La Fe nos viene a la fuerza. Es como la boda y la mortaja que se dice, del cielo baja. Hay un determinismo insalvable en cada caso lo mismo que un relativismo exacerbado que hace que cada vez estén más claras algunas cosas negativas. Tal es la presencia del mal, entendido como la existencia del demonio, que es la personificación del mal en el género humano. Y si existe el demonio, Dios que es el bien no puede estar ausente o no existir. El bien es fugaz en la vida. Unas gotas de felicidad que se evaporan en el aire Pero al demonio te lo encontrarás a la vuelta de cada esquina dispuesto a trabarte la zancadilla, y desprenderse de él cuesta un triunfo. Es el camino fácil e irresponsable que nos regalan y el ir hacia él o dejar que te invada, viene rodado, de tal modo que ya no se puede escapar de su redes. Como no queremos nada de eso y lo rehuimos, pues a la fuerza nos viene la Fe ante la catástrofe que se avecina. A la fuerza ahorcan.

Que el máximo representante de la religión y la iglesia, el vicario de Cristo se decante claramente hacia el mal, es algo que te deja en el límite de la duda paralizado, adonde no puedes estar, adonde no es ni si, ni no, lo mismo que una mujer no puede estar medio embarazada. En cuestiones de Fe no hay término medio. O crees en lo que entendemos por Dios, o te vas con Satanas y su corte adonde está en primera fila el Papa Francisco, los terroristas, los delincuentes y todos los malos.

Como va a querer a España si es un comunista de tomo y lomo?

El amor y el perdón es la base de la religión por lo que esto no lo predica el papa político. Está más en la venganza que confunde con la justicia que con el amor y la Paz que es el perdón. Vendrá a España cuando estemos reconciliados con nuestro pasado, dice. Mejor que no venga. Sus amigos son los comunistas del mundo entero. Los españoles de bien los desprecia igual que a España entera. Y cómo no quiere a España por eso se mete con ella y descuelga diciendo que tenemos que pedir perdón por nuestra conquista de América. Se aprendió de memoria la versión roja de la historia que hacen los "progresistas".  Está endemoniado igual que ellos. El es quien debe pedir perdón por todos sus pecados y no señalar a los demás que según él deben pedirlo. Bergoglio divide y rompe la curia Romana como le es propio a un comunista. La revolución es su ADN. Lo suyo es el arrastrarse ante dictadores de izquierdas, dar la espalda a los oprimidos de verdad –por ejemplo, en Cuba o Venezuela– y atacar las libertades de las más variadas formas: la de expresión, por ejemplo, pero sobre todo la económica y el derecho de propiedad, que son la base para todas las demás libertades. Con estos amigos no necesitamos enemigos. La última de Bergoglio ha sido pedir perdón por los errores cometidos durante la evangelización de México.

La presidenta de la comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, de viaje a Washington, se sorprende de las manifestaciones del Papa,  al censurar nuestro  legado que llevó a Méjico el catolicismo, la civilización y la Libertad al continente americano.  La izquierda defiende al papa Francisco,  y llama hereje a Díaz Ayuso. Los ateos dicen que hay que obedecer al Papa. Cosas más raras veredes...

La pistolera, y comunista, Monica García, también sale tirando de pistola contra Isabel Díaz Ayuso por extrañarse del Sumo Pontífice. Ahora ella lo quiere. Como si le importara algo...