Recuerdo aquella película de los años 90 titulada "El silencio de los corderos", en la que los diálogos de los actores Hopkins y Foster, impactan a cualquiera. Solamente sus miradas producen un terror espeluznante.
Pues bien, el pasado día 6 de diciembre acudí a otra película que quise titularla "El silencio de los pastores", y fue en las celebraciones de la Santa Misa, en el aniversario, un año mas, de la masacre de 302 españoles de toda clase y condición, en las cárceles militar y civil de Guadalajara. Este año al caer el aniversario en domingo, en ninguna Santa Misa se ha recordado a los mártires, que murieron vilmente asesinados por las hordas rojas, por su odio a la fe y a la patria.
Yo esperaba algún recuerdo por parte de los pastores, que ahora se quejan de la falta de vocaciones en la diócesis. "El silencio de los pastores", con su obispo al frente, para nada recuerda la inscripción del cementerio, donde reposan sus cuerpos: "Os tiene Dios y os guarda España".
Así no habrá vocaciones, pues la vocación nace en el ejemplo de aquellos como escribía el poeta Manuel Cabo: 
Ya la Navidad se acerca
Y en los cielos de la Patria
Brillan aún más los Luceros
De nuestra historia sagrada.
Los luceros donde siguen
eternamente en su Guardia
Los Héroes que un día dieron
Sus vidas por Dios y España.