¿Es la mujer el animal más bello de la creación? ¿Existe o ha existido alguno mujer que pueda ser el ejemplo máximo de belleza? ¿Cómo ha de ser el cuerpo de una mujer para poderlo poner como símbolo perfecto de la armonía natural?... Y en consecuencia ¿Se puede hablar de formas perfectas? ¿existe un patrón único para definir la belleza de un cuerpo femenino? Para Platón y sus seguidores lo bello no se haya en la naturaleza. La perfección es una idea, es decir, un ideal que solo el espíritu es capaz de conceder. Los artistas griegos llegaron a la conclusión de que no existía ninguna mujer que reuniera ella sola toda la belleza femenina y viene al caso mencionar al famoso Apele (el pintor de Alejandro Magno), quien para concretar las formas que daría a su Venus convocó a las más bellas muchachas de Crotona y copió de cada una de ellas lo que consideraba más bello, porque -según él- era imposible encontrar entre las mortales a una sola que le sirviera como único modelo.

Pues, ya lo ven, en la "cárcel" que vivo, que vivimos, desde que nos invadió el "virus Sánchez" mi cabeza no hace más que buscar antídotos para olvidarme de la tragedia que es ya el Gobierno socialista-comunista que nos lleva al precipicio. Y en esta búsqueda anoche me encontré con un "Tratado romano de estética y belleza", adjudicado a mi admirado Lucio Anneo Séneca en el que se estudia a fondo el cuerpo de la mujer y sus formas. Por su curiosidad me permito reproducirles los modelos de pechos que siguiendo los estudios de Alberto Durero y Leonardo da Vinci he podido reunir. Son estos modelos:

 

• Pechos unidos:

Se llaman así, o también pechos mellizos o pechos siameses, a los que nacen y se forman sin separación 95 Julio Merino alguna y casi estorbándose entre sí. El canal de separación no existe y las bases de ambas mamas se superponen dando lugar a una pared plana aunque unida, pegada. Tienen sus pros y sus contras. En primer lugar que no son cambiantes, es decir que resisten mejor que otros el paso de los años y la maternidad. No cambian. Sin embargo, y en climas muy calurosos o en las estaciones de máximas temperaturas, suelen ser fuente de sarpullidos molestos. A la Historia ha pasado como símbolo de este modelo de pechos la famosa Judit de la Biblia, la que le cortó la cabeza al general Holofernes para salvar al pueblo de Israel.

• Pechos acueductos:

Una de las armas que hicieron grande al Imperio de Roma, además de sus ejércitos organizados en legiones y sus calzadas (hoy carreteras, autovías y autopistas, la "Vía Apia" era una verdadera autopista) fueron sus "Acueductos". Allí donde llegaban lo primero que hacían era construir un acueducto para proporcionar agua a la población. (España es un buen ejemplo de ello dos mil años más tarde). El acueducto era ancho en su base, firme en sus columnas de sostén y estrecho, a veces muy estrecho, en el canal de conducción. Pues bien, de ahí viene el nombre de este modelo. Los romanos llamaban "Pechos acueducto" a los que el canal de separación no rebasaba los 3 centímetros en la base y más o menos 12 de pezón a pezón.

• Pechos Tíber:

Fue el gran poeta Lucano (sobrino de Séneca) el primero que habló de este tipo o modelo de pechos... y lo hizo en un poema que se hizo famoso y popular en la Roma de Nerón. Los primeros versos decían: "Son tus pechos, Popea, como reflejo de nuestro Flumen Tiberis (Río Tíber): ancho en la llanura y fáciles de vadear y profundos y rocosos en la estructura. Son tus pechos el centro de tu cuerpo, como el Tiberis para Roma, y nadie puede pasar a tu lado sin mirar los islotes (se refería a los pezones) de la curva que rodea al Campo de Marte". Desde entonces los romanos llamaron "Pechos Tíber" a los que son anchos en la base y estrechos y duros en la cúspide.

• Pechos Ostia:

Ostia era el puerto y la playa de Roma, y llegó a ser la zona residencial más lujosa del Imperio. Allí pasaban muchos días en sus palacios Tiberio, Claudio, Calígula... Pero, también era la entrada del Tíber al mar y donde el río se abría de par en par. Quizá por ello los romanos comenzaron a hablar de los "pechos Ostia", es decir pechos que se abren desde el centro a las orillas, pechos que pasadas las estrechuras se desparraman para ampliar sus formas y fundirse con el mar con suavidad. Son algo más que los "pechos Tíber" y algo menos que los "pechos Mare Nostrum". Normalmente nacen por debajo del Ecuador y son blandos y de tonos casi marrones, como arenas de playa. Eso sí, con grandes rosetones en torno a los pezones. Soportan mal el paso de los años.

