La vejez, como nunca antes, es un tema de discusión ligado al virus que afecta predominantemente a las personas de edad muy avanzada. Aunque el anciano este muy mayor y atajado de múltiples enfermedades  te acercas a el con cariño, con vocación, lo tocas y el siente. En el panorama humano podemos destacar dos vertientes:
 
Los temores y las creencias orientan los comportamientos. En unos lugares hacen cola para hacer acopio de alimentos y en otros para comprar armas. En otros se ponen serios con las medidas y en otros creen que no importa si mueren decenas de miles mientras su dios siga en pie: el mito del dinero,  esa cosa ilusoria e inexistente. Surge el apoyo, la solidaridad, la sensibilidad y la comprensión. Y a la vez "el sálvese quien pueda".
 
Desde hace algún tiempo, nuestra época nos ha empujado a parecer eternamente jóvenes, sin arrugas, sin cabellos blancos, sin ninguna flacidez aparente. La vejez debe ser eliminada como algo de lo que avergonzarse y así nos olvidamos de lo mucho que es un recurso, una herencia de experiencias gracias a las cuales hemos evolucionado. La vejez debe ser salvada por una civilización demasiado dedicada a la vida desechable como para devolverla siguiendo los tiempos naturales.
 
El abuelo, nuestros abuelos hoy día son un Capital Humano que debe de resarcirse, elevarse a partir de ahora como foco de sabiduría, de paciencia, de historia, ¿que pasaría en un mundo sin mayores? ¿donde se queda la transmisión de la experiencia? en el abuelo -a es donde el joven o el adulto encuentra su equilibrio.  Por eso debemos de cuidarlos y no aprovecharnos de ellos, son nuestro capital  humano y eso vale mas que el dinero y toda su parafernalia de alrededor, es preciso que esta cultura material tome nota.