SUBE todo otra vez, el gas, el teléfono, la luz, los transportes, los taxis, pero no sube el poder adquisitivo del sueldo, raquitizado por la desproporción entre lo que cuesta todo y lo poco -cada vez menos- que aquél da de sí, y es que la tasa de inflación es de un 14%, y la devaluación de la peseta en relación con el dólar es de un 27% en casi nada de tiempo, o sea que el país, o sea las Españas, sigue económicamente su imparable ritmo involucionista estancado. Leo, por otro lado, lo que nos cuesta a los españoles la tortilla partitocrática de las autonomías; pero, para no irritar a los parados, voy a callarlo. Hay capítulos increíbles, de cifras increíbles, para cosas increíbles. Y sueldos, y dietas, y presupuestos para gastos de representación, y hasta para no sé qué estudios sociológicos, igualmente increíbles, sólo que son creíbles porque están oficialmente publicados y al alcance de todos los españoles. Antes, lo que estaba al alcance de todos los españoles, era el NO­DO. Ahora lo que está al alcance de muy pocos españoles son los presupuestos de que hablo.

 

¿Cuánto, de lo que pagamos fiscalmente al Estado, se destinará, cuando funcionen, a las 16 o 17 autonomías, que darán un total de casi 2.000 ministros y varios miles de parlamentarios? La España hacia la que caminamos: muchos ministros, centenares de ellos; muchísimos parlamentarios, miles de ellos; y millones -al paso que vamos- de parados. Aquí hay que enchufarse de parlamentario o ministro, me dice el pícaro español. Con razón.

 

UN LIBRO

El último de Antonio Izquierdo, titulado "Claves para un día de febrero", en el que, en nueve enjundiosos capítulos y un epílogo, de fácil y amena lectura, cuenta las cosas que pasaron en España entre el 23 de enero y el 23 de febrero. Todo esto: secuestro del industrial de Játiva, señor Súñer; secuestro y asesinato del ingeniero José María Ryan, varios asesinatos más de ETA, el espectáculo bochornoso de un grupo de parlamentarios vascos en la Casa de Juntas de Guernica, con motivo de la visita al País Vasco de SS.MM., los Reyes, todo el cisco levantado en torno a la muerte del "presunto" etarra Arregui, la dimisión de Adolfo Suárez. Y más, más cosas. Y en sólo un mes. El libro es un recordatorio de cómo se aceleró luciferinamente la Historia, de la cantidad de sucesos que ocurrieron, en treinta días. Leyéndolo, uno se da cuenta de que vivió aquel mes loco, tormentoso, atroz, sin darse cuenta.

 

UNA CARTA

Otra carta de mi amigo de San Sebastián. Cuando tarde en escribirme, desde aquí se lo digo, le echo en falta. Me informa sin apasionamiento del pulso del País Vasco, cada vez más débil. Ve, naturalmente, la televisión francesa, de la que me cuenta que desde que la dirigen los socialistas "se ha politizado más", se ha "socializado descaradamente", habiendo perdido su programación interés y garra. Muchos de los franceses que votaron gozosamente a Mitterrand, deseosos de cambio y de un programa socialista, están tan profundamente desencantados como arrepentidos. En Francia, con Mitterrand, también se vive mucho peor, y "la situación económica ha empeorado para todos".

 

LOS PREMIOS AS

Hace del Mundial de Brasil, de 1950, nada menos que 32 años. Aquel Mundial -yo era casi un jovenzuelo- lo viví a través de la radio, y mi ídolo, naturalmente, era Matías Prats. Gracias al diario "As", cuyos trofeos entregó la pasada semana, he visto y hablado a los mundialistas de 1950, con Gonzalvo (Mariano; Pepe murió), Asensi, Juanito Alonso, Puchadas, Panizo, Zarra, Gainza... Quien mejor se conserva es Gonsalvo, que ronda los 60 años pero, porque no los aparenta, debe confesarlos. Puchades, cristales de algunas dioptrías, sigue siendo lo que siempre fue y de lo que siempre presumió: hombre de la tierra, huertano. Juanito Alonso, que, como futbolista, tuvo visión del futuro y supo invertir, le van bien las cosas: "Tengo dos negocios, y no me quejo. Estoy contento". Algunos han resistido el deterioro del tiempo y casi podrían volver al fútbol. Creen en la Selección de España y en sus posibilidades, "sólo -me dice Puchades- que ahora no es como en mi época, en que se hablaba del fútbol como deporte, en lugar del fútbol como estercolero. Porque ahora, ignoro la razón, los periodistas hablan y escriben más de las cosas sucias del deporte que de lo que tiene de hermoso". Asensi: "Eso, lamentablemente, es verdad".

 

EL CULTURAL-82

Confiemos en que de aquí al Mundial, a pesar de que 1982 es año de diversas y gordas expectativas, no pase nada, y el pulso de España o las Españas, según se mire, no se acelere vertiginosamente hacia hechos deplorables. Si es así, España, durante el mes del Mundial de Fútbol, podría vivir días inolvidables, tanto por el fútbol cuanto por el programa cultural que está elaborando Raimundo Saporta. Si impactante va a ser el fútbol entre junio y julio, tanto o más será el de actos culturales y deportivos. Veremos tenis-espectáculo, automovilismo, una carrera de caballos que, según Ramón Mendoza, será la del año en todo el mundo, grandes conciertos, recitales, exposiciones. Saporta, para no herir a nadie, repartirá los actos entre Barcelona y Madrid, porque Saporta sabe que Barcelona es celosilla, y porque, también esto, Barcelona, mal que pese al resto de las ciudades españolas, es la capital del deporte.

 

El problema de Saporta es que se le han ofrecido, para actuar donde sea y como sea, y hasta gratis, las figuras más señeras de la canción española: Lola Flores, Rocío Durcal, Rocío Jurado, Raphael… El Mundial-82, panal de rica miel. Que España sea también rica miel durante el Mundial.

Miguel Ors

(Heraldo Español Nº 86, 10 al 16 de febrero de 1982)

Por la transcripción Julio MERINO