Se hace preciso comenzar diciendo que “El Implacable” no es ni un alias ni un mote. Es un sobrenombre que le hemos puesto sus seguidores -más propio decir sus admiradores- al coronel de artillería Jesús Flores Thies. Como la historia pusiera “El Campeador” al Cid Rodrigo Ruiz Díaz de Vivar, “El Quijote” a Alonso Quijano o “El Bueno” a Alonso Pérez de Guzmán. Y tal comparación no es hipérbole, que con los tres personajes tenía Jesús Flores Thies afinidad. Le llamábamos “El Implacable” porque era el título que daba a su entrañable publicación en formato digital. Que con una periodicidad, no constante pero si frecuente, enviaba a sus amigos. Amigos que pronto, dada la gran calidad de la publicación, se iban transformando en unos fieles seguidores que esperaban impacientes el próximo número.

Flores Thies (dch.) de cadete de 1º paseando con un compañero por Zaragoza

Y como pudiera parecer que tal sobrenombre corresponde a persona pugnaz y de difícil trato, se deja ya sentado que era una bellísima persona. Un alma noble, un idealista, que pretendía ser “desfacedor de entuertos” y “azote de follones y malandrines” (Un ejemplo aquí) y como tal tenía algo de alanceador de molinos (Un ejemplo aquí). Lo que le propició, además de algunos revolcones, descalabros producidos por las piedras de ingratos galeotes. Era en definitiva un nadador contracorriente. En un momento en que salmones y truchas habían dejado ya de remontar las aguas limpias y bravas que manaban de la Cruzada victoriosa, para ser sustituidos por los acomodaticios barbos, y decorativos ciprinos dorados, nadadores en las aguas mansas y cenagosas de lo “políticamente correcto”. Ni que decir tiene que por ello era incomprendido por borregos e incluso antiguos toros, ahora emasculados por el “Sistema”. Jesús era lo que ahora, con insufrible cursilería, se suele llamar “un verso suelto” cuando en realidad Jesús Flores Thies era, todo él, un poema épico y caballeresco.

Es cierto que era una persona algo fuera de su tiempo. Lo que se agradecía, por ser faro y referencia en una España que, perdido el rumbo, navegaba dando bandazos sin comandante, sin piloto… y con una carta de navegación donde la derrota trazada llevaba a las procelosas aguas de las que la había librado la generación anterior. El caso es que este quijote -su estampa física evocaba al hidalgo manchego- tenía una página web que firmaba como JF y de la que era director, administrador, dibujante y redactor principal… y único. A la que con una sinceridad que le honraba definía como publicación reaccionaria, integrista y facciosa numerándola cronológicamente a partir de 1978, año de aprobación de la vigente Constitución. Y para escarnio de uno de nuestros políticos de la izquierda ágrafa -no recuerdo si incluso era ministro o ministra- numeraba las publicaciones entre comillas por supuesto, confundiendo adrede el término que expresa fracciones con los números ordinales.

En la puerta del despacho de Moscardó en El Alcázar

Jesús Flores era una persona de vastísima cultura, en uno de nuestros intercambios epistolares le llamé polígrafo, y le halagó. Pero era rigurosamente cierto. Además de su vena literaria tenía una innata aptitud para el dibujo y grandes conocimientos de pintura, que aunque no había desarrollado, evidenciaba por su sensibilidad artística. Consciente de lo vitriólicos que eran muchos de sus implacables, solía insertar preciosos cuadros, generalmente al final de la publicación, con el deseo, así manifestado, de sosegar el espíritu del lector por la contemplación de magníficas obras de arte pertenecientes a pintores nacionales y extranjeros.

