Olivier Bault es un periodista francés que vive en Polonia desde principios de los años 90. Es corresponsal del diario católico francés Présent, de la televisión web francesa TV Libertés, del paquete digital francés de prensa alternativa de derecha Club de la Presse – donde publica la “Lettre de Visegrád” – y del sitio conservador franco-húngaro Visegrad Post, especializado en noticias de Europa central publicadas en francés, inglés y alemán. Olivier Bault publica también artículos sobre actualidad y asuntos europeos en polaco en el semanario conservador Do Rzeczy, y en inglés en el sitio kurier.plus del Instituto de cooperación polaca-húngara Waclaw Felczak. 

Las provocaciones de los activistas LGBT no son nuevas en Polonia, recuerdo el año pasado unos carteles con la imagen profanada de la Virgen de Czestochowa (patrona de Polonia) con la bandera arcoíris, sin embargo, estos incidentes se han vuelto cada vez más frecuentes. ¿Qué efecto tienen estos actos en la sociedad polaca? ¿Cuál está siendo la respuesta de las autoridades?

Claramente es un factor de división de la sociedad polaca, una sociedad que ya está polarizada. Estas provocaciones son apoyadas por la oposición liberal, la Plataforma Cívica, y la izquierda, y provocan una reacción de los grupos provida y conservadores, por lo contribuyen a dividir más la sociedad. Por ejemplo, hace un año el alcalde de Varsovia, Rafal Trzaskowski, firmó una declaración de apoyo LGBT para implantar medidas de discriminación positiva a favor de ese colectivo y la introducción de contenidos sobre diversidad sexual y de género en las escuelas. La respuesta de muchos municipios fue firmar una declaración de apoyo a la familia tradicional.

Polonia, aunque mucha gente diga lo contrario, es un estado de derecho, y las autoridades simplemente ponen a los provocadores en manos de la justicia. Las ofensas contra la religión son un delito en Polonia, pero la mayoría  de las veces los jueces las amparan bajo el paraguas de la libertad de expresión.

Atacar el sentimiento religioso de un país devotamente católico no parece una buena estrategia para reivindicar una causa ¿Qué se pretende con estas provocaciones? ¿Y quién está detrás de todos estos incidentes?

Lo que quieren, según el viceministro de justicia Marcin Romanowski, es que se derrame sangre en Polonia para hacer su revolución, como en su día hicieron los bolcheviques. En Polonia no existe discriminación o violencia contra los LGBT y estos actos pretenden provocar esa violencia. Es una revolución para crear un hombre nuevo, una sociedad nueva, que el presidente Andrzej Duda ha calificado de “neobolchevismo”, puesto que esta ideología LGBT procede del marxismo cultural. Estas provocaciones contra el sentimiento religioso solo crean animosidad entre los polacos que, mayoritariamente, siempre han sido muy liberales y tolerantes respecto a la vida privada de las personas.

Todos estos actos están siendo orquestados por organizaciones polacas, pero que reciben fondos del extranjero. Por ejemplo, países como Noruega financian abiertamente a estas organizaciones.

George Soros, en una entrevista por su 90 cumpleaños, ha declarado que el presidente húngaro, Viktor Orban, y el líder de Ley y Justicia, Jaroslaw Kaczynski, son el enemigo interior de Europa. ¿Están las sociedades de Soros financiando todos estos movimientos?

Si, tenemos la Fundacja Batorego, fundada personalmente por George Soros y que depende de su Open Society, y la Fundación de Derechos Humanos Helsinki. También hay multinacionales, como Coca Cola, Google, Microsoft, Johnson & Johnson, etc. Algunos reportajes de cámara oculta han demostrado que muchos de estos activistas reciben dinero por participar en las manifestaciones y básicamente son las mismas personas que se desplazan de una ciudad a otra para realizar actos de protesta. Algunos los han definido como un circo ambulante.

Numerosos medios de comunicación han denunciado la política homófoba del gobierno polaco por la detención de Michael Sz, conocido como “Margot”, incluso la comisionada para los Derechos Humanos del Consejo de Europa, Dunja Mijatovic, ha exigido su liberación. El relato es que su detención es un ataque directo contra las “minorías sexuales”. Sin embargo, parece que la realidad es otra, ¿por qué fue detenido “Margot”?

Él no fue detenido por manifestarse, sino por el ataque contra una furgoneta de militantes provida. Junto a un numeroso grupo de activistas rodeó y atacó la furgoneta con un cuchillo, para después agredir a un militante provida que salió del vehículo. Todo está grabado y la policía ha publicado las imágenes para dejar claro el motivo de la detención. Es un delito que puede costarle hasta cinco años de cárcel y además “Margot” no tiene un domicilio fijo, por lo que la fiscalía pidió su arresto que fue concedido en segunda instancia por un juez. Durante su detención, “Margot” estaba acompañado de otros activistas y se resistió al arresto, insultando a la policía y causando daños a un coche patrulla, por lo que fueron detenidas 48 personas que ya están en libertad, pero con cargos.

Respecto a Dunja Mijatovic sus comentarios recibieron la respuesta del diputado de Ley y Justicia, Sebastian Kaleta: “No es una activista, sino una criminal. Dejen de difundir fakenews”, junto con el video del incidente. La comisionada aún no ha rectificado sus palabras.

Supongo que todas estas campañas difamatorias son el precio que Polonia tiene que pagar por resistirse a la imposición de lo políticamente correcto. Pero desde luego no han sido las únicas. En su articulo La ofensiva del lobby abortista contra Polonia (hay un enlace a la traducción de este artículo que publicaremos mañana) denunciaba a una organización abortista británica que se anunciaba en la portada del diario Gazeta Wyborcza ofertando abortos gratuitos en el extranjero para las mujeres polacas, saltándose de ese modo la ley polaca. ¿Qué ha sucedido con ese asunto?

Desgraciadamente, al final no ha pasado nada. Ley y Justicia no se diferencia de los demás partidos con respecto a este asunto. Hay una denuncia de la asociación Ordo Iuris, pero la justicia polaca es muy lenta.

Esta semana la Asamblea Nacional Francesa ha aprobado una ley que permite el aborto hasta antes del parto en casos de “angustia psico-social”. ¿Qué efecto ha tenido esta noticia en Polonia?

Aún queda que esta ley pase por el Senado y parece que allí será reformada y devuelta a la Asamblea. Fue aprobada a instancias de los socialistas y con un número muy reducido de diputados presentes. Además, miembros del partido de Macron han manifestado su disconformidad. Por esta razón, la noticia no ha tenido demasiado eco en los medios conservadores polacos.

Por último, ¿confía en la determinación del gobierno polaco o existe la posibilidad de ceder a la tentación de la política de consenso? En España, en aras del consenso, la derecha conservadora ha afianzado las políticas de la izquierda, en lugar de combatirlas.

Pienso que en Ley y Justicia existen dos tendencias, una con unos valores “elásticos” y otra que defiende los valores tradicionales, por ejemplo, cuando estaba en la oposición Ley y Justicia apoyaba iniciativas populares contra el aborto eugenésico, pero desde que está en el gobierno no ha tomado ninguna medida al respecto. Afortunadamente, los otros dos partidos de derecha que sustentan la mayoría absoluta del gobierno (Solidarna Polska y Porozumienie) no tienen tendencias liberales. No hay elecciones hasta dentro de tres años, por lo que ahora veremos si Ley y Justicia se mantiene firme en su postura.