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No entiendo la aprensión
que mucha gente le tiene
a la Confesión.
O la entiendo, pero es pueril
en cualquier caso esa aprensión.
Todo un caballero
cristiano como Chestertón
-una de las mentes
más lúcidas del siglo XX-
se convirtió a la religión
católica precisamente
por la Confesión.
Es este sacramento
la higiene del alma,
espiritual ablución
que nos deja como nuevos
por obra de la gracia
de Nuestro Señor.
Cualquiera que se confiese
con verdadera contrición
comprobará que no hay sensación
más reconfortante que la obtención
de ese regalo del Cielo
que es la absolución.