El sobrenombre de “El Implacable” con el que Jesús Flores Thies ha pasado a la historia, tiene un enorme significado. Pues quiere decir que la obra ha trascendido al autor, máxima recompensa para todo creador. Porque si la vida es obligadamente finita, las grandes obras son inmortales. Y ya desde aquí sugiero a un posible editor que se ponga en contacto con su viuda, Pilar García Conde, para publicar la colección de implacables. Porque además de ser un tesoro del “comic” al unir la maestría de los dibujos, con los textos que los acompañan, este pequeño “gran periódico digital” es un insustituible elemento para entender el devenir histórico de España en aquellos años. De hecho se trataba de una ventana de aire fresco en la que apartándose de la impuesta “corrección política” Jesús Flores, con una elegante y certera mordacidad, se hacía eco de los desastres de la política nacional e internacional, con razonamientos y acertadas conclusiones que muchos españoles compartíamos. Aunque no tuviéramos ni su capacidad intelectual, ni sus habilidades artísticas, para reflejarlas con tanto acierto.

Como se puede apreciar, esta magnífica viñeta con la que encabezaba todos los números de la publicación es una acertada alegoría. El autor, en notable “auto caricatura” utilizando la pluma como fusil armado de bayoneta, carga contra follones y malandrines -pendejos gustaba el llamarlos- al grito de ¡¡¡Santiago!!!… y un cierra España que está implícito. Mientras que la paloma, con su rama de olivo en el pico, parece estar esperando con añoranza los XXV años de paz. Conseguidos con la sangre de su padre muerto en la Cruzada de Liberación Nacional, cuando él tenía tan solo seis años de edad.

Una felicitación: Origen de nuestra amistad

El 9 de enero del 2008, recién promulgada la infame Ley 52/2007 “de la revancha histórica” elevé un informe reservado al Mando exponiendo lo que suponía aquella ley y cuáles serían sus consecuencias. Informe que resultó profético.

A pesar de ser un documento “clasificado” fue filtrado a la prensa por el MINISDEF con el fin de agitar el fantasma del “ruido de sables” de cara a las próximas elecciones generales que iban a tener lugar el 8 de marzo. Se me impuso además una fuerte sanción disciplinaria, a la que se le dio publicidad -con nombre y apellidos- en todos los medios de comunicación social (AQUÍ todo lo relativo a tal suceso). La noticia llegó así a Jesús Flores Thies que me escribió felicitándome (AQUÍ la carta de felicitación y AQUÍ la de protesta al Inspector General del Ejército, Tte. Gral. Fdo. Torres González).

Flores Thies, en 2010, denunciando en una conferencia en Castellón el expolio de nuestro patrimonio nacional por la II República

A partir de ese momento iniciamos una entrañable amistad que se mantuvo mediante el correo electrónico. Pues él vivía en Barcelona y yo en La Coruña. Años después, con motivo de una reunión de su promoción en El Ferrol del Caudillo, se desplazó hasta esta ciudad con su mujer Pilar, momento en que nos conocimos personalmente los dos matrimonios en una cordialísima e inolvidable velada.

La amistad, sustentada en la comunidad de doctrina (comunidad de ideales) se mantuvo hasta el fallecimiento de Jesús Flores. Este “In Memoriam” quiere ser un homenaje al amigo que nos ha dejado. Porque los muertos no mueren nunca, mientras alguien los recuerda.

Pero antes de hacer la referencia a su obra, hagamos un boceto de su biografía. Que forzosamente tiene que ser muy breve, por la propia naturaleza de este recordatorio.

Unos someros apuntes biográficos:

Nace Jesús Flores Thies el 13 de febrero de 1931, así pues hoy hubiera cumplido noventa años. Su padre, Rafael, había nacido en Ronda y el abuelo paterno que llegó a teniente coronel, había combatido en Cuba en 1895. El abuelo materno, de nombre Julio, era alemán de Hannover y su hija Eleonora, al casarse con Rafael dio lugar a una simbiosis de malagueño y teutón que se puso de manifiesto en los dos únicos hijos habidos del primer matrimonio; su hermano mayor Rafael, nacido en 1929 con parecido a su madre; rubio y de ojos claros. Mientras Jesús, por el contrario, representaba el prototipo de un avispado crío malagueño. En agosto de 1931 cuando Jesús está a punto de cumplir seis meses, muere su madre en Granada de unas fiebres paratíficas y los dos hermanos, el mayor Rafaelito que aún no ha cumplido los dos años, y Jesús que está a punto de cumplir seis meses, quedan huérfanos y acogidos por su “familia alemana” hasta que el padre los recoge y los lleva con su familia a Málaga, dejándolos al cuidado de su hermana soltera Manola que los atiende como si fueran hijos. Poco después el padre, con motivo de un curso en Madrid, conoce a Pura con la que se casa en segundas nupcias y la que sería verdadera madre para los dos hermanos.

