Mientras elucubro sobre las abyectas paranoias temporales de primero de sanchismo, haciendo coincidir  los indultos a los separratas con el fin del diabólico bozal al aire libre, me llega epístola de alarmado amigo pucelano. Reacción tecnológica de "vacunados", pues, surgimientos de raros ("rarely") códigos bluetooth cuando se aproxima a uno ellos. Y rememoremos. Grosso modo, un código bluetooth es un "aparato" conectado a la Red y que permite intercambiar información. Conectaría aparatos "inteligentes" entre sí. Veamos.

Te comento todo lo que está sucediendo, esto va a ser un apocalipsis zombi

Y prosigue. "Ayer hable con unos amigos italianos y me dijeron que cada vez que se aproximaban a una persona vacunada salían unos códigos en Bluetooth que no eran normales por que no se corresponde con ningún aparato. Me dijeron que hiciera la prueba con mis padres ya que están ´vacunados` (ambos con Pfizer y doble dosis) y, efectivamente, Luys, cuando me aproximaba a ellos y encendía el Bluetooth aparecían unos códigos rarísimos que no eran de ningún dispositivo cercano”

Agrega y culmina. "Luego me cercioré y cuando me alejaba ya no aparecían. Cuál fue mi sorpresa cuando al siguiente día puse el Bluetooth en pleno centro de Valladolid y rodeado de cientos de personas, me saltaban más de cincuenta códigos, todos con el mismo patrón y efectivamente no hacían referencia a ningún aparato. Esto solo tiene sentido si han metido alguna mierda, algún micro o nanochip. Y no hace falta que te diga que yo no estoy ´vacunado`. Y en el Bluetooth no aparece nada de nada cuando me acerco. Te paso los códigos".

Fin de la epístola…

Los "vacunados" serán controlados: genéticamente, cerebralmente, tecnológicamente

…Aunque le cueste asumirlo a mi buen amigo pucelano, sus padres se han transformados, en primer lugar, en organismos modificados genéticamente. Mutantes, pues. Sus cerebros serán completamente controlados, segunda clave. Y, tras lo detallado más arriba por él, han devenido dispositivos 5-G conectados al infernal internet de las cosas.

...Y quien no lo quiera ver, continúa estando jodidamente ciego. En fin.