El mar de Riazor

que una noche de luna llena

a mi madre vio pasar

camino del hospital

para traerme a este mundo.

El mar del Ostende argentino

que mis primeros pasos me vio dar.

El mar, el mar.

El mar de Punta del Este

de los veranos de mi infancia.

El mar del océano Atlántico

que en barco tres veces crucé.

El mar de Galicia.

El mar de Bélgica.

El mar de Acapulco.

El mar de Punta Cana.

El mar Mediterráneo

de Niza, de Marsella, de Malta,

de las Islas Baleares.

El mar de tantas playas

que a tantas mujeres me vio amar.

El mar, el mar.

El mar que a solas

me vio pasar las horas

tirado en la arena como un náufrago

de mi propia soledad.

El mar, el mar.

El mar a cuya vera

deseo tengan mis huesos

su morada postrera.