AYER
---- Te equivocas, Horacio. Al toro hay que cogerlo por los cuernos y al rábano por las hojas. Decir siempre la verdad aunque duela, con honestidad y con respeto, no es meterse en honduras ni topar con la Iglesia. Tú sabes mejor que nadie lo que yo pienso de las Fuerzas Armadas y conoces de sobra mi alergia al ver los carros de combate en las calles... ¡Porque sí! y sabes también el respeto, la admiración y hasta el cariño que siento por la figura del Rey... A pesar de no ser monárquico. Pero, creo que ha llegado la hora de alertar al Rey de peligros que acechan a corto plazo a la Monarquía... si las cosas siguen como van. Sí, Horacio, ha llegado la hora de decirle al Rey que el fracaso de Suárez está minando la confianza de los españoles en la Monarquía... Que el desorden y el caos que hoy imperan en España se están volviendo, no contra el presidente del Gobierno y su partido, sino contra la institución monárquica... ¡Y que sostener a Suárez en el poder contra viento y marea y con la animadversión del pueblo es sumamente peligroso para la Corona! España, ay Horacio, es muy especial en sus filias y cambiante como las olas del mar... que un día se acuesta monárquica y otro se levanta republicana sin disparar un tiro... ¡y por no escuchar a los Maura, Sánchez  Guerra, Alcalá Zamora, Unamuno, Marañón, Ortega y tantos otros!
      "Pero, señor... los españoles están con la Monarquía y el pueblo parece adorar a los Reyes...!
        --¡Están, no... Horacio... estaban! Sí, a la muerte de Franco estaban con la Monarquía (entre otras cosas porque Franco estaba con la Monarquía ( y  porque Franco así lo había pedido en sus últimas palabras). Porque entonces la Monarquía era una esperanza, una solución... ¡Y los españoles se volcaron en sus reyes! ¿Y sabes por qué? Sencillamente, porque todos creyeron que la Monarquía iba  a ser la puerta hacia la libertad... sin perder el bienestar alcanzado. Pero hoy los españoles siguen sin saber qué es exactamente la libertad (o eso que llaman Democracia), aunque ya saben de sobra lo que es el terrorismo, el paro, las quiebras, los secuestros, la inseguridad ciudadana, el caos económico... ¡Y hasta la angustia vital!
         "¡Ay, mi señor, pero de eso no tiene la culpa la Monarquía! Estamos en una Democracia parlamentaria y existe una Constitución refrendada por el pueblo. El Rey Juan Carlos es por tanto un Rey constitucional, con poderes limitados... ¡Y hay un jefe del Gobierno que preside el ejecutivo...!"
          --Monsergas, Horacio, monsergas... Todo eso es verdad, claro que lo es, pero el pueblo español no entiende ni jota de cuestiones "constitucionales". Los españoles saben que hay un número 1 y un número 2... Y que el número 1 es siempre el número 1. Anda sal tú a la calle y convence a las gentes de que el Rey no puede cambiar a Suárez (¡como cambió a Carlos Arias!) cuándo y cómo crea conveniente. Sí, sal a la calle y te convencerás de que aquí las cosas son como son y no como las quieren esos expertos constitucionalistas y leguleyos. Y lo que hoy se percibe en la calle es que Suárez ha perdido todo el respeto y todo el apoyo y toda la confianza... y que la Monarquía se está suicidando por mantenerle en el Poder. Porque estarás conmigo en que el desastre económico, social, laboral, empresarial, escolar, sanitario, familiar, turístico, agrícola y de convivencia es total y que la gente ya está volviendo sus ojos atrás comparativamente. ¿Y esto era la Democracia? Pues vaya gaita. ¿Y esto era la libertad? Pues, lo de antes era mejor...
                "Pero, insisto, mi señor, ¿acaso tiene la Monarquía la culpa de este desastre general?"
