El próximo día 27 de Junio, se cumple un año, en la que tú hijo mío voluntariamente y sin explicación alguna, abandonaste a tu padre, para irte a vivir con esa familia, que siempre te había odiado desde pequeño, por querer a tu padre,  pidiendo, llorando y rogando estar siempre a mi lado.

REFLEXIONES:

1ª).- “Cuanto más sabes quién eres y lo quieres, menos te afectan las cosas”

2º).- “La victoria tiene mil padres, la derrota es huérfana”

3º).- “¿Qué no tengo nada? Mi padre me enseñó a cantarle al sol y a las estrellas y Dios me dio brazos y piernas fuertes”

4º).- “La vida no se mide en minutos, se mide en momentos”

Mi querido y amado hijo, no podrás nunca decir, que yo te he obligado hacer algo que no querías o no te gustaba.

Siempre he estado a tu lado, para que tú te desenvolvieras, en todos los aspectos de la vida, la vida que sentías, que querías y estabas orgulloso de realizar:

1º).-  Eras un Gran Católico:

Nunca podrás decir, que yo te he llevado a la fuerza para acudir a la Santa Misa.

Es cierto, que infinidad de veces has venido, voluntariamente y sin ser obligado en ningún momento a Misa con tu padre. Y muchos sábados y domingos, hemos acudido a nuestro Valle, allí en dónde los monjes Benedictinos nos querían, empezando por su Prior D. Santiago Cantera.

Pero yo nunca te impuse nada que no quisieras hacer.

No olvides, que todos los domingos, tú ibas a la Misa de  la Iglesia de Villalba, en dónde acudías para rezar y junto a esos amigos tuyos y entre ellos cantabais canciones muy bonita a nuestro Señor.

Yo y en absoluto secreto iba a verte, pues los Juzgados con total injusticia y espoleados por tu madre, me prohibieron hablar contigo y verte, con el fin de destruir mi cariño hacia ti, cosa que nadie ha podido conseguirlo, a  pesar de las barbaridades que nos han hecho padecer.

Recordarás que esa prohibición infame, fue, por no llevarte a casa de tu madre, ya que tú te negaste a volver con ella, después de unas vacaciones con tu padre y que después de llevarte a un psicólogo amigo (Paco), emitió un duro informe, por el que tú, no podías soportar el trato, que tu madre ejercía sobre ti.

Aquella, renuncia a volver con tu madre, suplicándome de rodillas y llorando para que no te llevara, supuso en un Juicio sumarísimo, que me “Castigaba” a no volver a llamarte y menos verte, si no era a través de una habitación de “El Pánico”, en un Gulap, mal llamado “Punto de Encuentro”, en el que delante de un político amenazador, nos veías nos dos horas en sábado, cada 15 días. En la que sufríamos amenazas de todo tipo, por no seguir un diálogo impuesto, sin que pudiéramos expresarnos como nosotros queríamos, por esos dictadores y destructores de familias, de hijos y de padres.

La tristeza y las ojeras en esos encuentros en la habitación del pánico lo dicen todo.

En esa Basílica, con la que terminada la misa hablábamos y nos abrazaba nuestro querido Sacristan D. Julio, que en Paz Descanse. Él te aconsejaba, para que escucharas a tu padre y que le respetaras. Cuando en Julio 2.020, falleció, nos llevamos un gran disgusto y desde entonces, siempre y después de Misa, íbamos al Cementerio Benedictino a llevarle flores y siempre mantener una o dos macetas en su honor. Pues éramos de todos sus familiares y muchos amigos, los que nunca nos hemos olvidado de él y siempre hemos estado allí junto a su tumba.

Recordarás, cuando tu decidiste, subir a la Santa Cruz por las antiguas escaleras y pudiste comprobar, como habían puesto una alambrada, para evitar el paso a la explanada que hay arriba en dónde empieza la base de la Cruz.

Fuiste detrás de la inmensa y emblemática escultura de la Piedad y cuando bajaste me dijiste, que la próxima vez que subieras, lo harías para sacar unas fotografías a solo un metro de tan bella escultura, pero eso ya no lo llegaste hacer, porque te fuiste.

Hemos ido a Misa al Cementerio de Paracuellos del Jarama, para que conocieras la barbarie, que la 2ª República, hizo con más de 6.500 presos, que con nocturnidad y alevosía, los sacó de las cárceles y los asesinó de dos en dos, atados, en vista que asomaba a las puertas de Madrid el Bando Nacional. Entre ellos, todos inocentes, asesinaron a más 24 niños menores de 18 años.Te llevé, al Cementerio, para que supieras la historia verdadera y tú juzgaras, lo que veías, no lo que las fuentes de televisiones, radios y periódicos, del nuevo Régimen, con la Ley de Memoria Histórica, mentían como bellacos.

Allí estuviste jugando con la mastina, que atada a una cadena hacía vigilante nocturno.

Estuviste mucho tiempo con ella y os hicisteis amigos. Le dimos de comer de nuestros bocadillos. ¿Recuerdas como se llamaba?

La alegría de las miles de fotos, que te he sacado en los 4 años que estuviste con tu padre, denotan claramente, lo satisfecho y contento que estabas a mi lado.