Dedicatoria autógrafa del libro

El padre, que había combatido en la guerra de África, era de natural inquieto o aventurero, a la vista de sus frecuentes cambios de destino a los que se desplaza con la familia. Hay que decir ya que estos apuntes biográficos están tomados de un libro inédito “LOS FELICES CUARENTA Y OTRAS MEMORIAS” en el que Jesús Flores plasma sus vivencias, primero en base a documentos y narraciones familiares, y a partir de los tres años “cuando despierta a la vida intelectual” -en sus propias palabras- merced a su prodigiosa memoria. El citado libro me lo remitió desde Barcelona a La Coruña en un CD, y su lectura me resultó tan interesante y amena que decidí imprimirlo y encuadernarlo tras lo cual se lo envié a Barcelona para que me lo devolviera dedicado. Una verdadera lástima que no haya sido editado, pues al interés de la narración se une una prosa muy amena, desprovista de artificios. Libro cuya lectura “engancha” ya desde el prólogo y primeras páginas. También escribió otro con el título de “Chapuzas Sangrientas” y posiblemente algunos más, pero que desgraciadamente están inéditos (AQUÍ catálogo de obras publicadas).

La familia al completo en la Agüera (1932): D. Rafael, Jesús, Pura y Rafaelito

Pues bien, sus primeros recuerdos infantiles son ya de La Agüera, en el Sahara español, donde la familia vive en un fuerte del desierto, próximo a la costa y a donde cada 15 días llega la goleta “Maruja” para suministrar el agua con la que se abastece la guarnición y habitantes del fuerte, así como los nativos de las jaimas próximas. Cuando la familia regresa a la Península, el padre pasa destinado al Cuartel de la Montaña en Madrid y alquilan una casa en Pozuelo de Alarcón. Es aquí donde por primera vez ve Jesús Flores manifestaciones y mítines políticos y ve pasar caravanas de camiones cargados con jóvenes vociferantes que se dirigían a la sierra. Mucho tiempo después supo que eran juventudes del PSOE trasladándose para realizar entrenamientos paramilitares. Todo ello le hace percibir el enrarecido clima social de Madrid. Su madre había formalizado su inscripción en la Falange que por aquellos tiempos había dejado de poner la otra mejilla ante los asesinos que la acosaban y se protegía a tiros. Al acabar el curso, para alejarse del ambiente enrarecido de Madrid, el padre pidió destino al Regimiento de infantería “Zaragoza Nº 30” en Lugo, ciudad a la que llegó la familia el cuatro de julio de 1936.

Jesús Flores de «balilla» en Lugo (En 1937 con seis años)

No lo consigna en el libro, pero catorce días después, el 18 de julio, tiene lugar el Alzamiento Nacional. Sin saberlo, con ese cambio de destino su padre había salvado la vida. Pues el día 20 de julio, dieciséis días después de que la familia hubiera llegado a Lugo, el Cuartel de la Montaña, tras una breve resistencia es asaltado, asesinando a la mayor parte de los defensores. Y prácticamente a todos los oficiales. A día siguiente, 21 de julio, sale su padre de Lugo con el Regimiento, en una de las columnas gallegas que parten hacia el Bierzo para liberar Ponferrada, Cacabelos, Campo Naraya, Bembibre y otras poblaciones. Ya en el alto de los Leones, a las puertas de Madrid, se “pasa” a la 1ª Bandera de la Legión. El último recuerdo que tiene Jesús Flores de su padre es con casco de guerra en la muralla de Lugo la víspera de su partida. Y unos pocos meses después en una fugaz visita a Lugo durante un permiso desde el frente.

