Después de un paréntesis agitado, movido y polémico vuelvo a estas páginas con la ilusión renovada y el ansia de entendimiento que siempre me ha caracterizado. "Como decíamos ayer...".

Y me arranco con este "Mensaje a los militares de España" porque creo que la "situación militar" es ahora mismo la más delicada y la más candente. Tal vez sin que nadie se lo haya propuesto o quizás como objetivo secreto de "alguien" el tema militar se ha encrespado y amenaza con tormentas peligrosas para España.

Si fue casual, todos lo tendríamos que lamentar.

Si ha sido premeditado, no sólo hay que lamentarlo, sino criticarlo y condenarlo.

Malo es que los políticos no se entiendan entre sí. Malo es que la economía esté por los suelos y malo es que los españoles ya estén divididos otra vez.

Pero, mucho peor y más grave es que el Ejército pueda estar dividido o que lo hayan dividido. Porque, desgraciadamente, tal como nos dice la Historia más reciente, cuando el Ejército se divide la concordia es ya casi "imposible".

Según los historiadores una de las claves para evitar que los pueblos vayan a la guerra civil es que el Ejército se mantenga unido, ya que está suficientemente demostrado que cuando ocurre lo contrario siempre se acaba luchando en el campo de batalla.

Por eso, nos debe doler en el alma el ''asco" de Miláns del Bosch y el "asco" de Sáenz de Santamaría. Como debió dolerles a los españoles de 1936 la "repulsa" de Mola, Franco y demás a aquel sistema o el "servilismo" al mismo de Miaja, Núñez de Prado y demás. Discutir si la Constitución y la legalidad vigente están -o tienen que estar- por encima de España es sumamente peligroso. La Constitución es discutible; la Patria, no. La supervivencia de España como nación no puede compararse a la supervivencia de esta o aquella legalidad.

 

Por eso, me ha parecido oportuno reproducir en estas mismas páginas la "Orden general de operaciones" que dictó Moscú a los comunistas españoles cuando ya se estaba al borde de la catástrofe de 1936. Creo que es un documento que todos los militares de la España actual deben leer atenta y casi religiosamente. Que ninguno se llame a engaño, que nadie pueda mañana escudarse en la ignorancia. Porque hoy como ayer las cosas están rotundamente claras. El marxismo internacional tiene perfectamente estudiado el "cómo" tratar al Ejército y a los militares de cara a la consecución del objetivo final. Tal vez por aquello de que "el fin justifica los medios".

 

ASÍ pues, que cuantos con orgullo y dignidad vistan el uniforme del Ejército español lean despacio este "Documento". Sobre todo, la división que de los militares se hace: enemigos, neutros, simpatizantes y adictos. Y muy especialmente el apartado ''I'' que textualmente dice:

"Los militares que han de ser más vigilados son los que figuran como simpatizantes y adictos. Estas personas, llegadas a nuestras filas, son elementos de conducta indeseable dentro del Ejército, y con ellos ha de seguirse la misma táctica que se siguió en Rusia: en primer término se les utiliza, y luego se les da el trato de enemigos, pues para que nuestra obra se consolide es preferible un oficial neutro que uno que haya sido ya traidor a los suyos, y mañana pueda traicionar nuestra causa".

¿Está claro? Pues, que lo tengan en cuenta aquellos miembros de nuestro Ejército que por razones de oportunismo estén tratando de "ganar posiciones" de cara a un posible gobierno marxista. Porque los marxistas -como Roma- tampoco pagan a los traidores.

Churchill lo dijo muy claro: "Entre el deshonor y la guerra habéis elegido el deshonor... pues bien, también tendréis la guerra".