Voy a intentar rememorar, grosso modo, tus dicterios soplacirios más habituales. Nazi, racista, fascista, machista, homófobo, conspiranoico, friki, loco, reptiliano, terraplanista. Tu top, negacionista.

A ver colaboracionista...

Vamos a ver colaboracionista (del mal, de la mentira, de la pérdida de libertad...), te aclaro. Negacionista, hoy, cuestionar, siquiera mínimamente – leve matiz por aquí, sutil tornasol por allá- la versión oficial de cualquier relato del Poder. Punto. Y lo sabes. Y tú, colabo, dócil perro de tu amo. Y si toca, fiero. Animalito, no eres libre. No estás suelto. Lástima.

A ver colaboracionista, utilizar el término negacionista sirve, cual kriptonita contra Superman, para intentar paralizarte. Neolengua de estirpe orwelliana para descalificar a quienes se niegan a aceptar las embusteras versiones oficiales impuestas por los defensores del "rigor", la " seriedad" y la " calidad". Juas, vuestro rigor, seriedad y calidad eran verdes y se los comió una vaca.

...eres un soplagaitas

A ver colabo, eres babosa arrastrada de tu amo. Serpenteas y comes pollas (metafórica o literalmente, lo ignoro). Comes de la manita de tu amo, toma el huesito chucho, ale, tráemelo de vuelta. Y de paso, el jefe te da consignas, pagadas o no. Y, tú mientras, venga, a desinformar, manipular, tergiversar, mentir, inventarse noticias. Y, ahí vienen las palabras policía, venga, a calumniar, descalificar, difamar, manchar honor, imagen y reputación a quien ose llever la contraria a tu jefe o jefes.

¿Vuestra táctica? Te lo acabo de decir. Acusar a quien se descojone de vuestras trolas de Estado (y globales) de hacer exactamente lo que vosotros sí hacéis de forma sistémica y sistemática: mentir. Grosera proyección freudiana. Pues eso, perro sarnoso, muy sencillo de entender.

...muy retorcido

Y como buenos perrazos que sois, vuestra ancestral mala baba. Negacionista para vincularte con los nazis a través de los historiadores que cuestionan el relato oficial sobre la Shoah. En ese tosco vínculo que establecéis solo hay retorcimiento mental. De vuestros jefes, obvio. Artera manipulación, ya que ante sus endebles argumentos en todos los temas que tocan e imponen tiránicamente, el imaginario colectivo oye negacionista y se imagina una cámara de gas en un pueblo de Polonia hace 80 años. Delincuencia y chantaje intelectual. Gentuza.

Y eso que hacéis demuestra lo mierdosos que sois. Y la fragilidad de vuestros argumentos, apelando a un difuso consenso aniquilador, per se, de la necesaria y exigible libertad de expresión e investigación en cualquier ámbito que se trate. Ya sean dudosísimos consensos médicos, tecnológicos, meteorológicos, históricos (II G.M., por ejemplo) o  identitarios. O aquello que te plazca discurrir.

Libertad sin límites, caiga quien caiga

Libertad irrestricta, historiográfica y de toda índole, caiga quien caiga. Y, con el deseo, siempre enhiesto, de que caigáis vosotros, por vuestra intrínseca e infinita maldad. Infinitamente superior a la nacionalsocialista, que ya es decir. En fin.