Última fotografía en vida del Cap. de la Legión D. Rafael Flores, padre de Jesús Flores Thies, tomada pocos días antes de caer gloriosamente

Cuando se restablecen las comunicaciones del norte con el sur en la Zona Nacional la madre se traslada con sus dos hijos a casa de los suegros en Málaga, pues su familia se encontraba en el Madrid Rojo. Deja a los niños en Málaga con su familia política y ella se traslada a Talavera de la Reina para estar cerca de su marido. Al que puede ver cuando en algún pequeño permiso se acerca a la inmediata retaguardia. En una de las cartas le dice que en cuanto pueda se acercará a Málaga para recoger a los niños y llevarlos con ella para que pueda verlos. Sin duda piensa en una próxima liberación de Madrid. Porque Puri, la abnegada esposa del capitán Flores se desplaza según avanzan los Nacionales hacia Madrid. El 20 de mayo de 1937 se encuentra en Pinto. Y su marido al mando de la compañía de ametralladoras de la XII Bandera del Tercio, está en las trincheras del Barrio del Lucero, en los arrabales de Madrid, cuando la metralla de una granada de mortero le produce la muerte. Tenía treinta y tres años, edad emblemática de evocación evangélica.

Rafaelito (Izqu.), Pura y Jesús

Es fácil imaginarse la escena cuando recibe la noticia. Por mucho que la guerra haga pensar en una posibilidad que nunca se quiere admitir… hasta que llega. El general Yagüe le proporciona un coche para que pueda trasladarse a Leganés, en cuyo cementerio acaba de ser enterrado su marido. Y se hace preciso resaltar este rasgo de humanidad del general Yagüe, que a pesar de la situación bélica, tiene esa deferencia con la viuda de uno de sus legionarios. En el cementerio de Leganés, el fiel enlace del capitán Flores, un negro portugués de Angola le entrega sus pertenencias entre las que se encuentran las últimas anotaciones de su diario y la última foto. El fiel asistente se despide de la que ya es la viuda del que había sido su capitán, como si fuera realmente su madre. Lo que sugiere que consideraba como un padre a su capitán.

Y dice Jesús Flores -que a la sazón tenía seis años recién cumplidos- evocando la muerte de su padre y la soledad de su segunda madre al quedar viuda: cinco años de matrimonio habían terminado de forma terrible. Cinco años cuyo recuerdo sería, durante toda la vida, la razón de vivir y de haber vivido.

Autorretrato (1964)

Y llegados a este punto se hace forzoso dejar la incipiente biografía de Jesús Flores Thies para centrarse en su obra. Pero no sin antes decir que terminada la guerra, y tras hacer el bachillerato en Madrid, prepara en el CHOE (el Colegio de Huérfanos del Ejército) la oposición a la Academia General Militar de Zaragoza donde ingresa en el arma de artillería formando parte de la IX promoción a la que gustaba llamar “la promoción de Capalleja”

Comienza así su vida militar, y pasados los años, se casa con Pilar García Conde a la que dedica el inédito libro “Los felices cuarenta y otras memorias” con estas palabras: A mi mujer, en reconocimiento a la tremenda paciencia que ha tenido conmigo a lo largo de nuestra vida en común. Sin ella yo no sabría ni andar.

A mis hijos y a mis nietos…, y a los hijos y nietos de mis nietos.

A mi hermano Rafael “Rafaelito”

Tiene el matrimonio tres hijos y seis nietos, y la familia tras varios destinos y traslados, se afinca definitivamente en Barcelona.

Jesús Flores Thies visto a través de su obra: “LOS IMPLACABLES”

Autorretrato (década de los 70)

Se ha dicho ya que Jesús Flores era un magnífico dibujante autodidacta, que muy bien podría haberse ganado la vida como autor de “comics” (Ver aquí y aquí). Si a esto le sumamos su ingenio, la agilidad de su vena narrativa, el sentido del humor y también su mordacidad, llegaremos a la conclusión que con su peculiar estilo muy bien podría haber sido émulo de otro gran dibujante y militar, más veterano que él -pues “hizo la guerra” como alférez provisional- el genial Mingote. Y no dudo que habría alcanzado su reconocimiento… si alguien lo hubiera promocionado. Algo impensable, pues nadador contracorriente, nunca se hubiera avenido a dedicar sus viñetas y los textos que las acompañaban, a lo que podía darle fama y dinero: la “corrección política” que emanaba de la Transición, y que le hubiera obligado a renegar de sus ideales y de su lealtad al Caudillo. Algo que jamás hubiera hecho.

