¿Por qué la OMS NO recomienda el uso generalizado de mascarillas? La respuesta es sencilla si estuviésemos aplicando las matemáticas de 3° de la ESO (en concreto la leyes sobre la Probabilidad). Partimos de los siguientes datos objetivos: Las mascarillas son un bien escaso. Su uso correcto exige al menos unas 10 mascarillas por día y persona (ya que para que funcionen hay que cambiarlas cada vez que se humedecen o simplemente se tocan). En España somos, al menos, 46.000.000 de habitantes, lo que supone que al día harían falta unas 460.000.000 mascarillas. (Vamos... que en España no teníamos ni para media hora antes de esta histeria colectiva... imaginaros ahora) Resulta que las personas sintomáticas tienen, al menos, 1.000 veces más probabilidad de contagiar que una persona que no presente síntoma alguno (me refiero principalmente a la tos o la fiebre). Si resulta que las personas asintomáticas usan de forma generalizada mascarillas, (estén enfermas o no) es más que probable que las personas sintomáticas (las que tosen o tienen fiebre) no consigan las que realmente les hacen falta, o simplemente NO puedan o NO quieran pagarlas por su alto precio ante una inusual demanda (de hecho, deberían de ser gratis para estas personas y para las personas que las cuidan, ya que se trata de un problema de salud pública, tal y como recomienda la OMS). Por lo tanto, el uso generalizado de mascarillas no solo NO evita la propagación del Covid-19, sino que influye negativamente en el aumento de los riesgos colectivos por la falta de las mismas para quienes realmente las necesitan. 
 
Todo ello, sin entrar en lo absurdo de generalizar y centrar las políticas públicas en el uso de un mecanismo que es, otra vez, 1.000 veces menos eficaz, que el mantener las personas sanas o sin sintomas, una distancia social, el continuo lavado de manos, o la desinfección habitual de zonas u objetos comunes de uso público (para estas medidas no existe escasez de medios, ya que vivimos en un país suficientemente grande, lavarse las manos se puede hacer de forma gratuita, con agua y jabón, y para la desinfección hay millones de productos disponibles de bajo costo) y que, al centrar a la población en el uso de dicho artilugio (la mascarilla), se favorece notablemente el relajamiento de las otras medidas claramente eficaces para ese grupo asintomático. Todo ello y sin entrar en la estampa cotidiana de poderse observar un mal uso de las mascarillas por parte de la población común ante la falta de costumbre y la falta de la propia enfermedad (ya que al estar aparentemente sano no se utiliza de forma estricta, lo que lo vuelve a hacer del todo ineficaz si resulta se tiene la enfermedad) que aumenta el desatino en mayores, niños y gente no formada en la prevención de riegos.
 
Ello hace concluir a cualquier persona que no haya entrado en "modo pánico", que las mascarillas, además de quitarnos el oxígeno que nos hace falta para oxigenar la mente y mejorar el razocinio, además de hacernos creer que estamos favoreciendo la disminución de un contagio y nos aumenta la falsa sensación de seguridad ante el Covid-19, además de todo ello nos va convirtiendo poco a poco, en una sociedad ENFERMA, que si bies estaba sana, cómo dice el antiguo y más sabio refranero español: "el hábito (sí) hace al monje"
 
Al menos, eso piensa la Organización Mundial de la Salud, organización universal que tiene como único objetivo de su existencia el velar por la salud de la población mundial y que resulta ser la misma a la que tampoco hicieron caso la mayoría de los países del mundo, incluido, por supuesto, España, y que con varios meses de antelación a la toma de la primera medida ya advertió de la pandemia y de la necesidad de tomar medidas urgentes de distanciamiento social en la población ante lo que se nos venía encima. Ahora esos mismos Gobiernos que no hicieron caso ayer y que cuentan los muertos por miles, critican sistemáticamente hoy a la OMS, en un intento de esconder sus vergüenzas.  Yo, ni me pongo la mascarilla, ni me quedo en casa. Yo simplemente hago caso a la Organización Mundial de la Salud.
 
Este es mi pensamiento y mi opinión, que aunque no soy médico ni he estudiado mucho a lo largo de su vida, "aún" me llega el oxígeno suficiente... digo "aún" y digo bien, mientras me lo permita el nuevo Régimen.
 
Para más información, acude directamente a las fuentes: 
 
Pagina Oficial de la Organización Mundial de la Salud: pon en Google las letras OMS