El mal nace de la corrupción galopante que pudre el espíritu del individuo en el relativismo extremo y la falsedad que destruye al mundo. El mal existe desde siempre y es obra del demonio, pero muchos, encantados, matrimonian con él. El diablo se adueñará de su alma para el fuego terno. La justicia de Dios es lo primero que nos encontramos nada más que el soplo de nuestra vida se apaga y abandona este mundo.

Está escrito en la Biblia y eso va a misa. Lo que pasa hoy, y la invasión del moro, ya lo había previsto Lope de Vega: "Ay , dulce y cara España / madrastra de tus hijos verdaderos,/ y con piedad extraña, / piadosa madre y huésped de extranjeros". Los mejores siempre se tienen que ir de aquí. España amén de molino de piedra para triturar a sus hombres, es paradójicamente, madre de una raza inmortal, capaz de engendrar hombres enteros, audaces y artífices de las mayores empresas si se les deja solos. A ver si nos quitamos de encima este lastre de desgobierno, por el bien de los ingobernables españoles. Entonces se probará que no sobran más de la mitad de políticos, sino todos, menos tres o cuatro.

La medida de las cosas. Hay que reír por no llorar. Un bar gallego de La Coruña, busca "camarera guapa y un poco puta". Las feministas ponen el grito en el cielo ante este anuncio "machista" aparecido recientemente y que reza así: "Se necesita camarera para bar de pueblo a una hora de Santiago y a 15 minutos de Areúsa y Ordesa, imprescindible chica trabajadora, responsable, guapa y un poco puta, con un trato agradable con los clientes. Incorporación inmediata, contrato fijo. Sueldo 1500 euros".

La España Cañí, y cachonda da todo tipo sorpresas. Malas casi todas. El Comandantín vio mejor que nadie los beneficios del orden y la unidad. Fue una constante en su vida. De la unión nace la fuerza, y de lo contrario la destrucción y la barbarie. Acaban de derribar con ensañamiento, su bonita estatua, en Melilla. Ya no les queda nada, ni el valor histórico y cultural de los objetos y símbolos destruidos, respetaron, luego harán lo mismo con nosotros. No les faltarán intenciones.

Pocos españoles supieron entender el espíritu del Quijote que es el alma española, como el Comandantín, o la Cartilla de Ahumada. También pocos españoles supieron amar a la Patria más que él, el llamado Caudillo. La sociedad española sufre una mutación existencial jamás imaginada, y como en la Metamorfosis de Kafka, se trasforma en cucaracha.

Las víctimas son las culpables, y los verdugos toman el poder de la venganza. Los que quieren descuartizar España, también, y como son muy tercos, y sólo el necio persevera en sus errores, pues hasta lo conseguirán.

Los mayores enemigos de España son los que levantan el puño, o les gustaría levantarlo, y no los que deberían dar y no lo dan un puñetazo en la mesa, que también, por omisión y callarse cobardemente, son culpables. El puño levantado es todo un gesto cargado de odio, dispuesto a golpear empuñando la muerte. Nos trae la peor España.

Hago bajo el cielo soleado de Madrid un tour urbano planificador del inmediato futuro, para seguir viviendo. Gestiones varias, algunos pagos, hasta en la farmacia, el más doloroso. Razón tenían los asturianos cuando afirmaban: "Mejor gastarlo en bares, fiestes o putes, que en botiques". Mayo, el mes de las flores y la Virgen María, se fue en un suspiro, y junio desfila como un corzo perseguido por la ladera del monte. Es el caballo desbocado, arrastrando los últimos girones del invierno, que cada vez es más largo, y va dando coces a su paso. Como los gobiernos de España, sin diferenciar el trigo de la cizaña. Sin un gramo de amor de Dios.

Hay mujeres que quitan el hipo. Tan perfectas por dentro como por fuera; hijas de los mejores padres, hembras de la Patria Hispana que juran bandera y da gusto verlas. Todo no va a ser malo; tenemos también buena gente. Se nota en los andares que son de las mejores familias. En los más nobles gestos, y son una bendición del cielo para los ojos Un respiro de oxígeno, en este ambiente sórdido, espeso y putrefacto de desilusión y desesperanza que ahoga el alma enferma de España. Nos queda el recurso al pataleo el próximo día 13 en la plaza de Colón.

Dios regaló al hombre la facultad de pensar y elegir en libertad, y le recomendó un camino en el paraíso. Pero el hombre tomó el camino contrario y convirtió su hábitat en este valle de lágrimas. La cosa está siempre chunga. Medio mundo vive de engañar al otro medio. Eso ocurre en nuestro dolorido país. Media España está viviendo a cuenta de engañar a la otra media. Pero ahora la otra media se entera gracias a las nuevas tecnologías que descubrieron la corrupción, que cuando no se piensa más que en trabajar, otros que no trabajan, sólo piensan en robar a los que trabajaron. Tras la revolución tecnológica vino el levantamiento, se armó la marimorena, y el mundo entero está revolucionado, y corre despavorido sin saber a dónde.

Los viejos veteranos, que son los Titanes del Apocalipsis, cada vez duermen más, en parte para no ver el mundo al revés, y en la otra parte, duermen más para acostumbrarse al sueño eterno, como dijimos ayer. Los Titanes son esa minoría resistente no engañada ni anestesiada que entendió al enemigo y fue consecuente con él. Los que lograron restañar las heridas al resucitar de entre los escombros que intentaban sepultarlos.

España se ha convertido en un rebaño de borregos sin pastor, a merced de los caprichos del lobo. Ahora buscan la "inmunidad del rebaño", con la pandemia, hecha a propósito para tal fin. ¿No os echáis a llorar viendo a Carmen Calvo o a Pedro Sánchez? No será por las ganas...

Lo malo de España es lo parecidos que son los españoles y por eso no se soportan. País envidioso, de pícaros y mangantes, y sin que le falte la mala gente. Hay más hijoputas que botellines, decía aquel viejo subteniente, medio borracho, cuando regresaba de gira medio caliente, a la oficina, y soltaba la verdad entera.

El enemigo hoy es más falso y cobarde que nunca; te sonríe dulce por delante mientras te apuñala alevoso por detrás. Sus primeras armas son el engaño, la ocultación y la falta de vergüenza y educación. Afloran las malas

hierbas y proliferan libremente, quizá porque no se arrancaron bien a su debido tiempo en aquella pintiparada ocasión. Y con tan mala ganadería, nos ha tocado lidiar en esta plaza pedregosa y desencantada.

Eso de que al español le gusta pegarle fuego a España, no es cierto del todo, sino donde estaría este país, el más resistente del mundo que lleva siglos intentando destruirse y no lo ha conseguido. Siempre la civilización se salva gracias a un puñado de valientes soldados. Esos son los Titanes del Apocalipsis. Su gloria de éxito en la lucha es su honor, y cumplir, como los soldados celtíberos, el juramento inquebrantable de quitarse la vida si su jefe muere en el combate.

La voz que clama en el desierto, en este, "bosque de piedras que arrancó la historia", entregándose de lleno, a la noble y heroica tarea de salvar a su Patria. "Amo a España porque no me gusta", de Unamuno, y José Antonio.

"Oyendo hablar a un hombre, fácil es / acertar dónde vio la luz del sol; / si os alaba Inglaterra, será inglés; / si os habla mal de Prusia, es un francés; /y si os habla mal de España, es español".