Desatando, de nuevo, azules cóleras contra los vestigios recónditos del sueño, contra el vituperable delito de ser libre. Y así seguiré, hasta el postrer hálito. Y ahora, desligarse del mundo, no morir.  Literalmente, deshacerse del cuerpo. Recogimiento, desertando de los muertos vivientes. Remontar pretendiendo el collado en vano, desiguales lidias. Enredadísima realidad, siempre murada, amurallada mejor, nudoso laberinto de marino. Áspero dédalo (de espejos sucios), ignoro si de leño o de lino. Embrollados y militarescos lienzos quiere uno burlar, al final la realidad - piélago de nudos, naufragio ya segundo- anhela imponerse. Quien paga manda. Los clásicos, clásicos son.

La vida, sutil y espinoso equilibrio entre extremos de fausto y miseria. Siempre una muerte perfecta y deseada engendrada por el aprendizaje que siempre se da en todo sueño, eterno o no, es decir, la lorquiana muerte oscura que jamás traen consigo las plurales podredumbres para poder (sobre)vivir  - ya no soñar- retornando feliz a esa sofrosine de pureza y fragilidad en abierta oposición al apolíneo “claror” del (des)orden vespertino y racional, que solo trae maldita hybris.

Gracias y No Gracias

Pues lo ignoro, don Álvaro Romero. Bien lo sabe. Es un hasta luego tan solo por usted. Agradecimiento. Hondo. ¿Libertad o Verdad? Filoso dilema. Piense, noble caballero, que cuando el Poder - cualquier Poder - miente, valga el redundar, desmontar sus sistémicos y sistemáticos embustes requiere Libertad. De conciencia, expresión, difusión, investigación, cátedra. Y, créame, esa Libertad no es mercancía masónica. Es regalo divino (le habla un difuso indevoto). Libertad y  honor, por ambos uno aventura sin problema alguno la vida. Desde luego, libertad para desmontar las mentiras de los poderosos. Y libertad para conocer los oscurísimos secretos de éstos. Y gracias a ello, apura uno a conocer (parte de) la muy fea Verdad, siempre oculta y ocultada….

…Les dejo un rato con los NO, GRACIAS del Cyrano de Rostand.

"¿Qué quieres que haga? ¿Buscar un protector, un amo tal vez? ¿Y como hiedra oscura que sobre la pared medrando sibilina y con adulación cambiar de camisa para obtener posición? NO, GRACIAS. ¿Dedicar si viene al caso versos a los banqueros, convertirme en payaso, adular con vileza los cuernos de un cabestro por temor a que me lance un gesto siniestro? NO, GRACIAS. ¿Desayunar cada día un sapo? ¿Tener el vientre panzón? ¿Un papo que me llegue las rodillas con dolencias pestilentes de tanto hacer reverencias? NO, GRACIAS. ¿Adular el talento de los canelos, vivir atemorizado por infames libelos, y repetir sin tregua "Señores, soy un loro, quiero ver mi nombre en letras de oro"? NO, GRACIAS. ¿Sentir temor a los anatemas? ¿Preferir las calumnias a los poemas, coleccionar medallas, urdir falacias? NO, GRACIAS; NO, GRACIAS; NO GRACIAS...

…Max, César, Rafael, amigos, gracias, seguimos coincidiendo. A ti, Álvaro, Gracias. Muchísimas. Y la vida continúa. Y los recovecos de los caminos, innúmeros. Y, como señalé antes, un hasta luego, no un adiós, pues. En fin.