Es conocido aforismo una imagen vale más que mil palabras. Así pues, cuando las imágenes van acompañadas de cortos pero certeros textos, no son necesarias largas disertaciones para glosar la figura de la persona a la que quiero dedicar este homenaje póstumo. Dejemos pues que sean sus viñetas las que hablen por él.

Una de sus pequeñas obras de arte, es un cómic o historieta ilustrada sobre el Camino de Santiago (pinchar aquí para formato grande), compuesto por doce páginas de las que a modo de muestra se inserta la primera:

En cuanto al fino humor al que ya ha hecho referencia, veamos con que elegante donaire llama “salido” a SM. el Rey Juan Carlos en la página 7 del Implacable 221 aprovechando para hacer una crítica a la ingratitud con aquellos que levantaron una España atrasada, que luego la guerra dejó arrasada.

MALA MEMORIA.-La mala memoria de periodistas y políticos es una grave enfermedad que ni siquiera puede curarse en el Hospital de Parapléjicos de Toledo. La desinformación organizada nos cuenta que el rey (¡ojo! el rey “entrado” no el “salido”) asiste al acto de celebración de 40 aniversario de su inauguración que ¡oh sorpresa!, fue inaugurado por el Príncipe de España cuando todavía no era rey ni “entrado” ni “salido”. Pero cuando ya era éste rey “entrado”, presidió la celebración del 25 aniversario de la creación del mejor Hospital de Parapléjicos de esta Galaxia. Pues ni en los recuerdos de la inauguración ni en los fastos de los 25 y 40 años, se invita o se cita al responsable de este hospital, que nadie denomina “franquista”, cuando se inauguró en octubre de 1974. Es tarea de titanes tratar de encontrar en internet el nombre del ministro español, que para otros casos sería denominado “franquista”, responsable de la creación de este hospital modélico, pero nosotros nos saltamos a la torera el cerco de silencio y recordamos que se trata de…Licinio de la Fuente, Ministro de Trabajo con las ideas muy claras.

Sin desperdicio esta otra viñeta en que critica a un Ministro de Defensa que sería impensable en ningún país del Globo. Poniendo en evidencia la indefensión de una España a causa de su política y sus políticos, aunque aún se siga cantando en el Himno de Infantería “la sangre enemiga en sus espadas”, en el de artillería “antes que rendidos, muertos con honor” y en el de caballería “tu deber y tu honor te lleva al sacrificio”, lemas “militaristas” que de haber seguido en el PSOE el poder, posiblemente hubieran sido eliminados. Como el lema, tan políticamente incorrecto, de a España servir hasta morir.

….O este otro de similar tenor

Zahiriendo también a independentistas, travestidos y sodomitas

Fallece Jesús Flores Thies: El último IMPLACABLE

El 21 de septiembre del 2017 muere en Barcelona, con ochenta y seis años, Jesús Flores Thies. Hasta las últimas semanas ha gozado de buena salud y de una envidiable capacidad de trabajo, conservando sus habilidades para para escribir y dibujar. El final le llega en pocos días.

Esta es su despedida.

Jesús Flores Thies en el balcón de su casa en Barcelona. (Obsérvese la placa tras él).

 

Foto Insertada tras su fallecimiento por su viuda Pilar García Conde y una de sus nietas, en el último “Implacable” editado por ellas en septiembre del 2017.

Pues aún rotas por el dolor, quisieron rendirle este último homenaje, despidiéndose de sus amigos como a él le hubiera gustado. Agradeciéndoles además la fidelidad con que durante tantos años habían seguido su publicación.

Y unas pequeñas referencias al contenido de este Implacable póstumo

…Se contarán por centenares o quizá miles, los textos, artículos («España irreconocible»  y «La roña», comentarios,  y cartas -sin olvidarnos de los libros- que el Coronel escribió. Búsquenlos. Consérvenlos. Reléanlos. No hay mejor homenaje y merecen un lugar en la gran biblioteca que forma España.