Vivo en Zaragoza, una ciudad habitada por aldeanos, pues la mayoría procedemos del mundo rural, y a mucha honra, y gobernada –es un decir-, por el PP, partido para ayudar a los partidos…de izquierdas, y Ciudadanos, un cadáver político, al que ya solo falta enterrar dignamente, con el apoyo puntual de dos concejales de Vox, creo recordar.

Pues bien, esa coalición, entre un muerto y un moribundo, ha censurado la presentación en el Teatro Principal, cuyo mantenimiento pagamos todos los zaragozanos, del  juego llamado Ñ Juega España, y que creo recordar ha sido editado por SND, una de las mejores editoriales patrióticas de España, si es que hay alguna otra…

No soy aficionado a los juegos, pero creo que voy a comprarlo, pues estoy seguro de que vista su persecución ideológica, merecerá la pena.

(Siempre suelo hacer lo contrario de lo que nos dicen que hagamos los que mandan, y por eso mi blog se  llama www.navegandocontracorriente.com

El motivo de esta prohibición y censura es que existe, al parecer, una carta comodín, que te permite avanzar en las jugadas si se pronuncia “Arriba España”.

Es posible, que también haya influido la prevista asistencia al acto de Su Alteza Real, Don Luis Alfonso de Borbón, Duque de Cádiz, y pretendiente al Trono de Francia con el título de Luis XX.

Don Luis Alfonso de Borbón siempre me ha caído bien, muy bien.

Es el  único Borbón que me parece realmente digno, tanto por su condición de católico practicante, defensor de la familia cristiana, esposo y padre ejemplar, de cuatro hijos, etc.

Y patriota, como lo demostró durante el acto masónico del desenterramiento de Francisco Franco, su bisabuelo. Como decía mi madre, que en el Cielo estará, de eso estoy seguro, “quién a los suyos defiende, honra merece”.

¡Que diferente forma de ser, personalidad, carácter, etc., de otros Borbones, que se revuelcan en las inmundicias, cómo los cerdos en su porquera!

Del PP, que gobierna en el Ayuntamiento de Zaragoza, no esperaba nada; nada bueno, quiero decir, y de Ciudadanos, ese partido veleta, en vías de desaparición, todavía menos.

Dios los cría, y ellos se juntan.