Hay países alrededor del mundo que están caracterizados por ser referencia en una determinada actividad económica o de entretenimiento. Cuando oímos hablar de Las Vegas, matemáticamente nuestro pensamiento lo asemejamos al paraíso del desenfreno a nivel mundial, teniendo a la actividad del juego como uno de sus máximos alicientes.

Cruzando el Océano Atlántico, en el viejo continente, encontramos en el Mediterráneo a la mayoría de las naciones que siguen los pasos de Las Vegas, aunque con una sonora distancia por razones históricas obvias. En este sentido, Malta se ha erigido como el paraíso para el juego en Europa, siendo esta actividad una de los principales atrayentes para acoger visitantes en la isla.

En este sentido, muchas plataformas de juego tienen su sede social en Malta, por lo que no llama nada la atención que el 12% de su PIB dependa directa o indirectamente del sector del juego, especialmente en su versión online que es la que se está quedando con la práctica totalidad del mercado.

Ese ejemplo de Malta, ha hecho que el Mediterráneo se haya convertido en una zona de gran expansión del juego, tanto en su parcela física como en la interactiva. Esta actividad lúdica, suele ir de la mano del turismo, y pocas zonas existen en el mundo tan visitadas para buscar diversión como este mar en Europa. Algo de lo que se benefician también los mejores casinos online con licencia en España, puesto que son muchas de estas plataformas las que se encuentran inmersas en un continuo crecimiento, tanto a nivel de usuarios como de facturación.

Pese a que las legislaciones en muchas de estas naciones bañadas por el Mediterráneo no han permitido al juego ser una actividad que fluctúe con el mercado, sino más bien que ha debido preocuparse de marcos legales en muchos casos difusos que ponen el foco en los clientes y en las actuaciones hacia los mismos.

Como en cualquier otra actividad se pueden producir disfunciones o malas prácticas puntuales que pueden generar cierta controversia en el sector, pero que no se deben tomar, como hacen algunas voces interesadas, como algo común y normalizado en el sector. Es en ese punto, en el que todos los agentes involucrados deben remar en la misma dirección para seguir gozando de un entorno de juego seguro y confiable, que haga a miles de personas seguir disfrutando de su actividad de ocio predilecta sin ninguna preocupación.