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AYER

"Ser o no ser: ¡he aquí el problema! ¿Qué es más levantado para el espíritu: sufrir los golpes y dardos de la isultante Fortuna, o tomar las armas contra un piélago de calamidades y, haciéndoles frente, acabar con ellas? ¡Morir..., dormir; no más!"

          "Ser o no ser..."

          "Mandar o no mandar..."

          "Gobernar o no gobernar..."

          "Pactar o no pactar..."

          "Dimitir o no dimitir..."

          "¿O a caso llorar..., llorar como mujer lo que no supe defender como hombre? Pero,  ¿qué ocurre en mi interior?, ¿qué ocurre en mi alma...? ¿Por qué todos, ay, todos, me abandonan y me miran desde lejos...? ¿Dónde, dónde, está Fernando? Que venga rápido Fernando! ¡Que venga Rafa, que venga Pepe, que venga Pedro, que venga Lito, que vengan todos...! ¡Todos...!"

          --¡Ay, mi señor --casi grita Horacio antes de traspasar el umbral de Elsinor-- os traigo noticias de la Moncloa! ¡Y qué noticias!

          --¿De la Moncloa?

          --Sí, mi señor... ¡de la Moncloa! Me las acaban de comunicar por "lo bajini"... bueno, ya sabes, Hamlet... uno tiene amigos en todas partes...

         --Ya, ya lo sé, mi buen Horacio. Ya sé que tus oídos son omnipresentes y que tus redes se extienden desde las cabañas más bajas a los palacios más altos... Pero, venga, no te entretengas, ¡suéltalo todo!

        --Sí, amigo mío... Pues, verás me acaban de decir que la Moncloa anda revuelta y atropellada, que la orden del "jefe" es tajante, más tajante que nunca...

       --Bueno, bueno, ya está bien Horacio... Di, ¿qué orden es esa?

       --En primer lugar, señor, señor, tengo que deciros lo que en primer lugar me han dicho.

       --Horacio, empiezas a cansarme con tu tardanza... O hablas o te marchas.

       --Sí, señor. Pues resulta que el "Jefe", desde el "revolcón" del Congreso, se ha encerrado a solas con "Chespir" y lee una y otra vez en voz alta la escena famosa de "Hamlet" del "ser o no ser". Es más, señor, me dicen que ya hasta la recita de memoria y ante un espejo... También  he sabido que ha pedido a Ricardo de la Cierva un resumen de lo que significan palabras como "mandar", gobernar, pactar, llorar, dimitir... y otras...". Pero lo más importante no es eso.

    --Ay, Horacio, dilo ya de una vez: ¿qué es lo más importante?

    --Señor, lo más importante es que en la última reunión del Comité Central de la UCD, o como se llame ese grupo, en lugar de hablar de la situación política actual obligó a todos (naturalmente, en medio de la sorpresa general) a leer en voz alta y por turnos rotativos el "Julio Cesar" de "Chespir"...

    (Hamlet no pudo evitar el sobresalto y la carcajada que sale de sus entrañas... ¡Jamás, jamás, jamás... lo había visto nadie reir de ese modo! Tan anormal es su ataque de risa que el propio Horacio, contagiado, piensa por un momento que algún demonio incontrolado se ha apoderado de su señor y de él mismo.)

     --¡Ay, mi señor! -- dice cuando ya medio ha dominado su risada convulsión--, ay, amigo mío, pues todavía hay más...

¡Sí, no os riáis más, por favor! Pues, resulta que a cada uno de los asistentes le asignó un papel y que, además de tenerlo que leer allí en su presencia, para la próxima reunión se lo tienen que saber de memoria...

     --¡Ay, Horacio, no sigas, que me puedo morir de un ataque de risa...! ¿Te imaginas la cara de Paco, o la de Landelino, o la de Rodolfo, o la de Rafa, o la de Ricardo, o la de Fernando...? ¡Ay, que me troncho...! ¡No sigas!

     --Sí, mi señor. Pues resulta que a Paco le ha asignado el papel de Bruto; a Rodolfo, el de Casio; a Landelino, el de Casca; a Rafa, el de Trebonio; a Pío, el de Ligario; a Fernando  el del otr Bruto; a Enrique, el de Metelo Cimber, y al Arias Salgado el de Cina... ¡Ah, y a Ricardo el de Polaroy...! (ya sabes, el que todo lo revela).

      --Ja, ja, ja... ¡inaudito!...! ¡Ni Calígula lo hubiese hecho mejor...! ¡Genial, genial...! ¡Este Adolfo es genial...! ¡Oh traición, traición...! ¿Cuándo aprenderéis los conspiradores que la duda lleva siempre al fracaso y el fracaso a la horca? ¿Cuándo aprenderéis que Adolfo es más listo que César?

 

HOY

   Y dicen que la Historia no se repite... Cambiad el nombre de Adolfo Suárez por el de Pedro Sánchez y todo será igual... Aquel llegó a creerse que era Dios y éste no sólo se lo cree, sino que quiere que Dios baje a la Tierra y lo confirme por la SEXTA. Pero ¿dónde está el Rey? ¿qué hace el Rey que no actúa ya?...

Sí, sí, sí... es lógico que esté avergonzado por lo de su Padre, pero ¿no debiera estarlo más por callar y no hacer nada contra estos locos, sinvergüenzas, mentirosos, engañabobos, traidores, dictadores, crápulas, tahúres, truanes... que están esquilmando a España y vendiendola por parcelas?... ¡¡¡Ay, Horacio, y me decías que algo huele mal en Dinamarca ¿y esto qué es?¡¡¡. Está claro, Don Felipe, quiere irse de vacaciones a EKATERIMBURGO.