La Doctrina y la Religiosidad de la Santa Esclavitud para el Combate por la Fe fue inmortalizada por San Luis María G. de Monfort en su Manual: Tratado para la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen y que, como en el caso de El Elogio a la Milicia de Cristo, de San Bernardo, no sólo va dirigida a los monjes-soldado, sino a todos los fieles bautizados como “miles Christi”.

En dicho Manual, San Luís María nos plantea:

1 - ¿Quién es Nuestra Reina y Señora?

2 - ¿Cuál es Su Papel en la Iglesia Militante y en cada uno de nosotros como Soldados de Cristo y Caballeros de La Inmaculada?

3 - ¿Qué Misión tiene La Inmaculada en el establecimiento del Reino de Cristo y en Su Retorno?

El Tratado, que fue escrito por San Luis María en 1712 (5 años antes de 1717, año considerado como el de la fundación de la judeo-masonería o paso de la masonería regular a la especulativa o simbólica) permaneció oculto durante 130 años, tal y como predijo el propio autor:

“Preveo claramente que muchas bestias rugientes llegan furiosas a destrozar con sus diabólicos dientes este humilde escrito y a quien el Espíritu Santo se ha servido para redactarlo… Lo sepultarán en las tinieblas o en el silencio de un cofre a fin de que no sea publicado”.

Hace ahora 180 años, en 1841 (¡¡¡El mismo año que San José “Esposo de María” es Declarado por el Vicario de Cristo Patriarca de la Iglesia!!!) el libro fue reencontrado en un baúl de libros viejos. Publicado en 1843 se convirtió en lectura obligatoria de toda alma Piadosa y Combativa, de todo Soldado de Cristo “por Causa del Reino de los Cielos” y de la Cristiandad, como lo fueron todos aquellos pueblos, naciones y ejércitos Consagrados a la Inmaculada.

Este es el caso de España y de sus Tercios, siendo el más reciente el Tercio de Requetés durante la Cruzada de Liberación Nacional de España frente al Comunismo y la judeo-masonería en 1936 o el mismo Requeté y la Falange Española durante su aportación, no sólo en dicha Cruzada Nacional Española, sino en “La División Azul” o 250 División de las potencias del Eje que luchaban, igualmente como en España, frente al comunismo (Stalin) y la judeo-masonería (Churchill-Roosevelt).

Entre las Órdenes Religiosas actuales con un marcado Carisma Mariano, y herederas de las Órdenes Monásticas Militares, destacan los Franciscanos de la Inmaculada (imitadores, como lo es la Milicia Inmaculada, del ejemplo de San Maximiliano María Kolbe y de los Padres de la Cruzada) y los Franciscanos de la Renovación (imitadores, igualmente, del ejemplo de los anteriores, y de San Fray Junípero Serra “Apóstol de California” Misionero muy devoto del Rosario y la Inmaculada). En las dos fotos aportadas por un fiel de una archidiócesis próxima a la que yo me encuentro podemos observar al P. Fidelis que es detenido en dos ocasiones por arrodillarse frente a una “clínica” abortista rezando el Rosario y ofreciendo a las mujeres que acuden una flor, y buen consejo. Esta es nuestra actitud militante.

Fiel al abandono propio de los Soldados de Cristo y de la Milicia Inmaculada muchos religiosos desconocidos están dando testimonio verdaderamente cristiano en el mundo, sin caer en el “asistencialismo” propio de las ong´s, ni en algo mucho peor: en el paganismo, la herejía y en la condescendencia con el pecado, al considerar a todas las religiones como formas de espiritualidad aceptables a Dios. El Padre es Uno Sólo en Jesucristo y la verdadera fraternidad se sustenta en Él… Sólo una mujer lo acogió en su seno llegando a ser Ella “forma Dei”, y esa Mujer no es “la diosa tierra” o Pachamama ni la diosa Ishtar o estrella de color azul, aunque se adjetive como Estrella de David (no se refiere al Rey David sino a un David del S.XII, cabalista y considerado profeta).

Movidos por el anhelo del pronto retorno de Jesucristo y por el Imperio del Inmaculado Corazón de María, para que ambos Reinen sobre toda la humanidad antes del definitivo Reino de Dios “así en la Tierra como en el Cielo”, todos debemos esforzarnos por difundir la Santa Esclavitud para el Combate, la Milicia Cruzada en este Tiempo del Fin.

Debemos hacerlo con las acciones inteligentes y oportunas a la Luz del Espíritu Santo, de La Sagrada Escritura, del Magisterio Eclesial milenario y de aquellos directores espirituales que se guían por él bajo el Amparo de la Voluntad del Señor Jesucristo. Así lo hicieron los Padres de la Iglesia, los santos, los monjes cruzados como San Benito, San Bruno o San Bernardo y más recientemente los Tercios y el Requeté, Milicias Santas por y para la Cristiandad como lo es esta Milicia Inmaculada a la que nosotros pertenecemos como lectores de El Correo de España en cada una de nuestras diócesis, sea como sea el pastor que las gobierne, pues el Capitán y Rey es Jesucristo, y Él nos ha dejado a Su Santa Madre, a la que los demonios temen vehementemente.