Facebook, junto a Google y Youtube, en un mundo sin Dios, la nueva Trinidad. Facebook, juez como Dios. Supremo Magistrado de la verdad. En España, apoyándose, para tan elevada, enaltecida y divina labor, en Newtral, Maldita.es y  la Agencia France Press. Ellos deciden que es auténtico y qué es falso. Amen.

Yo soy Facebook, yo soy la verdad

Facebook y sus "mágicos" y aleatorios algoritmos. Facebook, además de querer “digitalizar”/transhumanizar a hostias a todo quisqui, guerrean esforzadamente contra la "desinformación". Imperecedero combate contra las feiqnius. Vamos, que si ellos dicen que mientes, muros caídos. Si te quitan de los muros de Facebook, nada eres. Si cuestionas los aciagos dogmas del Nuevo Orden Mundial, estás acabado. Consummatum est. Difuminado, ensombrecido, evaporado. Si, en cambio, devienes  taradete influencer o fútil gatekeeper, laurel.

Facebook - y las compañías de su propiedad, Whatsapp e Instagram - olisquean perrunamente al tocapelotas. No vaya a ser que surja otro Cambridge Analytica y brote un "raro" como Trump. Hueletangas, eliminan comentarios, impiden compartir ciertas noticias, esconden perfiles, te acusan de "odio". Incluso, no lo duden, manipulan, si les peta, el ratón de tu ordenador. El cursor realizando "chocantes" movimientos, meneándose hacia no se sabe dónde. Como el amor lopesco, quien lo probó lo sabe.

Yo soy Facebook, yo te espío

Facebook, potentísimo espía, además, como dijimos antes, de preocuparse por la salvación de nuestra alma tan ahíta y reventona de noticias falsas. Gratitud eterna, todopoderoso Facebook, como buen dios, todo lo ve, tan vinculado al espionaje masivo. La CIA, la NSA (Agencia Americana de Seguridad, siglas en inglés), el FBI. Trinidad yanqui, otra, muy maja. Te quieren mucho los tres. En España, ídem. CNI y maderos varios. Facebook y ellos, amiguitos. Recuerden el  Proyecto Prisma revelado por Snowden. Vigilar y controlar a todos y en todo momento.

Facebook, además de censor y espía, otros coleguitas. Club Bilderberg o Fundación Bill y Melinda Gates. Su junta directiva nos proporciona pistas. Además de la celebérrima Fundación (a través de su jefecilla Susan Desmond-Hellman), el Washington Post o la Universidad de Carolina del Norte. Siempre, la creme de la merde. Las distinguidas pocilgas. Financieras, políticas y económicas.

Yo soy Facebook, me gusta la pasta

Uno de los miembros de la junta directiva, Peter Thiel, tantas veces asistente al estercolero Bilderberg. Peter es, a la sazón, socio de Founders Foundation, el tétrico asunto de los fondos de inversión. No en vano, no se puede entender la opresión tecnológica sin tirar de dicho sedal. Follow the money, follow the power. Los seis grupos más importantes - Vanguard Group, BlackRock, State Street Corporation, Fidelity Management and Research, Geode Capital Management y Northern Trust Corporation- poseen la mayoría del capital de las grandes bazofias tecnológicas. La famosa GAFAM: Google, Apple, Facebook, Amazon y Microsoft.

E, imagino, que el amor hacia la libertad de expresión o el respeto a la intimidad ajena no debe estar entre las prioridades de semejante chusma, esos amos del universo, prodigiosamente retratados por el gran Tom Wolfe en la colosal La hoguera de las vanidades. Como comprobarán ustedes a diario, engrasadísimas máquinas propagandísticas son, disfrazadas de periodismo y opinión libre, propagando trolas a todas horas, neutralizando cualquier punto de vista que cuestione de raíz la infernal  y actual Matrix ( pandémica, por ejemplo) y procurando que veamos con ojos benignos la nueva subnormalidad, mientras disfrutamos de la inhumana dictadura (planetaria) de la sonrisa.

Guerra contra la verdad

Y como corroboró el citado Snowden, otra vez la hidra bicéfala. Implacable monstruo estatal-gran capitalista. Una hidra planetaria, hogaño mega monstruo global. Como la paranoia actual no exceptúa a ninguna nación del mundo, todos los países se arman y declaran la guerra a la verdad. Con la ayuda de Dios. Perdón, de Facebook.

A veces, tal morralla te puede acusar de divulgar noticias “parcialmente falsas”. Otra vez, La Tacones dando lecciones de castidad. Les dejo el excelente documental Las mentiras de Facebook, todo ella en sí descomunal y atroz embuste. En fin.