Es el pueblo español un toro bravo
que aguanta infamia y saña vejatoria,
mas lleve quien lo veje gran cuidado
pues no tiene su aguante moratoria.

Se ha visto muchas veces en la historia:
quien quiso someterlo a su cayado
o hacerlo apacentarse con escoria
de las lindes de España fue borrado.

Así será otra vez. A mayor gloria
de Dios, como se hizo en el pasado,
será nuestro enemigo derrotado.

Nos lo exige el honor y la memoria
de aquellos que su sangre derramaron
por darle a nuestra Patria la victoria.