“No me importa si un animal es capaz de razonar. Sólo sé que es capaz de sufrir, y por ello lo considero mi prójimo.” -Albert Schweitzer (médico, filósofo, teólogo y músico franco-alemán). Con esta frase se podría resumir el sentido de este artículo de opinión: el abandono de los animales domésticos.

Durante todo el año, por desgracia, presenciamos el abandono animal por parte de sus dueños, como si de un juguete se tratara. Tal y como indica el estudio de abandono y adopción 2022 publicado por la Fundación Affinity, con los datos del estudio extraídos sobre abandono y adopción de animales de compañía del año 2021, más de 285.000 perros y gatos fueron recogidos por las protectoras de toda España: https://www.fundacion-affinity.org/observatorio/infografia-el-nunca-lo-haria-abandono-adopcion-perros-gatos-espana-2022

Este hecho se agravia en época de vacaciones. ¿Son capaces de imaginar su sufrimiento al verse abandonados? ¿Cómo se sentiría semejante chusma que abandona a sus mascotas, si ellos fueran las víctimas?

La nobleza de los animales domésticos está muy lejos de la miseria humana, ya que el concepto de compañía y lealtad, por desgracia, no es la misma que la nuestra.  Los animales también ayudan a las personas. Por ejemplo, en las terapias asistidas para personas con discapacidad: acariciando los caballos, sacando a pasear los perros, dar de comer a los gatos, etc. También nos ayudan para relajarnos del estrés diario, hacer más llevadero los fracasos personales, laborales, de pareja… ¿Quién no le ha susurrado o le ha hablado como a uno más de la familia a su mascota, mientras te miraba con cara de entender y empatizar con tus emociones?

Existen muchas formas de ayudarles sin hacerlos sufrir: Compartir publicaciones en redes sociales, ayudar a las protectoras, hacer donaciones para su alimentación y gastos varios de veterinario, entre otros.

También sería de ayuda por parte de los políticos, por ejemplo, mayores sanciones contra el maltrato animal, o bien, quizás una de las fundamentales, reducir el I.V.A de las facturas del veterinario, pasando del 21%, al superreducido, el 4% ¿Por qué no?

Supongo que muchas familias adoptan (independientemente de quienes defienden todas las especies) porque no les gusta esta sociedad egoísta, y ven en sus mascotas el ser con las características que tanto desean: nobleza, lealtad y buena compañía.  

Ahora bien, no todo está perdido. Cada vez más personas están más concienciadas contra el maltrato animal, incluso teniendo a sus mascotas como a un miembro más de la familia. El mismo estudio de la Fundación Affinity refleja datos para la esperanza: el 90% de las adopciones son exitosas.

En definitiva, existen alternativas para erradicar tal sufrimiento. Hay esperanza para eliminar la cobardía del ser humano; cada vez hay más gente involucrada, que de bien seguro, se logrará tal propósito ¡Manos a la obra!