• Pechos "Mare Nostrum":

El Mediterráneo actual fue para los romanos el "Mare Nostrum", dado que en el esplendor del Imperio llegaron a dominar todas las costas que dan cabida a sus aguas, desde Gibraltar hasta el Israel de hoy y desde El Cairo a Marsella. Eran los puntos más separados, los más distantes del centro... y quizás por eso a los pechos más abiertos el mismísimo Ovidio los llamó "Pechos Mare Nostrum". Este tipo de pechos muy separados suelen ser al mismo tiempo muy redondos y con pezones casi negros. Según habladurías romanas así los tenía la Reina Cleopatra de Egipto y por eso llamó tanto la atención durante su estancia en Roma.

• Pechos Iceberg:

El "Doctor Arrowsmith", uno de los personajes que le dieron el Nobel de Literatura de 1930 a Sinclair Lewis, se casó en segundas nupcias con una ciudadana americana que lo tenía todo: belleza, dinero, juventud, simpatía, relaciones sociales, inteligencia... Bueno, todo, menos una cosa, que además no la dejaba ser feliz: sus pechos. Porque aquellos pechos pequeños no se correspondían con la esbeltez de su cuerpo. Arrowsmith, un investigador nato, se puso entonces a estudiar los pechos de su mujer y muy pronto descubrió la "anomalía", que aquellos pechos en lugar de desarrollarse hacia fuera lo hacían hacia dentro, y por ello tenía un pecho protuberante y unas mamas pequeñas. "Son como un Iceberg-dijo- que sólo sobresale a la superficie la parte más pequeña del todo". O sea, una masa grande bajo la superficie y dos puntas por encima y a la vista, sí, dos puntas, porque Arrowsmith descubrió que los icebergs tienen como dos cabezas separadas entre sí (según él para que los vientos tuvieran una salida y no arrastrasen en demasía al cuerpo sumergido). Son "pechos Iceberg".

• Pechos Olimpo:

El olimpo no sólo era la montaña más alta de Grecia, el Olimpo era la morada de los dioses, allí donde reinaba el gran Zeus, ayudado y servido por los dioses mayores y menores (y hasta por "Pegaso", el caballo volador). Entre aquellos dioses que formaban el Gobierno había cinco mujeres: Hera la Reina; Palas Atenea, la diosa de las ciudades, la artesanía y la agricultura; Artemisa, la diosa de la caza; Afrodita, la diosa del Amor y la Belleza y Hestia diosa del fuego y la virginidad. Según Homero todas eran guapísimas y esplendidas en sus formas. Pero, lo que no dice el ciego de "La Iliada" es que Zeus, que era un Don Juan impenitente, exigía a sus diosas unos pechos divinos. O sea, centrados pero altos; redondos, pero duros, y con pezones rojizos. Son los "pechos Olimpo". Los pechos de las diosas.

• Pechos Vesubio:

El Vesubio es el volcán de Italia (junto con el Etna de Sicilia) pero su fama y su presencia en la Historia le viene por la famosa erupción del año 79 antes de Cristo, que se tragó en unas horas la ciudades de Herculano, Estabias y Pompeya (sobre todo Pompeya, pues por ese tiempo era la ciudad que competía con Roma en Arte, riqueza, cultura y lujo). De ahí, de esa catástrofe que conmovió los cimientos de la República, debió sacar el poeta erótico-amoroso Meleagro el nombre de "pechos Vesubio"... ¿y cómo son esos pechos?. Según Meleagro son pechos altos, llenos, redondos, que se caracterizan por algo especial: los pezones se esconden hacia dentro dejando un hueco parecido al cráter del volcán y sólo sumergen y se disparan hacia arriba tras una erupción de fuego. Son fríos en calma y queman cuando el interior se agita. O también cuando se enfrentan a temperaturas bajas o se sumergen en el mar, porque entonces los pezones escondidos se alargan y se tornan agresivos.

• Pechos Alpes:

Los Alpes no son un monte cualquiera, los Alpes son la cordillera más alta de Europa, donde los picos se levantan hacia el cielo como mellizos y con alturas de más de cuatro mil metros. A pesar de ello, y a pesar de su belleza natural sorprendente (sigue siendo una de las zonas más turísticas del mundo), los Alpes se caracterizan por ser fáciles de atravesar, gracias a los profundos valles que separan las cumbres. Anibal, Julio César y Napoleón pasaron por entre las montañas como Pedro por su casa. Pues bien, los romanos llamaron enseguida "pechos Alpes" a los que nacían fuertes y robustos; firmes y paralelos, como hermanos siameses; anchos en la base, pero accesibles en la subida; puros y frescos como el aire de nieve... y, por su situación en el cuerpo, separados, o sea en una longitud mínima de 15 grados, y en una latitud más alta que el Monte Blanco y el Monte Rosa.

