Los bufetes de abogados de familia dicen que durante el confinamiento las peticiones de divorcio han aumentado. España es el tercer país de Europa en porcentaje de divorcios: el 57,2 de los enlaces termina en ruptura. Este porcentaje aumenta considerablemente durante las vacaciones de verano y Navidad.

En uno de los monólogos de Gila este hacía referencia la elección de pareja y sus fracasos con esta frase: “Claro, se casan con lo primero que encuentran y luego quieren que se lo arreglen los abogados”

Antes, los enamorados buscaban excusas para estar juntos, la separación les entristecía pues le impedía ver y estar con la persona amada. Parece ser que, con el paso de los años y las nuevas tendencias para conocerse, establecer una relación y unir sus vidas, lo que entristece a los amantes es estar juntos, compartir la vida. ¿Qué está pasando?

No se puede construir una vida juntos, un proyecto de futuro entre un hombre y una mujer sin la argamasa del amor

Miguel Hernández define el amor que siente por su mujer Josefina con preciosos y profundosversos en su poema “Hijo de luz y sombra”: “Caudalosa mujer, en tu vientre me entierro. / Tu caudaloso vientre será mi sepultura. / Si quemaran mis huesos con la llama del hierro, / verían qué grabada llevo allí tu figura”. Y ahora dos frases de Julio Cortázar en su novela “Rayuela”: “Como si se pudiera elegir el amor, como si no fuera un rayo que parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio”. “Me basta mírate para saber que con vos me voy a empapar el alma”. Pero claro, hablar de amor hoy es anacrónico en un mundo donde prima el egoísmo y la generosidad de la entrega del uno al otro y viceversa no se conoce.

Atravesar el proceloso mar del amor durante toda una vida requiere de generosidad, renuncia, entrega, responsabilidad y, ¡por supuesto! amor. Ese, el amor, es el cemento que une sólidamente el edificio donde viven los amantes. Si no existe esa argamasa, es muy difícil que el edificio se sostenga, pues el más mínimo vaivén puede hacerle caer estrepitosamente. Pero, insisto, en este mundo moderno y de “progreso” el amor y la palabra amor son anacronismos. Eso de darse por completo al otro y viceversa, esta “out”.

Uno no tiene menos que preguntarse ante la avalancha de separaciones, cuales son las causas que las motivan, una de las cuales y en un porcentaje elevado, es “estar juntos” lo cual es absolutamente ridículo y surrealista. Se prometen llegar a viejos juntos y cuando tienen las condiciones para hacerlo, se dan cuenta de que no es precisamente el estar juntos lo que les satisface, sino el estar, el mayor tiempo posible, separados. ¿Puede ser esto debido a que hemos llegado a un estadio de egoísmo tan elevado que ya no sabemos amar? Una frase de Albert Camus, premio Nobel de Literatura 1957 dice así: “No ser amado es una simple desventura. La verdadera desgracia es no saber amar”. ¿Saben amar los hombres y mujeres del mundo actual?