Escucho una entrevista a un converso al revés. Converso del catolicismo al ateísmo. Un tipo, por lo demás, intelectual y vitalmente honrado, cuyo padre fue asesinado por la ETA, que las ha pasado canutas, incluyendo juicios y presidio, por ser coherente con sus ideas y convicciones, tanto en su época de “fanático religioso” como en la actual de “falangista de izquierdas” (ambos entrecomillados son palabras suyas para definirse a sí mismo).

Lo escucho con cierta admiración, pero sobre todo con lástima, causándome también regocijo sus brutales invectivas contra los políticos más representativos del momento, de derecha a izquierda (aunque él niega que exista en España una verdadera izquierda en nuestros días, al menos en las instituciones).

Me gustaría hablar con él y que me explicase el porqué y el cómo de la pérdida de su fe, cuestión que en la entrevista despacha abruptamente llamando a Dios “amigo imaginario”. Mi impresión es que, como hombre radical que es (aunque radicalmente equivocado), se encuentra mucho más cerca de ese amigo de lo que él imagina.