• Pechos Séneca:

Al gran Séneca le costó un destierro de ocho años en Córcega su "aventura" amorosa extraconyugal con Julia, la hermana de Agripina, a su vez madre de Nerón y emperatriz de Roma por su boda con Claudio. Lucio Anneo Séneca era por esos años estoico convencido y el azote de las inmoralidades de la Corte... Pero, un día perdió la cabeza y se echó al monte con la bella Julia. ¿Por qué?. Él mismo lo explicaría más tarde a su discípulo Lucilio: "Muchacho, Julia no era ni mucho menos la mujer más bella de Roma, pero tenía los pechos más increíbles que hombre alguno pueda imaginar y cuando los ví por primera vez al desnudo mi vista se nubló y mi cerebro desapareció. Aquellos pechos eran redondos pero puntiagudos, llenos pero no rebosantes, centrados pero mirando hacia arriba... ¡Dios, qué milagro!". Pechos Séneca.

• Pechos Jordán:

El Jordán es el río de la Biblia, de Israel, del Bautista y hasta de Jesucristo, pues con sus aguas fue bautizado. Desemboca en el Mar Muerto y su cauce (260 km) transcurre por terrenos que están por debajo del nivel del mar... Pues bien, cuando los romanos conquistaron y se apoderaron de la entonces Palestina una de las primeras cosas que observaron fue que los hombres eran muy altos y de piel tostada tirando a negra y que las mujeres tenían los pechos muy bajos (como puede comprobarse en las pinturas que representan a María Magdalena y las primeras cristianas). Desde entonces las mujeres romanas (hasta Aurelia, la madre de César) llamaron despectivamente "pechos Jordán" a los pechos caídos. Visibles y a veces hasta hermosos, pero bajos, muy al sur del Ecuador. No hay que olvidar que para la gran Roma sólo existían dos puntos cardinales: el Norte, que era todo lo que quedaba por arriba, y el Sur, que era todo lo que quedaba por abajo. No supieron que la Tierra era redonda hasta muchos siglos después y tras la condena de Galileo Galilei.

• Pechos Atlántida:

La "Atlántida", que nunca se ha sabido muy bien qué fue, si una ciudad o una isla sumergidas, fue ya tema de escritores en la antigüedad, desde Herodoto, y modernamente fue tema musical para el gran Manuel de Falla, que compuso una sinfonía entre lo grandioso y el misterio. Los romanos, los hispanos, los mauritanos, la situaban más allá de las columnas de Hércules y a la salida del Mediterráneo al Atlántico. La Atlántida ha sido y sigue siendo el misterio de lo profundo. Quizás por eso a los pechos que nacen más alejados del Ecuador y próximos al ombligo se les llame "pechos Atlántida". Eso por su situación geográfica, pero por sus formas suelen ser pechos muy bien formados y hasta atractivos. Son como "limones del sur".

• Pechos Limón:

A la hora de comparar los pechos femeninos con una fruta o fruto está claro que el limón se lleva la palma, pues no ha habido poeta que se precie que no haya dedicado un verso al tema. Comenzando por el gran García Lorca que en un poema suelto dejó escrito: "Limonar. Nido de senos amarillos. Limonar. Senos donde maman las brisas del mar...". O el romano Virgilio, cuando le canta a una de sus pastoras que "son tus pechos dos limones que piden a gritos echarse a volar. No los dejes que se te escapen y rema con ellos hasta el mar...". Y como el limón es de sobra conocido poco se puede añadir. Los "pechos limones" son pequeños, duros, macizos y con pezones en punta. Además poseen dos cualidades innatas: que nacen casi siempre altos, por encima del Ecuador, y que resisten muy bien la maternidad y hasta la menopausia.

• Pechos Pera:

La pera es el fruto carnoso que da el peral. Se la conoce desde los tiempos de Alejandro Magno (siglo IV antes de Cristo). Hay dos clases de peras (aunque muchas variedades): la pera dura y la pera blanda (a esta se la conoce también como "pera de agua"). Por su forma, como se dice en el modelo anterior, es muy parecida a la breva. O sea, base gruesa y redonda que se va alargando hasta terminar delgada y con pezones en punta mirando hacia arriba. Suele nacer por encima del Ecuador (lat. 5 ó 10) aunque al desarrollarse baja y baja más con el paso de los años. Son pechos de piel suave, pero resistente, si son como las peras duras y de piel áspera y superfrágil si son como las peras de agua. Algunos modistos dicen que son los pechos ideales para escotes abiertos.