                --Por supuesto que no, hombre de Dios. La Monarquía ha cumplido su papel, y eso nadie lo pone en duda... Pero lo que nadie puede negar es que en el transcurso de estos años de transición se identificó tanto con Suárez y su partido, la UCD, que ahora el pueblo inevitablemente los ve como una misma cosa y, en consecuencia, les achaca conjuntamente sus males. Por eso le digo que si la Monarquía no quiere suicidarse tiene que poner urgentemente tierra de por medio y poner a Suárez donde le corresponde,, es decir, en la jefatura del Gobierno... de un Gobierno que  ya indudablemente no tiene el respaldo de la calle como están demostrando últimamente las encuestas públicas. Que el pueblo sepa con exactitud que el desastre es exclusiva de Suárez y que el Rey no está con el jefe de la UCD ni un milímetro más del que marca la Constitución... El pueblo tiene que saber que sus males de hoy tienen un responsable... y que ese responsable, ante la Historia y ante Dios, se llama Adolfo Suárez González.
Mira, Horacio, la cuestión estriba en que a este pueblo se le enseñó a vivir muy bien y que ahora no está dispuesto a retroceder ni un palmo ¡lo demás no importa! ¿Qué la Democracia tiene un precio y que la libertad es cara? ¿Que ahora existen partidos políticos y centrales sindicales obreras?... ¿Qué votar de cuando en cuando no sirva para nada? ¡Todo eso está muy bien, si no les quitas lo que ya tenían! Te lo aseguro. Pero... ¡no les toques el bolsillo!... ¡porque entonces son capaces de "mearse" en la Democracia, en la libertad, en los partidos políticos, en las centrales sindicales obreras, en las urnas... y en el lucero del alba!
            ¡Y eso es, desgraciadamente, lo que está pasando!... ¡Lo que ya se palpa en el ambiente! Por eso se abstienen y por eso se alejan de todo... ¡De todo lo que vino después de la muerte de Franco!
            Mira, Horacio, amigo mío, si yo fuese el Rey... (bueno, también yo soy de sangre real, hijo de reyes, Príncipe de Dinamarca, señor de Elsinor y futuro rey... si el destino no se empeña en lo contrario y el pueblo en cargarse la Monarquía)... Si yo fuese el Rey de España te digo, Horacio... te digo que ante el malestar general de mi pueblo nada me detendría... ni un Suárez, ni un partido, ni unas palabras escritas, ni un "proceso democrático", ni la ambición de los comunistas. La Patria está por encima de todo... ¡y cuando la Patria está en peligro hay que actuar sin pérdida de tiempo! Porque lo contrario es exponerse a la desintegración y al hundimiento.
          "¡Ay!, mi señor, amigo mío, príncipe Hamlet... ¿que van a decir de ti los comunistas cuando lean esto?, ¿qué van a decir de ti los Kerensky de hoy?, ¿qué van a decir de ti esos periodistas y esa prensa libre que paga la Moncloa?"
          --Horacio... pero, ¿es que la Patria vale menos que el pataleo de los comunistas, que el de los Kerensky de turno, que el de los periodistas y el de la prensa libre pagada por la Moncloa? No, amigo mío, la Patria, España, es algo más serio que todo eso.
 

No lo dudes Horacio. La Patria vale más que todos los cabreos de los comunistas...

y lo dicho ayer y habrá que decir mañana. Cambia los nombres, quita a Don Adolfo Suárez González y pon a Don Pedro Sánchez Pérez-Castejón (¿y del bisabuelo qué?), cambia la UCD por el PSOE y volvemos a estar donde estábamos hace 41 años. No, peor... porque de allí pudimos salir y de aquí no vamos a salir, al menos mientra viva el señor Sánchez, o sea, el Príncipe Eteocles, sí, hombre, aquel que por seguir en la Moncloa era hasta capaz de matar a su hermano, a su madre y a sus hijos. ¡¡Pobre Monarca¡¡... y todo por no llamar a la Legión.