Mar Calderón, diplomada en puericultura y ama de casa se dedica desde hace cuatro años a hacer rescates en clínicas abortivas. A ella cuando estaba embarazada le dijeron que su niño o no nacía o nacería con muchas malformaciones, pero ella optó por seguir un tratamiento muy duro durante tres meses y el niño nació perfectamente. Después se dedicaría a ayudar a salvar vidas a través de los rescates.

¿Qué es un rescate?

Es intentar convencer a esa mujer de que no aborte explicándole en que consiste y cuáles van a ser las consecuencias para su hijo y para ellas, ofreciéndole ayuda de todo tipo durante el embarazo y a partir del nacimiento durante el tiempo que necesite, pero siempre con amabilidad.

¿Porque decidió involucrarse en los rescates?

Cuando me enteré que existía la figura de rescatadores y en qué consistía, pensé que era una forma muy buena de luchar contra el aborto, salvando el mayor número posible de niños.

¿Cuántos bebés logró salvar?

Diecinueve, gracias a Dios.

¿Qué fue lo más gratificante de la experiencia?

Cada niño que se rescata, al momento de dar a luz su madre, me mandaban una fotografía de el recién nacido.

¿Cuáles fueron los momentos más duros?

La muerte de los niños que no pude rescatarlos.

¿Por qué es importante que siga esta labor de los rescates?

Es algo vital porque gracias a esa labor se salva la vida de muchos niños.

¿De qué otra manera se puede luchar contra el aborto?

Escuchando a las mujeres que van a abortar y hablándoles, explicándoles lo que conlleva el aborto y sus consecuencia para su hijo y para ella (creo que se le debe decir tu hijo, pues es una forma que piensen que es su hijo quien está en su vientre), buzoneando, repartiendo propaganda en persona, dando charlas, contando testimonios de mujeres que recapacitaron y no lo hicieron y divulgando todo tipo de información.

Por último háblenos de las trabas que le ponen socialmente ante esta lucha...

Gente que tenía trato conmigo y eran muy amables y contaban conmigo para otras muchas cosas, para los rescates nunca ni siquiera me demostraban un poco de apoyo (ni verbal ni físico) y mucha gente me decía que dejase esto pues no servía para nada.