El pasado sábado 30 de abril, de forma casual durante un breve trayecto en coche, oí en la radio una noticia acerca de la adquisición de la red social Twitter por el multimillonario Elon Musk. El canal que la difundía era la emisora musical Rock FM. El “enrollado” comentarista transmitía con desparpajo rocanrolero su temor a que la compra de Twitter abriese la puerta a una libertad de expresión “sin control” y a la “publicación indiscriminada de fake news”. Como si hasta ahora hubiésemos estado a salvo de bulos y noticias falsas; como si Twitter no hubiese demostrado su sectarismo liberticida con creces[1]; y como si el mismo periodista, su cadena o Twitter pudieran garantizar la veracidad de lo que publican o hubieran querido hacerlo en algún momento.

El dicharachero y audaz periodista se preguntaba a continuación si la millonaria compra por 44.000 millones de dólares “no hubiera ayudado a paliar el hambre y la pobreza en el mundo”. Demagogia barata idéntica a la empleada, por ejemplo, por la colombiana Radio Caracol[2] –propiedad del grupo PRISA–, y por todos esos incorregibles moralistas siempre dispuestos a disponer de lo ajeno. Desde el director del Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas, David Beasley[3], al músico del grupo musical Kiss, Paul Stanley: “[…] ¿no sería mejor para nuestro mundo usar mucho menos de 44 mil millones de dólares para erradicar el hambre en el mundo? ¿Curar el cáncer? […]” (Twitter, 26 de abril de 2022).

Pero lo más curioso es que la cadena musical en cuestión, Rock FM,  –perteneciente a Radio Popular y hermana de la COPE– emplease exactamente el mismo argumentario demagógico que PRISA, e igual, por cierto, al esgrimido tantas veces contra la Iglesia Católica a propósito de sus bienes. Cuántas veces no habremos oído la cantinela: “Si la Iglesia vendiera todas las riquezas del Vaticano se acabaría el hambre en el mundo”. ¡Y qué socialista es eso de expropiar, robar, atizar el resentimiento, la envidia, la promesa de revancha y, en definitiva, las bajas pasiones! Siempre alimentando las falsas esperanzas y las soluciones mágicas bajo el señuelo de la “justicia social”.

Todavía hay quien se sorprende de esta “extraña” convergencia entre los medios de la Iglesia Católica y PRISA, pero basta ver la línea seguida por el Papa Bergoglio y la de la Conferencia Episcopal Española desde que el sumo pontífice accedió al cargo para percatarnos de que actualmente existe una alianza entre el socialismo y la Iglesia oficial. Y que la COPE, 13 TV, ABC, Antena 3 o La Razón también son cómplices de la imposición de la Agenda 2030 y sus Objetivos de Desarrollo Sostenible. Unos advierten que esta unión es coyuntural, explican que es forzada e incluso la imaginan fruto de un chantaje. Pero lo mismo da que tal convergencia sea natural o contra natura. El hecho innegable es que existe y que no conduce a un mundo más libre sino a lo contrario.

Volviendo al tema que motiva este artículo, la razón principal aducida por el dueño de Tesla y Space-X, Elon Musk, para la compra de Twitter es, precisamente, luchar contra la censura y el silenciamiento de una parte de la sociedad en la citada red social. Así, el 14 de abril, Musk afirmaba[4]: “Es muy importante que la gente tenga la posibilidad real y la percepción de que pueden hablar libremente dentro de los límites de la ley […] tuits promocionados y degradados misteriosamente […] esto puede ser bastante peligroso […]  Si es un área gris, diría que prefiero que exista el tuit”.

A este respecto, resulta curioso ver cuánto han tardado algunos en arrojar sus sospechas sobre las intenciones del magnate[5], o a negar que el propio Musk ¡supiera “por qué compra Twitter!”[6]. Esos que nunca habían tenido tiempo hasta ahora para denunciar la siniestra realidad –y no las intenciones– de la red social. Aunque, desde luego, no puede sorprender la tardía y selectiva prevención mostrada por ciertos personajes. Véase Anthony Romero, director ejecutivo de la Unión Estadounidense de Libertades Civiles: “Si bien Elon Musk es un miembro titular de la ACLU y uno de nuestros partidarios más importantes, existe un gran peligro de tener tanto poder en manos de cualquier individuo"[7]. Un celo muy particular compartido por otro guardián de la corrección política, Michael Kleinman, director de tecnología y derechos humanos en Amnistía Internacional USA: “Lo último que necesitamos es un Twitter que deliberadamente haga la vista gorda ante el discurso violento y abusivo contra los usuarios, en particular contra los más desproporcionadamente afectados, incluidas las mujeres, las personas no binarias y otros”[8]. Por supuesto, la expulsión, suspensión o cancelación real de millones de usuarios por razones ideológicas no había suscitado jamás el más leve reproche por parte de este jeta ni de su organización. Antes bien, al contrario, pero ya sabemos que el “compromiso” es tristemente hemipléjico.

