El presidente de Juntos por España, Andrés Santo, ha manifestado su preocupación ante la deriva totalitaria que recorre la Unión Europea, con la vacunación obligatoria a la población y la imposición de restricciones que vulneran derechos fundamentales de los ciudadanos, siendo incluso la propia presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, partidaria de aplicar la vacunación obligatoria y las restricciones e imposiciones, como el pasaporte covid y el de vacunación, e impulsando a que países como Francia, Italia, Grecia, Alemania o Austria, hayan violado los derechos y libertades de las personas, cuando además, la vacunación debe ser una decisión libre y voluntaria, más todavía, cuando las vacunas son casi podríamos decir que experimentales y de las que desconocemos los posibles efectos secundarios y adversos que pueden producir en los vacunados, además de una dudosa efectividad, pues después de varias dosis, la población vacunada, se sigue contagiando y muriendo de igual manera que los no inoculados. Los gobiernos del Sistema han ido empujando hacia la vacunación masiva con abusos, miedos y restricciones, pero no se han hecho responsables de sus actos, pues sin embargo, con la aceptación por escrito a vacunarse, se exime de responsabilidad, tanto a los gobiernos, como las empresas farmacéuticas, lo que nos parece aberrante. Así mismo, nuestra organización considera que si la vacunación es tan justificada y necesaria, las farmacéuticas deberían haber liberalizado el uso de las patentes para poder fabricar a precio de coste o con poco margen de beneficio, para así vacunar a toda la población mundial, pues por mucho que se vacune a la gente en el mundo occidental, si no se vacuna de igual manera en los países pobres, nunca  acabara la pandemia. En cuanto a nuestro país, nos parece extraño en Juntos por España, la actitud ambigua de Vox, que amenaza con recursos ante el Tribunal Constitucional, pero no lo hace, y solo lo hace de manera puntual, es en algunas regiones y además, no abandera movilizaciones de protesta en la calle, como el resto de los movimientos nacionales  europeos, lo que nos inquieta, por si se trata solo, que de un cálculo partidista y electoral.