“A quienes hambrientos y sedientos de Justicia, busquen la fraternidad universal en los principios eternos y no en los convencionalistas arbitrarios”.

Tratar esta masónico tema, es como “bailar con la más fea” pero eso no es sinónimo de haber elegido a la menos digna

“Todo lo feo, no es arte cuando está desprovisto de razón” (Sócrates). También dijo: “Pongo la retórica al lado del sofisma: quien no haya hecho nada malo, no veo para qué puede servirle la retórica”.

Cuando Amnistía Internacional  (A.I.) se avergüenza de poner a Dios entre sus alegatos reivindicadores de derechos, está intencionadamente renunciando a la clave inspiradora y orientadora de sus fines presuntamente humanitarios.

Está privando de sentido el vivir humano y con él, está usando arbitrariamente la moralidad a que este ha de someterse.

Dios es el ser creador-redentor-orientador y consumador final de un abrazo amoroso. Lo malo de evadir responsabilidades, son las consecuencias de haberlas evadido. Y con ese código ético, no puede prescindir ni por un solo instante de la esencia metafísica del hombre, de su presente social y de su futuro trascendente y eterno.

Renunciar a facultades racionales y volitivas que le hacen libre, es cambiar sus derechos de primogenitura por un plato de lentejas. Sn Dios, carece de todo valor objetivo cualquier valoración que sobre el ser humano intentemos hacer.

La ley divino-positiva, concreta normas y sentidos sobre lo justo y lo injusto. Simple, no quiere decir sencillo.

Amnistía Internacional. lo confunde y cree que no alcanza a todos los humanos esa ley universal, aun cuando no hubiésemos sido elevados al orden sobrenatural. De ahí, el defecto primero y descalificativo en todo lo demás evitando absolutamente estampar el nombre de Dios no por ignorancia, por malicia.

Aquí, no cabe la libertad religiosa. El argumento de “juicio práctico” de Kant que era agnóstico le llevó a reconocer que era necesario para demostrar la moral y la felicidad. Sería absurdo renunciar a una fortuna por no tener que administrarla.

¿Qué es Amnistía Internacional?  Una organización nacida en 1961 con un artículo periodístico de Peter Benenson, abogado británico, en el que exhortaba al público a colaborar en la liberación de los presos de conciencia, por disidentes o simples ideas políticas.

Un mes más tarde, más mil personas habían enviado ofertas de ayuda concreta para darlo a conocer a los gobiernos, presentando peticiones de indultos.

Lo que al principio fue un tímido esfuerzo filantrópico se convirtió en una organización internacional en desarrollo constante.

Tiene su secretariado en Londres, con unos 150 empleados pertenecientes a unas 30 nacionalidades.

Se financia con donativos de particulares sin admitir la gubernamental, con el fin de proceder con una supuesta libertad

Persigue la protección de los derechos humanos, al margen de la ideología del gobierno.

Exigen que sean presos “presos de conciencia” a causa de sus convicciones y que no hayan acudido a la violencia ni abogado por ella.

Se opone sin excepciones a la aplicación de la pena capital  trato cruel

Su trabajo se basa en la Declaración de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.

No he conseguido saber que Junta o Directiva está manejando los hilos…

Carecen de credo religioso y político y su independencia de todo gobierno, es el medio que dicen usar para su independencia.

Aquí, en España, estaba en el Paseo de Recoletos.

Amnistía Internacional absolutiza la vida por la vida y así para no desperdiciar esta “única vida”, propone el hedonismo y el consumismo como ideología del goce irreflexivo y la fetichitización del mundo de los objetos  mercancías para satisfacción de todo lo sensual.

Su religión es el bienestar, que en América lacónicamente resumen en “sexo, coche y carrera”…

Inmoralidad es, entre otras cosas, no comprometerse con ninguna responsabilidad.

Su aparente filantropía nada tiene que ver con la caridad cristiana.

El 10 de diciembre de 1948, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Declaración de los Derechos Humanos.

Se compone de 30 artículos y adolecen de una falta indisimulable de ideología concreta.

Suplantan la ley natural con una suposición gratuita de la dignidad humana y dónde tienen y por qué tienen derechos.

El simplismo rehúye toda especulación metafísica.

No toda violencia es injusta.

Reconocen sin argumento alguno, una dignidad intrínseca y unos derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana, aparte de su conducta. Es decir, derechos aún sin deberes.

Amnistía Internacional no define lo que es la libertad pero le da un culto en sí misma y así considera al humano como un dios intocable en sí mismo sin relación a la moral universal, idolatrando al humano.

En realidad no cree en la libertad ni en el mérito al no creer en el demérito práctico y fáctico.

Categoría específica, el feto tiene derecho absoluto a nacer y por dignidad humana, la persona tiene derecho absoluto a vivir, cuando ha dejado vivir cumpliendo sus deberes.

A la Declaración le sobran artículos, pero le faltan más.

No se pueden hacer Derechos Humanos sin discriminar conductas.

No todo lo cruel es inhumano, porque no todo es injusto.

El concepto de crueldad de Amnistía Internacional es simplemente sensitivo, reduciendo al hombre a un animal que sufre.

Si fuesen lógicos, suprimirían las multas, la policía y los Tribunales; resultado: la anarquía.

Sócrates dijo que “es peor hacer el mal que padecerle y que el pobre condenado a muerte injustamente, es un desgraciado, pero menos que el que le condenó; y aún más desgraciado el que mereciendo la muerte, queda impune”.

El ateísmo de Amnistía Internacional reduce la crueldad, no a la gravedad de una injusticia, sino al mítico horror de un animal que sufre maltrato.

Defecto de principio de Amnistía Internacional s su ateísmo condenando la ley natural y la ley divino-positiva, sin la cual, no puede haber punto de referencias para hacer juicio moral.

De ahí viene la lógica de invertir el eje DEBER-DERECHO, inventando derechos inexistentes que son un fraude a la lógica y al derecho.

Si yo organizase una entidad internacional con fines filantrópicos, no diría Derechos Humanos, sino una “Justicia Internacional de los Derechos Humanos”: todo lo contrario.

A esos Derechos de la Declaración, se les puede objetar de principio con un “¿por qué?”. No pueden responder por cimentarse sobre arena, como la casa de la parábola evangélica. Pero si nos cimentamos como Dios manda, sobre los deberes, entonces sí podemos responder con todos los porqués.

La concepción del deber, es mayor que la concepción del derecho, porque aquel, tiene una finalidad concreta de principio a fin, mientras que este, es sólo el fruto conseguido al que apunta la justicia, que implica junto a ella la responsabilidad el deber cumplido.

Todo derecho está precedido de un obligado deber. Se exceptúan el derecho del feto a nacer y el de la desconfianza.

Con la clara finalidad de que los niños aborrezcan todo lo que sea un principio inamovible, Amnistía Internacional ha enviado folletos de propaganda a los colegios, invitando a los colegiales a elaborar cuentos con la temática de los Derechos Humanos,
“como A. I. está exenta de prejuicios circunstanciales y perennes”.

Esto da un olor apestante a masonería mundialista y de rebaño, para la dictadura universal bajo el reino del anticristo.

Por sus frutos los conoceréis.