El 25 de abril, Musk publicaba en Twitter: “I hope that even my worst critics remain on Twitter, because that is what free speech means”. Es decir: “Espero que incluso mis peores críticos permanezcan en Twitter, porque eso es lo que significa la libertad de expresión”.

Veremos si es cierto o, finalmente, Twitter sigue siendo la plataforma parcial que discrimina y “cancela” por razones ideológicas; la herramienta totalitaria, censora, antidemocrática y sectaria que ha venido siendo hasta hoy.

 

[1] Recordemos la salida de la directora de Twitter en España entre 2017 y 2021, Natahalie Picquot: https://www.libremercado.com/2021-02-19/la-maxima-responsable-de-twitter-espana-dimite-por-su-desacuerdo-con-la-censura-de-la-compania-6711514/

Y algunos ejemplos evidentes de parcialidad, como la suspensión de las cuentas del Colectivo de Víctimas del Terrorismo (COVITE) y de Consuelo Ordóñez; o de Vox durante la campaña electoral de 2021 en Cataluña. Sin embargo, Twitter nunca ha considerado “incitación al odio” las injurias de Adriana Lastra o la justificación de la violencia por Pablo Echenique, Arnaldo Otegui, Pablo Iglesisas o Pablo Hasél. En la misma línea, la expulsión de Donald Trump de la red social contrasta con la permisividad respecto a las proclamas incendiarias de Black Lives Matter o del tirano Nicolás Maduro.

[2] Diana Castrillón: https://caracol.com.co/radio/2022/04/26/internacional/1650980854_762021.html

[3] Eoin McSweeney y Adam Pourahmadi en CNN Business, el 1 de noviembre de 2021: “2% of Elon Musk’s wealth could help solve world hunger, says director of UN food scarcity Organization”: https://edition.cnn.com/2021/10/26/economy/musk-world-hunger-wfp-intl/index.html

[4] Musk entrevistado por Chris Anderson en una Charla TED (Technology, Entertainment, Design) en Vancouver: https://www.youtube.com/watch?v=cdZZpaB2kDM

[5] Robert Reich, exsecretario de Trabajo de EEUU con Bill Clinton entre 1993 y 1997, hoy profesor de Política en la Universidad de Berkeley (California), en The Guardian, el 12 de abril de 2022: “Musk ha defendido durante mucho tiempo una visión libertaria de una Internet "descontrolada". Esa visión es basura peligrosa […] En marzo de 2020 tuiteó que los niños eran “esencialmente inmunes” al covid. […] En realidad, ese mundo estaría dominado por las personas más ricas y poderosas del mundo, que no serían responsables ante nadie por los hechos, la verdad, la ciencia o el bien común. Ese es el sueño de Musk. Y el de Trump. Y el de Putin. Y el sueño de cada dictador, hombre fuerte, demagogo y barón ladrón moderno en la Tierra. Para el resto de nosotros, sería una nueva y valiente pesadilla”.

[6] Manuel Ángel Méndez, en El Confidencial, el 26 de abril de 2022: https://www.elconfidencial.com/tecnologia/2022-04-26/elon-musk-twitter-libertad-expresion-compra-jack-dorsey-tesla_3414013/

[7] Kanishka Singh para la Agencia Reuters, el 25 de abril de 2022: “Human rights groups raise hate speech concerns after Musk's takeover of Twitter”: https://www.reuters.com/technology/human-rights-groups-raise-hate-speech-concerns-after-musks-takeover-twitter-2022-04-25/

 

[8] Portal de Amnistía Internacional, 26 de abril de 2022: https://www.amnesty.org.uk/press-releases/tech-twitter-must-not-willfully-turn-blind-eye-violent-and-abusive-speech