Como en caverna de Platón
estamos confinados
recibiendo del exterior,
estupefactos y alucinados,
noticias que como sombras
se proyectan en nuestros muros
con inquietante profusión.
Sombras, sí, pues no es información
lo que nos llega desde atalayas
donde reina la confusión.
Consignas y conjeturas
de mediáticos caraduras
que regados con nuestros impuestos
se han vendido al mejor postor;
dosieres de supuestos
expertos cuyas predicciones
ensartan error tras error;
y en fin, todo un repertorio
de datos contradictorios
que manejan a su antojo
politicastros sin sonrojo
engañando a la población.
Así semanas llevamos
encerrados y desamparados,
sin saber qué es lo que pasa
en este 'thriller' que ya rebasa
los límites del horror.