone en relación a “seres humanos” y “animales”, la distinción se la dejo a los animalistas, porque en muchas cosas no estamos de acuerdo y seguro que en este caso tampoco. 

En 1768 Mª Antonia Ibarra imprimió la obra de Esopo en su imprenta de la Universidad de Cervera y es de destacar que esta impresora catalana sobresaliera sobre el resto de los impresores hispanos en la obra de Esopo. Cuantos impresores catalanes han tenido la oportunidad de destacar, un tema tan cercano como el del” indulto de los golpistas”, fabulando sobre él y no lo han hecho, eso es que se está perdiendo el interés por la Fábula en estos tiempos de pandemia.

Sirva simplemente como idea relacionar el indulto penal con el indulto taurino, mézclese la casta política catalana con la fiesta nacional, cámbiense políticos por toros y tenemos una fuente inagotable de posibilidades de fabular, como Iriarte o Samaniego unos, como La Fontaine otros o como Esopo los más ilustres, o los que así se consideren en nuestras letras, las castellanas o las catalanas, que para hacer literatura no importa la lengua. 

Eso sí, no tengamos en cuenta que las asociaciones ganaderas incluyen el indulto dentro de los programas de mejora de la raza, que viendo la bravura de los indultados y lo de preservar la raza y la casta, si lo tenemos que humanizar en la política catalana va a estar complicado y por ahí no paso.