• Pechos Plátano:

Son o se llaman "pechos plátano" los que nacen casi en el centro pero con tendencia clara hacia el exterior. Son pechos alargados, redondos y finos, que vistos desde el frente parecen ciertamente dos plátanos, el famoso fruto de origen tropical (y canario). Terminan en la vertical de las axilas con pezones retorcidos, unas veces hacia arriba y otras hacia abajo. Nacen siempre en torno al Ecuador. En el Caribe, donde aparecen con frecuencia, se les llama también "pechos playeros" (como a determinados toros en la Baja Andalucía). Pueden medir desde la base de nacimiento al pezón entre 15 y 25 centímetros. En la Historia se habla de este tipo de pechos en la Numidia (hoy Argelia) del rey Yugurta. Salvador Dalí debió conocerlos porque son los que plasma en su obra "Shirley Temple, el más joven monstruo sagrado del cine de su tiempo".

• Pechos Astifinos:

El primero que habló de "pechos astifinos" fue Aristóteles, más o menos 300 años antes de Cristo. Luego que no saquen pecho los taurinos como descubridores del modelo... Son "toros astifinos" los que tienen los cuernos delgados, limpios, brillantes y hacia arriba. Según los propios toreros son peligrosos porque si te "empitonan" penetran hasta el fondo, aunque sus heridas sean limpias como la de una espada toledana. Ahondan pero no desgarran. Son pechos astifinos los que acaban en pezones alargados, finos, duros y resistentes... y sobresalen o dicen "aquí estoy" aun yendo cubiertos y sujetos. Por la situación en el cuerpo suelen estar por encima del Ecuador y bastante centrados (long. 10 y lat. 5). En la Historia aparecen como "pechos astifinos" los de la Princesa de Éboli y en el Cine los de María Félix.

• Pechos Bizcos:

En el mundo taurino se llama "toro bizco" al que sus astas no guardan simetría y queda una más alta que la otra. O sea, una por encima del Ecuador y otra por debajo. Algo parecido sucede con algunos pechos femeninos, que sin saber por qué tienden uno hacia el norte y el otro hacia el sur. Normalmente son pechos llenos y abundantes, con pezones anchos en la base y puntiagudos en las puntas. Son casos aislados que suelen aparecer en climatologías inestables y cambiantes, aunque de mucho sol. Goya los plasmó en varios de sus aguafuertes llamados "Caprichos". Las mujeres que los poseen suelen ser madres de abundantísima leche en periodos de lactancia.

• Pechos Corniabiertos:

Se llaman así a los pechos que teniendo una base de latitud 0 y una longitud entre 15 y 20 terminan con unos pezones llamativamente inclinados hacia el exterior, que en algunos casos alcanzan hasta una "longitud 25". Son pechos abiertos o muy abiertos que se dan en mujeres de gran corpulencia física y tallas altas. Se les llama también "cornianchos". Curiosamente son los más aplaudidos por los varones y en terminología taurina los más temidos por los toreros. Según el Cossío fueron los "toros corniabiertos" los que dieron lugar a las famosas "espantás" del Gallo, el marido de Pastora Imperio... En la Historia, al decir de Suetonio, tenía unos pechos corniabiertos la famosa Mesalina, la emperatriz y terror de los burdeles de Roma... y en el cine Anita Ekberg.

• Pechos Astinegros:

Son unos pechos casi únicos, y no por sus formas ni por su situación en el cuerpo, sino por su color, ya que son blancos como la leche más blanca en la base y lo que es la mama en sí y negros como la tinta negra en los rosetones y los pezones. O sea, blanquinegros. Nacen centrados, en pleno Ecuador, aunque separados o muy separados, y además frontales... y además resisten plenamente la pubertad, la maternidad y la menopausia. Según algunos de los biógrafos de Julio César así eran los pechos de Servilia, su amante durante muchos años y a su vez madre de Bruto. Las mujeres de pechos "astinegros" o "blanquinegros" suelen ser muy velludas sobre todo en la espalda, en el surco o canal que baja desde el cuello a la cintura y de carácter muy fuerte.

