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AYER

             Y bien, mi amigo Horacio, ¿has leído ya el libro de Fernández Ordóñez? ¿Sabes ya cuál es "la España necesaria"?
           --No, mi señor. Reconozco que últimamente leo poco. Mi espíritu no está para lecturas prosaicas. Cada día me refugio más en la poesía... ¡Hay tanto granuja suelto por el mundo!
        No seas pesimista, hombre. El mundo fue así desde siempre. Es la naturaleza, cambiante del hombre. Vivir es luchar.
       --Pues, yo dIría, ¡oh, Hamlet!, que vivir es mentir y llorar... ¡Llorar de rabia y de asco!
       --Horacio, Horacio... no exageres. Lo que está ocurriendo aquí y ahora no es más que lo que ocurrió en Roma. Recuerda lo que tantas veces te he dicho: "algo huele a podrido en Dinamarca".QUE
        Pero, hoy de lo que quería hablarte es del libro de Fernández Ordóñez. Mejor dicho, del prólogo, pues todavía no he conseguido pasar de la primera página.
        --Y eso, ¿por qué?, señor.
        --Pues no lo sé exactamente. Pero lo cierto es que llevo varias noches meditando la primera frase del libro... Es tremendo que un hombre  que ha vivido el proceso éste que se está produciendo en España inicie su libro diciendo que "La democracia parece en España una fiesta triste." ¿Una fiesta triste? ¿Te das cuenta, Horacio?
      --¡Ah, mi señor, eso no me extraña nada! Porque es la pura verdad. España está, otra vez, triste y aburrida...
      --No lo entiendo... ¡no entiendo nada!
      Hamlet se revuelve entonces como si le hubiesen clavado un puñal por la espalda y a traición y grita:
     "¡Inútiles! ¿Y ahora lo decís? ¿Y ahora lo confesáis?...
¿Y ahora os dais cuenta? ¡Pues claro que la democracia es una fiesta triste! ¡Cómo no va a ser triste un pueblo que ve acercarse el hambre y la miseria! ¡Cómo no va a estar triste un pueblo que siente cómo le va entrando el miedo por la sangre y por los huesos!... ¡Hipócritas!"
      (Horacio trata de consolar a su señor, sorprendido por la explosión de ira que se ha apoderado de él, pero no lo consigue. Hamlet, tembloroso y lleno de pasión, sigue gritándole al viento, como si algo dentro de su alma hubiese estallado, como si la tierra se moviese a sus pies y la noche fuese más noche.)
       Oh, sombras del misterio!... ¿Por qué?...¿ Por qué dejáis que se hunda en el abismo el reino de mi padre?... ¿Por qué, miserables gusanos, dejáis que se hunda mi Patria en el fango?...
       (Entonces se oye a lo lejos, en el horizonte, el aullido de un lobo... Es un horizonte de dolor, de sangre y de miedo.) 
     ¡¿Dónde están los culpables?! ¡¿Quiénes habéis sido los autores de esta fechoría?!...Pero, no... ¡no! Os aseguro que esto no quedará así... Porque si España está triste es porque vosotros la habéis entristecido... ¡Vosotros sois los culpables!... ¡Y los culpables deben morir!...
    ¿Dónde está mi espada? ¡Que me den mi espada!... ¡Alguien tiene que pagar este crimen!...
    (Otra vez se oye el aullido del lobo a lo lejos y otra vez retumban las piedras en la noche. Como si viniesen del más allá se oyen estas palabras: "Todo pasó, todo quedó lo mismo.")
     ¡Mentira! ¡Mentira!... --grita fuera de sí Hamlet--. ¡ Es mentira!... Sí, pasó todo... ¡pero no quedó lo mismo todo! ¿Y la alegría? ¿Qué hicísteis de la alegría de este pueblo?... ¡Mentira! ¡Sois unos ladrones! Unos ladrones que habéis robado a España la alegría... Porque, ¡sí!, España antes de vuestra llegada era una nación alegre... y ahora... ¡qué crimen tan grande! Habéis mutilado al pueblo y ahora os quejáis... ¿Qué esperabais? ¡Inútiles!
     ¡Mi espada! ¿Dónde está mi espada?... ¡Tenemos que acabar con estos farsantes!... ¡Seguidme, seguidme todos!... ¡Y acabemos con esta farsa! ¡Acabemos con esta triste fiesta de la democracia! ¡Rescatemos a España de estos miserables!
     (¡Ay, pero Hamlet está solo! Las tinieblas de la noche, el aullido del lobo y el llanto del viento... ¡ahogan sus gritos! España es solo un sueño... un sueño que se esfuma poco a poco. La tragedia se acerca a su fin.)    
HOY
  Pues, yo digo lo de aquel Hamlet. ¿Por qué? ¿Por qué dejáis que se hunda en el abismo el Reino de mi padre? ¿Por qué, miserables gusanos, dejáis que se hunda mi Patria en el fango?... ¿Dónde están los culpables?¿Quiénes habéis sido los autores de esta fechoría?... Pero no, os aseguro que esto no quedará así... Porque si España está triste es porque vosotros la habéis entristecido...¡Vosotros sois los culpables¡...¡Y los culpables deben morir¡...
¡¡ Mi espada¡¡ ¿Dónde está mi espada? ¡¡ Tenemos que acabar con estos farsantes¡¡... ¡Seguidme, seguidme todos¡¡... ¡y acabemos con esta farsa¡¡.. ¡¡Rescatemos a esta España de estos miserables!!... (¡Ay, pero Hamlet está solo¡ Las tinieblas de la noche, el aullido del lobo y el llanto del miedo...¡ahogan sus gritos¡. España es solo un sueño, un sueño que se esfuma poco a poco. La tragedia se acerca a su fin.)