En su testamento Franco nos advirtió de que teníamos que estar atentos a que los enemigos de España estaban alertas. No se hizo caso y con la reforma política se abrió la puerta a esta carroña de los partidos políticos. Esta panda de criminales que, después de ganarles una gloriosa cruzada provocada por ellos, esperaban agazapados detrás de la puerta de la vergüenza que se les dejara continuar lo iniciado en el año 1931 con la quema de iglesias y la masacre de religiosos tolerada por políticos tan respetados hoy como el canalla invertido de Azaña, que no comprendo cómo alguien puede nombrar con admiración y respeto a un individuo que llegó a proclamar que España había dejado de ser católica y toleraba sin sonrojo las tropelías asesinas y blasfemas de sus milicianos.

Hay que recordar que el partido comunista fue autorizado por el traidor Suarez, una Semana Santa. Una auténtica burla. Desde esa reforma, desde la voladura del régimen del 18 de Julio han ido dando paso para llegar a la sociedad enferma que padecemos. Empezaron desterrando los crucifijos de las instituciones y lo que es peor, de los colegios. Han postergado la asignatura de religión de las aulas convirtiéndola en algo residual. Somos un Estado laico, pero respetan más al islam que al cristianismo. Ahora se dedican a quitar cruces y echarlas a los vertederos. Una analfabeta de estos piojosos anunció que arderemos como en el 36. Quieren acabar con todo lo que tenga relación con Jesucristo y nuestra Iglesia. Son los descendientes de los asesinos que, entre otras muchas cosas y en un acto de horror blasfemo, fusilaron al Sagrado Corazón en el Cerro de Los Ángeles cerca del centro de Madrid.

Están avanzando en su empeño de enterrarnos en catacumbas. Odian a Cristo y a nosotros sus hijos. Además ahora no les hace falta volver a quemar templos con esta gripe china que han creado ellos en laboratorio y utilizan el miedo para ir quitándonos derechos. Sin Misas, sin Semana Santa. Todos enmascarados en un aquelarre de miedo y muerte. Estamos solos. La Iglesia está en manos de un globalista montonero. Después de que Franco les salvara de su destrucción total la Iglesia española calla y consiente la profanación de un templo y de una tumba. La tumba de ese que les salvó. Calla ante el aborto y la eutanasia. Calla ante los atentados contra la Cruz y lo hacen por unas pocas monedas llenas de ignominia. El Papa Pablo VI advirtió del humo del diablo entrando en La Santa Madre Iglesia. Franco nos advirtió de lo que podía pasar si abríamos solo un poco la caja de los truenos, No hicimos caso y ahora nos toca sufrir las consecuencias en una sociedad vacía de toda norma y moral. Una sociedad descreída y controlada en un mundo aterrador sin Dios y sin esperanza.