• Pechos Melón:

Que el cuerpo humano es todavía, en muchos aspectos, un misterio lo dicen los científicos, los médicos, los químicos y hasta los siquiatras. También es cierto que cada día se descubre algo nuevo que aclara misterios de ayer. Uno de esos descubrimientos fue la hormona llamada "prolactina", la que más influye en la forma y el tamaño de los pechos femeninos y la mayor o menor abundancia de leche materna. La mujer que tiene pechos grandes, muy llenos y blancos es porque tiene exceso de "prolactina" y viceversa. Y también es curioso saber que la fuente principal de "prolactina" es el estrés. A más estrés, por tanto, más "prolactina" y pechos más grandes y llenos. Y en esto influye poco la edad.

• Pechos Calabaza:

Este es el no va más de los pechos grandes y en su formación influye más la alimentación que la prolactina. O sea, la absorción abundante de grasas y escasez casi total de hidratos. Por su forma y su tamaño son, ciertamente, llamativos. Pero, hay algo que todavía sigue siendo un misterio, la estructura rugosa (a veces arrugas profundas) de las mamas y la desaparición de los pezones. Vistos desde frente son como una pared lisa y con dos rosetones (estilo gótico) amplios y una selva de granulados rosáceos y puntiagudos. Como un misterio es que estos "pechos calabaza" no produzcan leche alguna durante la maternidad y que las arrugas se vayan borrando con el paso de los años.

• Pechos Ballena:

Se llaman "pechos ballena" (o también "pechos foca" o "pechos elefante")... y no tienen nada que ver con los "pechos hamburguesas" de las "gordas" de Botero ni las americanas de la "comida basura". Los "pechos ballena" no son producto de la obesidad ni de la alimentación y las grasas, pero son enormes, pues rompen todas las normas y todas las formas. Nacen por encima del Ecuador, aunque sus raíces parecen salir de los hombros, y por la longitud no sólo llenan el pecho sino que los desbordan por los laterales, hasta el punto de rebasar la vertical de las axilas. Las mamas parecen como dos globos hinchados y a punto de estallar. Lo curioso, sin embargo, es que casi siempre se presentan en cuerpos normales, no gordos ni llenos. Unos "pechos ballena" pueden darse en mujeres (incluso jovencitas) delgadas y esbeltas. ¿Exceso de prolactina?. No se sabe, son un misterio. Por cierto, y otra curiosidad, los corsés femeninos para sostener los pechos se hicieron durante siglos con las láminas córneas y elásticas que el animal posee como dientes: el corsé de ballena.

• Pechos Eróticos:

Cuando París era la casa del arte y los grandes de todo el mundo luchaban entre sí buscando nuevas fórmulas (realistas, impresionistas, modernistas, cubistas y etc.) apareció el desnudo de Gustavo Courbet, y allí se armó la marimorena. Era "La mujer de la ola" (hoy en el Museo Metropolitano de Nueva York). O sea, una mujer que sale del mar en postura poco académica, con un busto de tamaño natural que emerge de las olas, con los brazos que dejan ver incluso el vello de las axilas, pintada en tonos rojizos y azules para resaltar la hinchazón de los senos y la influencia del frío, que hacen que los pezones aparezcan erguidos y en punta. Cezanne se llevó las manos a la cabeza y dijo que al ver esta obra "uno tiene la boca llena de colores y babea". Otros dijeron que eso era erotismo y no arte, por no decir pornografía... Coubert se limitó a mostrar el tratado de Durero sobre las proporciones humanas y los dibujos sobre el cuerpo de Leonardo da Vinci. En la naturaleza –decía el artista- sólo hay formas y colores, el erotismo esta en la mente del hombre.

• Pechos Abandono:

Frente a los "pechos Síbaris", los más cuidados, están los "pechos abandono". Es decir, los pechos de aquellas mujeres que por circunstancias externas (sociológicas, económicas, patrimoniales, maternales, depresivas) o genéticas se abandonan y renuncian a los cuidados y atenciones más elementales que exigen las normas de la Belleza. ¡Y esto no es un problema de edades!, porque ese abandono puede ser consecuencia de un fracaso amoroso juvenil, el hastío de la rutina del ama de casa, un fracaso matrimonial, la desaparición del compañero y la viudez o las drogas, el alcoholismo y las inclinaciones suicidas. Cuando la mujer deja de mirarse al espejo, cuando la mujer vive en permanente pijama de "estar en casa", cuando la mujer no tiene vida social alguna o se siente postergada por la aparición de otra mujer, tiende al abandono... y eso se nota en todo su cuerpo, pero especialmente en sus pechos, ya que entonces la masa que les da forma se reduce, se arruga y se hace flácida, con lo cual los pechos se vienen abajo y se dejan caer hacia el Sur. Son los "pechos abandonos".

Ea, así estoy pasando mi encierro. El "virus Sánchez Pérez Castejón" me está volviendo loco

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¿Cúal es cúal?

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