Valientes, arriesgados,  ….., quizás los héroes de cada día, para llevar unas pocas monedas a su familia

¿Es caro un kilo de percebes?

¿Qué gana un percebeiro, jugándose cada día su preciosa vida?

El percebe es un crustáceo que se cría en las rocas más castigadas del mar, encontrándose principalmente en los acantilados de las costas gallegas.

El Percebe se clasifica en: Pequeño, Mediano, Grande y Extra.

No hay que olvidar que en la Lonja, ellos lo venden a un precio básico y bajo, la lonja se lleva su porcentaje, luego el transporte, la marisquería se lleva el suyo y se va multiplicando hasta llegar al consumidor, aunque el que se juega su vida, solo cobra un 20% de lo que paga el consumidor final.

 

La ruta del percebe, está sembrada de cruces, erigidas por la muerte de uno de estos valientes y arriesgados trabajadores de la mar más abrupta. Por eso se la llama La Costa de la Muerte

Los percebes gallegos son crustáceos alargados que proliferan unidos a la roca, donde se alimentan de plancton y huevos de peces. Predominan sobre todo en España, particularmente en la bella Costa da Morte gallega

Galicia es conocida por la calidad de su excelente marisco, en particular los percebes.

Estos se encuentran en rocas abatidas por peligrosas olas, aquellos que se atreven a alcanzar tan jugoso manjar, arriesgan sus vidas a diario

Anabel, una experta y profesional, con su barca a motor, con una gran pericia, salva las olas y la mar embravecida, dejando a sus compañeros y rescatándolos  de las rocas que emergen.

Un insólito video, que demuestra la valentía de los percebeiros, sabiendo que han perdido muchos amigos, tragados por la mar océana y estrellados contra las rocas, por el gran oleaje existente.

 

 

 

Se juegan la vida en busca del mejor percebe. Para ellos, la campaña de Navidad es fundamental. Así que hoy toca arriesgar más aún de lo habitual. Cruces blancas les recuerdan que siempre han de tener un ojo en las rocas y otro en el mar. Quienes no conocen tanto el mar sufren sus consecuencias. Una ola a punto estuvo de llevarse a un cámara de televisión. Dicen que los percebes de esta zona son los mejores del mundo. Pero el mal tiempo he hecho que las capturas sean escasas. Ya han rondado los 100 euros y viendo esto, se entiende un poco más su precio.

Los percebeiros, salen a faenar de sus casas, muy temprano, dan un beso a su mujer y a sus hijos, porque en el fondo y si tienen un día malo, saben que no volverán.

 

 

La costa de la Muerte (Costa da Morte en gallego) es una región costera de la provincia de La Coruña, Galicia (España) que abarca desde el cabo Finisterre hasta Malpica de Bergantiños. La costa está salpicada de bellos paisajes como las playas de Trece, Reira, o Ariño (Camariñas), Lage, Traba y Soesto (Lage) Mar de Fora y O Rostro (Finisterre), los penedos de Pasarela y Traba, la Costa de Cabo Vilán y la costa que une Camelle con Traba. Eugenio Carré Aldao, hacia finales de la década de 1920, fue uno de los primeros en hacer alusión al nombre de «costa de la Muerte», que, según afirma, procede de una antigua leyenda documentada a mediados del siglo XVI, dramatizando todo lo comprendido geográficamente a la derecha de Finisterre, por su falta de constancia de navegabilidad. Teniendo en cuenta que el nombre de esta comarca hace referencia a la cantidad de catástrofes marinas debido a la peligrosidad de sus acantilados y frecuentes temporales, es posible delimitarla entre el Malpica y el Cabo Finisterre. Se puede comprender la costa de los municipios de Malpica, Puenteceso, Cabana, Lage, Vimianzo, Camariñas, Mugía, Finisterre, Corcubión, Cee (costa oeste), y los pueblos de Corme, Puenteceso, Traba, Camelle, Arou, Santa Mariña, Camariñas, Javiña, Merexo, Mugía, Lires, Nemiña DUMBRIA y Finisterre. Esta delimitación (Cabo Roncudo - Finisterre) la pusieron marinos ingleses hace más de dos siglos, considerando el arco finisterrano el tramo de costa más peligroso por la cantidad de bajos o lages que se escondían a pocos metros de la superficie alejados de la costa, las fuertes corrientes, temporales, repentinas cerrazones de niebla y múltiples naufragios. Sus gentes fueron testigos de numerosos naufragios, especialmente en la costa que va desde Camelle hasta Camariñas, donde se hundieron más de 60 navíos en poco más de cien años, siendo el cabo Tosto (o punta do Boi) el punto más fatídico.