Desde que existe internet y se puede comentar en muchos de los artículos, siempre afloran sujetos de crítica amarga que con autosuficiencia empalagosa se dedican a arrojar inmundicias despiadadamente sobre los artículos, cayendo con frecuencia en el insulto al autor o al medio, con muy malos modos. Suelen ser muy persistentes y rencorosetes y están al acecho siempre como si no tuviesen otra cosa que hacer que ser el censor de la página y desahogarse a gusto. Ya sabemos lo que pensáis, id con vuestra ideología a otra parte que resulta muy cansina.

Se les nota enseguida su mala baba y su espíritu destructivo. Ellos so saben todo, son inerrantes, están por encima del bien y del mal y enseguida etiquetan a todo el mundo, todo para ellos es una basura marxistoide, masónica y ellos son los perfectos. Son luz de Trento, martillo de herejes y espada de San Ignacio. En el fondo se dedican a trolear y a sembrar cizaña, por mucho que pongan su verdadero nombre, cosa difícil de controlar.

Se puede discrepar si no estás de acuerdo con un artículo, pero siempre de forma educada y argumentando con elegancia, caer en el insulto es muy chabacano. Uno es muy libre de no estar de acuerdo con lo que se escribe, tanto en la forma como en el fondo, o que no te caiga simpático el autor. Hasta es lógico que no coincidas para nada con la línea editorial del medio. Lo más inteligente sería no entrar más en él si no te aporta nada, pero estos individuos son como moscas cojoneras.

Muchos de estos salvapatrias te acusan de disidencia controlada, hasta de ser sionista o comunista. ¿Y ellos que clase de disidencia son? Se creerán que son una amenaza para el Nuevo Orden Mundial. Todos los que no piensan como ellos son sionistas y traidores. ¿Qué solución ofrecen? Para combatir con eficacia a la Sinagoga de Satanás hay que tener una visión global de que como se ha ido desarrollando en la historia, en la línea de las dos ciudades agustinianas. Todo ideología agnóstica y paganizante más que formar parte de la solución, forma parte del problema.

Les animaría que más que dedicarse a insultar y a criticar con saña nos ofrezcan la solución con argumentos y con buenos modos, si es que los tienen.