Cuenta la leyenda urbana que el insuperable e insuperado bardo, Mikel Laboa, y su esposa, Marisol Bastida, durante una cena en el restaurante Aurrera de San Sebastián, vieron impresos en las servilletas del establecimiento los versos de un balada del excelente vate Joxean Artze (“Si le hubiera cortado las alas / habría sido mío / no habría escapado. / Pero así habría dejado de ser pájaro. / Y yo… / lo que yo amaba era al pájaro”, en traducción al español) en las servilletas del local. De allí, a casa. Poco después, una de las mejores canciones jamás escuchadas.

El pájaro, pájaro es

Y sin alas deja de ser pájaro ("hegoak ebaki banizkio"). Precisamente porque sabes de sobra lo que es un pájaro ("txoria zuen jakin") no deberías consentir que deje de serlo. Si le tajas las alas, obviamente, no se escapará ("ez zuen aldegingo"). Pero deja de ser pájaro. Además, información pertinente, algunos alados jamás se dejarán siquiera rozar una de sus alas. Son pájaros que vuelan alto. Y, generalmente, solos.

Libertad, innegociable

Ta Alonso Quijano, beti. Askatasuna,  zeruak gizonei ematen zien oparirik preziatuenetako bat da; horrekin batera, lurrak eta itsasoak dituzten altxorrak ezin dira berdindu; askatasunagatik, baita ohorearengatik, bizitza ausartu eta egin behar da.

Y Feliz Navidad, apreciados lectores de El Correo de España.