Ana Nieves no se podía imaginar por el calvario, que tendría que pasar, por el hecho de haberse casado con un policía nacional.

Fueron los años que se han dado en denominar los " años de plomo" cuando su esposo fue destinado a Euskadi, y su vida cambió por completo, ya tenía que tomar sus precauciones al salir a la calle, miraba hacia un lado y hacia otro, a su hija no la trataban bien en el colegio y, las madres le hacían un cerco.

Cuando iba a comprar a la tienda, " el tendero esperaba que no hubiera clientes para atenderme" por lo visto tenía miedo a las posibles consecuencias de los etarras si se enteraban que despachaba a la mujer de un policía.
 
El uniforme de su marido" lo tenía que secar en el cuarto de baño aunque tardaba hasta una semana en secarse", pero tenía que tomar esta precaución para evitar ser detectada por los vecinos.
 
A su hija le decía que" tu padre es policía pero no se lo digas a nadie porque la gente de aquí no quiere que vengan a trabajar gente de fuera", una mentira piadosa para evitar que la niña en su inocencia pudiera descubrir la profesión de su padre.
 
Esta es la historia , contada en primera persona , de la mujer de un policía nacional que sufrió en sus propias carnes el odio del nacionalismo vasco en los llamados " años de plomo" en tierra hostil.
 
Entrevista a Ana Nieves