Somos un grupo de españoles de toda edad, condición y sexo que, alarmados por la degradación moral, política, y social de la nación española, hemos decidido agruparnos para analizar y dar respuesta a las causas de lo que acontece a nuestra patria, y, en consecuencia, buscar respuestas para revertir esa situación.
Somos de los que aun consideramos los valores como esenciales. El envilecimiento relativista que todo lo justifica ha penetrado de tal manera en la sociedad, que se hace necesario voltearlo. Solo encandila lo material. Solo se aspira al goce físico. Todo comportamiento inmoral se justifica. Solo se cree en un dios, el dinero.  Nosotros en cambio apostamos por lo limpio, por lo natural, por lo humano. Queremos que la solidaridad, la honradez, la hermandad. la lealtad, la amistad, lo conseguido con esfuerzo, y tantos otros valores y comportamientos dignos, vuelvan a ser la clave de nuestra convivencia.
Somos los que pensamos que los hombres y las mujeres, todos los que conformamos España, tenemos que ser los receptores de toda acción política, y que el Estado, como organización común de todos, ha de estar subordinado a ello. Del Estado, en función del ser humano y a través de sus representantes, han de emanar leyes y normas ecuánimes y rectas, destinadas al uso y disfrute de todos los españoles, así como para su progreso moral y el bien común.
Somos los que creemos que no hay Patria sin Justicia Social, y viceversa. Nuestra esencia no es igualitarista, pero es obligación de todos y entre todos el estrechar las diferencias entre las personas, especialmente del Estado como instrumento social. Cada cual tiene que ganarse el pan con su esfuerzo, y ganárselo sobre la base de la igualdad de oportunidades. Solo creemos en una nobleza, la del trabajo, pero no todos tenemos el mismo recorrido ni las mismas condiciones y circunstancias, por eso Estado ha de luchar por y para todos, pero principalmente por los más desfavorecidos. No queremos vagos ni contrabandistas que juegan con los recursos de toda la ciudadanía, pero menos aun a los que se complacen, y viven, gracias al esfuerzo y las penurias de los demás.
Somos demócratas pero en el amplio y verdadero sentido de la palabra. No nos valen los partidos. Es legítima su existencia ya que no se puede negar a nadie el derecho a asociarse para defender y difundir ideas, pero los rechazamos como intermediarios entre el pueblo y como receptores del poder. Los partidos políticos vienen demostrando su permanente sumisión al logro del poder, sea como sea, incluso por encima de los intereses generales. Juegan, sin principio alguno que los sujete, a una especie de todo vale, con tal de llegar al dominio político de la nación. Pero una vez llegan, las promesas se las lleva el viento y vuelta a empezar. Es imprescindible proponer nuevas formas de participación política, basadas en los órganos naturales de convivencia y trabajo. Nos decantamos por los municipios y comarcas como instituciones fundamentales de la democracia.
Somos firmes partidarios de la Unidad de España. Tenemos la enorme responsabilidad de transmitir a nuestros hijos y nietos, lo que recibimos de nuestros mayores. La Unidad de España no se puede someter a referéndum, como tampoco las verdades incuestionables. Por mucho que se votase, lo que és, és, y determinados votos a favor o en contra no lo iban a cambiar. España como nación, además de ser una de las primeras de Europa, es una realidad histórica forjada en el devenir de los tiempos. Sin embargo no nos quedamos en el territorio y sus símbolos, España tiene que ser un proyecto permanente de mejora, de ilusión, de un quehacer por y para la convivencia, en definitiva, un propósito prometedor de vida en común.
Somos y nos decantamos hacia lo hispano. De nosotros surge el termino y nuestra proyección internacional, sin desmerecer ni alejarnos de lo europeo, a lo que pertenecemos, ha de estar especialmente encaminada hacia lo hispano, hacia la promoción de la hispanidad, en igualdad de condiciones con nuestros hermanos del otro lado del mar. Nos unen muchas cosas, que van desde la lengua y la cultura, hasta una historia común y un acervo de costumbres.  Todos juntos podríamos ser mejores y mas fuertes, pero no para imponer, sino para difundir lo hispano, nuestra manera de ver y entender la vida, el trabajo y la moral. No somos mejores que nadie, pero tampoco peores.
*Somos, turbia y fresca, un agua que atropella sus comienzos. Somos el ser que se crece.
* Somos un río derecho.
¡A la calle! que ya es hora de pasearnos a cuerpo y mostrar que, pues vivimos, anunciamos algo nuevo. No reniego de mi origen pero digo que seremos mucho más que lo sabido, los factores de un comienzo (Gabriel Celaya).
Además Son, serán sus plumas nuevos colaboradores de El Correo de España.