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AYER
"Si es la hora --dice Hamlet en un momento crucial de la tragedia--, no está por venir; si no está por venir, esta es la hora, y si esta es la hora, vendrá de todos modos. No hay más que hallarse prevenido. Pues, si nadie es dueño de lo que ha de abandonar un día, ¿qué importa abandonarlo tarde o temprano? Sea lo que fuere."
                         Señores, pues esto es lo que hay aquí y ahora, en esta España desconcertante y contradictoria.  Porque esto no lo entiende ni el propio Shakespeare. Veamos.
Todos los comentaristas, todos los políticos, todos los que tienen ojos y la calle en pleno están de acuerdo en que la situación es insostenible y que Suárez nos lleva al desastre. ¡Qué triste espectáculo el de su discurso en el Congreso! Las mentes más claras están ya buscando el "hombre" de recambio o la "alternativa" más viable de acuerdo con la Constitución.
Y sin embargo, la izquierda (socialistas marxistas, socialistas no marxistas, comunistas, etc), una vez más, le dio su apoyo. ¿Por qué? Esta es la pregunta que hoy hay en la calle. ¿Por qué apoya la izquierda de esa manera a Suárez?... ¿Por qué creen en él y en su equipo? ¿Por qué quieren mantener a toda costa el "actual juego"?... ¿O, acaso, porque quieren ganar tiempo?
                                ¡Oh, Hamlet, qué complicada es la política!
                                        Pero, vamos a tratar de ir despejando incógnitas.
                                Indudablemente, no. Y pensar lo contrario sería creer en el espíritu democrático de Stalin. La izquierda lo viene repitiendo sistemáticamente y sin eufemismos: la UCD ni es partido ni es nada.
¿Cree la izquierda en el "actual juego" político-económico?
                                Pues claro que no. Socialistas y comunistas también lo han dicho abiertamente: ¡esta no es nuestra Constitución, esta no es nuestra sociedad, este no es nuestro Gobierno, este no es el Estado que queremos...! ¡Y desde luego no hace falta que lo juren!
La izquierda española --o del Estado español!-- es marxista, en todo el sentido de la palabra, y revolucionaria. Y eso quiere decir que aceptan este "juego".
                                (Esto me recuerda aquel famoso discurso de Castelar en las Cortes de "La Gloriosa".
                                "Un momento, Señorías. Yo no he dicho que esta Cámara no pueda proclamar la República o la Monarquía; yo lo que he dicho y sostengo es que si nosotros hubiéramos podido fundar la República desde el primer día, la hubiéramos fundado, y si vosotros hubiérais podido establecer desde el primer día la Monarquía, yo os hago la justicia de creer que la hubierais traído. Importan poco los antiguos resentimientos de los partidos; nosotros no trajimos la República, porque no éramos bastante fuertes para traerla; vosotros no trajisteis vuestra Monarquía porque tampoco erais bastante fuertes para traerla...".) 
                                 Y, por último, ¿apoya la izquierda a Suárez para ganar tiempo?
                                 Ciego serías, ¡oh, Hamlet!, si no quisieses ver esta realidad. Porque la izquierda ha encontrado en Suárez a su hombre. Es decir, al hombre ideal para poder llegar a donde quieren llegar y al precio menos costoso posible. La izquierda sabe --como lo sabe ya toda España-- que el señor Suárez, con tal de mantenerse en el Poder, es capaz de cualquier "sacrificio". Incluso el de pasar el Rubicón con la sonrisa en los labios. Alcalá Zamora a su lado hubiera sido un aprendiz... Y porque sabe --la izquierda-- que Suárez es "de momento" su hombre, le apoya y le mima.
                                  Pero, y esta es la verdadera clave de hoy y ahora, ¿hasta cuándo?, ¿hasta cuándo le mantendrán donde le mantienen? ¡Ah, amigo mío, no, no sea ciego! ¡Pues hasta que les interese, hasta que crean llegado su momento!
                                  ¿Y entonces?
                                   ¡Ah, esa es la cuestión! Eso es lo que no quieren comprender los ciegos y los sordos de hoy. Esos que se esconden y se atrincheran en sus privilegios y en sus "consejos de administración". Esos que respiraron el 1 de marzo. Esos que dejaron ayer solo a Fraga... esos que hoy, todavía, hablan con desdén de Blas Piñar. En fin, esos que, a sabiendas de que se están suicidando, siguen sonriendo y pidiendo "comprensión" para el desgobierno Suárez.
                                     "Si es esta la hora, no está por venir; si no está por venir, esta es la hora, y si esta es la hora, vendrá de todos modos."
                                     Si,  tarde o temprano, tal vez antes de lo que imaginemos, habrá llegado la hora... Y entonces, ¡ay!, entonces comprenderemos el gran "actor" que ha sido don Adolfo Suárez y la "gran comedia" que montaron esos que hoy le aplauden y le mantienen.
                                       Pero, entonces, ya será tarde.   
 
HOY
  ¡¡ Dios !!... ¿Y esto se escribía hace 40 años o se ha escrito esta mañana?. Cambien el nombre de Adolfo Suárez por el de Pedro Sánchez y lo verán claro. Aunque, en este caso, el Sr. Sánchez le gana al Sr. Suárez, porque si aquel era capaz de cambiarse de chaqueta por seguir en la Moncloa éste (o sea, el Sr. Sánchez) por seguir en la Moncloa no sólo está dispuesto a cambiar de chaqueta,  conéste es capaz de vender a sus hijas, a su madre, al PSOE, a España o acostarse (que ya lo vislumbró Fraga: la política hace extraños compañeros de cama) con Puigdemont, con Junqueras, con Otegui, con Rufián, con Casado, con mi Inés... y hasta con Abascal si fuese necesario para seguir en la Moncloa... Eso, sí lo que "vio" en el juego de los marxistas-comunistas por apoyar a Suárez hasta que a ellos les conviniera es lo mismo que hoy estamos viendo con los comunistas del coletas (joder, ahora se hace moño¡¡): el "listo" Sánchez Castejón  (¿Castejón? me suena ese apellido) durará hasta que el "Lénin español 2" quiera... hasta que llegue la "situación objetiva"... ¿Y por dónde vienen ya los cuatro capitanes que pueden arreglar esto?... porque esto ya sólo lo puede arreglar Hernán Cortés y los "Dioses" extremeños. "Hamlet, no te olvides de España".