En todo el mundo cuecen habas y la Navidad no está libre de albergar sus propios mitos y supersticiones. Por ejemplo, el rito de quemar los zapatos el día de Navidad previene contra los infortunios.

En Irlanda creen que las puertas del cielo se abren  a media noche para que los que mueran en ese momento vayan directos al paraíso sin tener que pasar por el purgatorio.  También que, los niños que nazcan el día de Nochebuena o el de Navidad,  tendrán mucha suerte durante toda su vida. Sin embargo, en otras partes del mundo, como en Grecia, la creencia no es ésta, sino todo lo contrario: allí se teme que el recién nacido pueda ser un duende malo que surge del centro de la tierra; en Polonia piensan que puede tratarse de un hombre lobo.

Consideran en muchos pueblos como de mal agüero que durante estas fiestas navideñas  se deje apagar cualquier hoguera o vela. Algunos ingleses están convencidos que si no se come pudin de ciruela en la cena de Navidad, al año siguiente perderán a un amigo. Y tener en la mesa una hogaza de pan durante la cena de Navidad, asegura que no faltará este imprescindible alimento en la casa durante el año siguiente.

Aunque, de una forma o de otra, las manzanas suelen estar muy presentes en la cena de Nochebuena en muchos hogares, puede deberse a que la costumbre popular indica que su consumo puntual en estas festividades nos traerá buena salud.

SI en la Nochebuena se colocan cebollas sobre una repisa y se escriben los nombres de los seres queridos en cada una de ellas, las cebollas que germinen indicarán que muchas personas van a tener mucha suerte durante el año venidero.

De igual manera, la Nochevieja y Año Nuevo tienen sus propias particularidades. En algunos lugares, en vez de tomar las uvas con las doce campanadas, sentarse y volverse  y parar con cada campanada traerá consigo un nuevo matrimonio.

Para poder conseguir mucha ropa nueva debemos ponernos la ropa interior al revés durante la Nochevieja. Igualmente se dice que vestir ropa interior de color rojo en la última noche del año, nos traerá mucha suerte, aunque hay quien piensa que el color amarillo también atrae la buena suerte para el año entrante.

Por cierto, por si no lo saben, la víspera de Año Nuevo es el único día en que debemos barrer nuestra casa de adentro hacia afuera, pues de este modo sacaremos lo malo de nuestro hogar y atraeremos la buena suerte a la casa.

En Panamá la noche de fin de año es tradición regar una libra de arroz a las doce en punto, con el mismo significado que aquí tomamos las uvas. Tener pescado en la mesa de Año Nuevo trae abundancia al hogar.

En Cuba la última noche del año suelen tirar un cubo de agua, para que se vaya lo malo y entre la felicidad en el hogar.

Estas viejas costumbres, en todo caso, no pueden hacernos olvidar el verdadero sentido de la Navidad: la llegada del Niño Dios. Y aquí no vale recurrir a las costumbres y creencias, más o menos supersticiosas, que nos acompañan desde siglos en la manera tradicional de celebrar las Navidades. La llegada del Salvador es cuestión de Fe.

Felices Navidades a todos los que tienen la costumbre de leer nuestros escritos y mejor Año Nuevo, también para todos, que este año creo nos merecemos más que nunca.