Responde al nombre de un tal Abel Caballero, edil de Vigo que dicen del Psoe, que siendo el presidente de la Federación Española de Municipios y Provincias, no tiene otra ocurrencia que para agradar y pelotear a su señorito el presidente del gobierno, con su voto de calidad hace que los ahorros de los municipios españoles se los quede la verborreica ministra Montero.

Este señor tuvo otra ocurrencia por la que pasó al ranking de la catetez y la estupidez humana: la de decir algo parecido a que las luces navideñas de su ciudad se iban a poder ver en New York porque inundó Vigo de luces y luces, que evidentemente no pagó él sino todos sus convecinos. Y estas chorradas al personal parecen gustarle mucho y se traducen en votos cada cuatro años.

Al personaje creo conocerlo bien y me van a permitir que les cuente una experiencia personal. Allá por finales de 1986 era Abel Caballero ministro de Transportes y un amigo mío, amigo a su vez de su jefe de gabinete, me dijo: Abel Caballero está buscando un asesor y le he dado tu nombre al jefe de gabinete porque creo que tu eres la persona idónea. Se pondrá en contacto contigo. Por aquel entonces yo trabajaba en el servicio de estudios del hoy desaparecido INI y estaba a punto de fichar por Renfe.

En efecto, a los dos o tres días tenía su llamada para quedar y mantener una entrevista con el ministro, entrevista que tuve al poco tiempo y que recuerdo fue a última hora de la mañana de un viernes. El recuerdo que tengo de aquella entrevista es que fue algo surrealista: que si con sus directores generales  despachaba una o dos veces a la semana, incluso al mes, con sus asesores podía hacerlo varias veces al día y que me fuese despidiendo de mi familia porque allí no había horarios. La entrevista debió durar un par de horas y recuerdo que aparte de echarse flores a si mismo, estuvo llena de tópicos, que sirvieron para darme cuenta del personaje.

Durante el fin de semana medité conmigo y mi esposa dónde iba a meterme y el lunes a primera hora estaba en el despacho del jefe de gabinete para que le transmitiese al ministro que le agradecia su deferencia, pero que no iba a incorporarme a su equipo. Creo que la excusa fue que tenía hijos pequeños que requerían mi atención y no iba a poder mantener el ritmo de trabajo que me había descrito.

El resultado fue que enterado el ministro de mi negativa se agarró un cabreo mayúsculo y vetó mi incorporación a la ferroviaria, cosa que bajo cuerda no se produjo, pero que se tradujo en que yo tardé de noviembre a febrero en poder recibir los haberes correspondientes, al tener que trabajar sin contrato. No se si alguien más se habrá permitido el lujo de decirle no a un ministro a la oferta de trabajar en su gabinete. Hoy no me arrepiento. Fin de la autocita.

Pues bien, el exministro y ahora alcalde también les hace una "pirula" a todos los ciudadanos, de todos los más de 8.200 ayuntamientos españoles, incluídos los de su ciudad, a los que literalmente roba sus ahorros por importe de 15.000 millones de euros, para dárselos a una ministra que dejó endeudadas y secas las arcas de Andalucía y a un gobierno despilfarrador, enfrascado en un proyecto para arruinarnos a todos.

El colmo del sarcasmo, es que de los 15.000 millones incautados, la verborreica ministra "donará" 5.000 a aquellos municipios que ella estime oportuno y el resto dice el gobierno los devolverá como les venga en gana con plazo hasta 2037, que como decía Keynes: "a largo plazo todos calvos". Además de arbitraria, se trata de una medida supinamente injusta, ya que ejemplifica que gestionar bien o mal, da lo mismo. Porque al final viene un gobierno golfo y arrampla con todo. Da lo mismo ser cigarra que hormiga.

Los superávit de gestión de los ayuntamientos, vulgo ingresos no gastados o ahorros, no son de los alcaldes, ni mucho menos de Abel Caballero y no digamos ya del gobierno. Los ahorros producidos en los ayuntamientos son de los ciudadanos de esos ayuntamientos y son una despensa para futuras inversiones o ahorros para cuando vienen mal dadas.

Este hombre traicionó a sus colegas y nos traicionó a todos para servir a un pelele de otros que buscan nuestras desgracias y, de paso, servirse a si mismo por los cortoplacistas réditos políticos que pueda reportarle esta villanía. Porque villanía viene de villano y villano de villa y lo peor que puede hacer quien gobierna una villa (un alcalde) es ser un villano, un traidor a los suyos. Eso sí, por lo menos hizo algo positivo: poner de acuerdo en su contra a todos los partidos del arco parlamentario, con la lógica excepción de su partido (ese que ni tiene 120 años de honradez, no es ni partido, sí es socialista radical, para nada obrero y todavía menos español).

Díme de qué presumes y te diré de qué careces, dice el refrán. Este indigno alcalde presume de las luces que cada Navidad alumbran su ciudad en un afán megalómano que dice de sus muchas limitaciones. Es fácil presumir y llenar de luces una ciudad, luces y energía que tu no pagas. Claro que presume de tener su ciudad muchas luces, las mismas luces de las que él carece.