El Casino de Madrid y su sala real ha vuelto a ser testigo, como antaño, del reconocido premio para Juristas de prestigio otorgado por mutua Pelayo, que en esta su XXVII edición, ha distinguido a Dña. Araceli Mangas Martín, catedrática de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales de la Universidad Complutense,  UCM, por su intensa trayectoria, basada en la “comprensión y responsabilidad” en aras del estudio profundo  y la investigación del Derecho, sobre todo humanitario, del bien social en una palabra.

Acto de gran eco y repercusión cuya apertura corrió a cargo del Excmo. Sr. D. Ander Gil García, Presidente del Senado, con la aceptación de nuevo, como Presidente de Honor, de Su Majestad el Rey.  Tomo el turno a continuación, por vez primera, D. Francisco Lara Martín, presidente de la mutua,  tras la gran estela de D. José Boada, quien agradeció la asistencia a los invitados. “Un acto con alegría, compartido por todos, que supone volver a nuestras costumbres”.  Numerosas personalidades del mundo de la Judicatura como el Sr. D. Juan José González Rivas, Presidente del Tribunal Constitucional o el Excmo. Sr. D. Carlos Lesmes Serrano, Presidente del Tribunal Supremo  y del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), la Excma. Sra. Dña. María Teresa Fernández de la Vega Sanz, Presidenta del Consejo de Estado, la Excma. Sra. Dña. María José de la Fuente y de la Calle, Presidenta del Tribunal de Cuentas. De la política municipal, como el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Álmedia, y de otras muchas instituciones académicas, de la empresa y el ámbito social. Que no quisieron perderse esta relevante cita de ley que supone un reencuentro y vuelta a la normalidad.

Con puntualidad casi británica y asistencia del jurado en pleno, presidido por el Excmo. Sr. D. Antonio Garrigues Walker,  encargado de hacer mención a fallo del galardón por su aportación al mundo del Derecho  y dedicación a la Justicia,  la laudatio de la galardonada fue entonada por la Vicepresidenta emérita del Tribunal Constitucional, la Excma. Sra. Doña Encarnación Roca Trias. Quien elogió ante el auditorio, con breves tintes personales, la gran trayectoria profesional de la galardonada en esta edición. La tercera vez conquistada por una mujer jurista. Y destacó su afán protector, proviene de una familia numerosa, viajera y aventurera incansable por exóticos parajes del mundo,  para descubrir su cultura local, sitios donde hubo guerra civil, para después sacar lo mejor de esa experiencia vital, que lleva a gala en su vida profesional a través de su gran capacidad divulgativa.

Doctora, investigadora, Araceli,  alma salmantina de Ledesma,  culminó sus estudios de Derecho en la Universidad charra en 1975. Obtuvo después la beca de formación de profesorado investigador (FPI)  del Ministerio de Educación y Ciencia para su posterior tesis.  Completada con una formación internacional, impecable, con el curso del Institut d´Etudes Européennes de l ´Université Libre de Bruxelles en 1977.  Profesora adjunta entre 1982-1986 en la UCM,  año en el que aprobó su cátedra en la Universidad  de Salamanca, donde ha transcurrido su saber durante 25 años. Especializada en Derecho Internacional europeo. Y es asidua, comentarios y consejos, en diferentes  tertulias mediáticas.  Miembro de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas.  Escritora de algunos libros sobre las Instituciones y el Derecho de la UE  como “Tratado de la Unión Europea. Tratado de Funcionamiento” e “Instituciones y Derecho de la Unión Europea”.  La “Constitución europea”, para aclarar, hacer más transparente, la maraña actual del Derecho en la UE. Simplificar los numerosos tratados y contribuir a esclarecer lo que a su juico, por muchos recovecos existentes, es beneficioso para todos.  Una carrera ascendente que no se queda en la mera enseñanza. Directora de la revista  española de Derecho Internacional y general de Derecho Europeo. Autora de “Cartas de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea”.

El Olimpo jurídico se rinde ahora con este nombre de mujer para una triunfadora que ha ido cosechando etapas cada vez más fructíferas, que forjan su amable y gentil  personalidad.  Directora del Departamento de Derecho Público General.  Cátedra Jean Monet de la Comisión europea, en sus primeras promociones. Hasta alcanzar el doctorado Honoris Causa por la universidad argentina de Córdoba en 2004. Miembro del comité de sabios para la reforma del Tratado de Maastrich (1995)  O consejera de la “Declaración unilateral de Independencia de Kosovo” ante la corte de La Haya, son algunos de sus referentes méritos en el ejercicio de su profesión.

Muy agradecida en su alocución, Araceli  alabó la importancia de este gran distintivo, que todos los juristas sueñan con él, y recalcó el papel de sus predecesoras María Emilia Casas (premio 2006) y Encarna Roca (premio 2018).  Presidenta y Vicepresidenta eméritas del Tribunal Constitucional y también de todos los demás por los que siente gran admiración y une afecto, como Manuel Diez de Velasco, su mentor.

Tras un ansiado regreso universitario. Con siete sexenios, se centra como académica de número en la Academia de Ciencias Morales y Políticas de España.  Más de 40 años de experiencia en gestión científica a favor de la sociedad.

Conocimientos que también transmite a la Comisión General de Codificación perteneciente al Ministerio de Justicia, como vocal  y de la Comisión española de Derecho Internacional Humanitario dependiente del Ministerio de Asuntos Exteriores.  Muy comprometida también como miembro del patronato y del Consejo científico  del Real Instituto Elcano.

Un premio, de gran calado en lo personal,  gracias a sus años de formación que constituyen un “espejo en el que soñar” su ilusión por el Derecho, otorgado por sus compañeros, que suma ahora a otros ya recibidos, como la Cruz de Honor Institucional de la Orden Iberoamericana de Justicia. Emocionada,  destacó su fascinación por la Unión europea donde “España  está desde, mediante y por el Derecho”,  y por el apoyo y el reconocimiento de los grandes juristas, en su mayoría hombres notables, al escribir, con su nombre el esfuerzo y dedicación desinteresada al servicio de la sociedad como puerta palmares que se abre, llena de “compromiso y responsabilidad”, en pro de las futuras ganadoras que, seguro, están por llegar.  “Seguimos haciendo juntas el camino de la igualdad”, que decía hace dos siglos Concepción Arenal.  Un aviso a navegantes, con una nueva convocatoria ya emplazada.