En este verano atípico en el que habitamos en la nueva normalidad y distancia social, mascarilla, etc, acude a la velocidad de la luz a mi mente: El Abrazo, el cuadro (acrílico sobre lienzo) que pintó en el año 1976 el valenciano, componente del grupo artístico: Hondo, Juan Genovés, para representar la reconciliación entre los españoles de la Transición, y que se convirtió en símbolo de la tolerancia, también tuvo su peripecia vital. 
Aunque actualmente cuelga de las paredes del Congreso de los Diputados, antes estuvo expuesto en el Museo Reina Sofía, y anteriormente se le había vendido a Estados Unidos, aunque gracias a la lucidez del exdirector de Bellas Artes Felipe Garín la pitura regresó a España.
En primera instancia el artista denominó la obra como: Amnistía, de hecho fue reproducida en cartel para Amnistía Internacional.
Pero para que no se nos olvide la importancia de la cercanía con nuestros congéneres, también existe en Madrid, en la Plaza de Antón Martín un conjunto escultórico, autoría del mismo creador. 
 
Este año se conmemora el 139 aniversario del nacimiento de otro gran pintor, bautizado al nacer como: Pablo Diego José Francisco de Paula Juan Nepomucemo María de los Remedios Cipriano de la Santísima Trinidad Ruíz Picasso.
Uno de los grandes de la pintura, malagueño, aunque su familia era de origen italiano. En 1936 fue nombrado director del Museo del Prado. El tema de su primer cuadro fue una escena de tauromaquia, después, siendo muy joven aún, retrató a Pío Baroja.
 
Era polifacético, le ilustró un libro a Camilo José Cela, realizó la portada de un disco de Juan y Junior. Escribió una obra de teatro titulada: El deseo atrapado por la cola.
 
Estaba hambriento de creación.
Todos los poros de su piel rebosantes de plenitud, con muchas ganas de seguir creando.
Su obra es una pintura que despliega los más recónditos pensamientos, sin artificios destapa la alienalidad temporal.
Puede ser entendida como la prolongación de su imaginación.
 
Albergaba en su cabeza una fiebre por querer, moldear, soñar, desear, que es la que hace que un artista continue buscando, investigando, nutriéndose de ella. Libertad imaginativa, firme. De ahí que muchos de sus cuadros llamen a la reflexión, creando un ambiente de cálida lejanía que atrae. Poseen la fuerza de la contundencia.
 
A través de su trabajo, a veces ejercía como un verdadero educador, todos los que veían sus lienzos se convertían en lo que no habían sido antes: tolerantes, imaginativos, despiertos y receptivos a las maravillas del mundo y la vida.
 
Establece una base en la que asentar el espacio cromático que es su región expresiva.
Se traslada a un lugar imaginario que no obedece a ninguno en particular, allí la pintura parece que quisiera teatralizar, se unen lo que se recuerda y lo que se espera.
 
Pablo se proponía superar pruebas difíciles, venciendo sus miedos y teniendo el corage para enfrentarse a lo desconocido, con el fin, en última instancia, de descubrir sus ocultas pero infinitas capacidades, esta práctica la utilizaba como una especie de técnica de trabajo.
 
El pincel muestra su delicadeza enérgica, a veces mediante el trazo grueso, sus láminas se abren al color sin vestiduras. ¡La mágica luz del color eterno!
La forma de expresarse a través del colorido, delimita un territorio que no atiende a categorización, sin pretensión de verosimilitud. Imprevisible resulta a veces su lenguaje pictórico, vertiginosa orografía.
 
Estructura sin tiempo, escondido detrás de cada pincelada. Los recursos estilísticos cruzan la incierta frontera de la búsqueda. Arranca el pigmento de su raíz, palpitante riqueza, el color que milita en el nudismo. Es un espacio para la afirmación personal, concebida como modo de vida.
 
El autor se refugia en el trazo inimitable, atemporal, repleto de fuerza, sensiblidad y en ocasiones nostalgia.
De su obra pictórica sales transformado. Su trabajo es de una concisión y desarrollo admirables.
Se sumerge en cuerpo y alma en su paleta que compensa los silencios y las palabras que borran antecedentes y efectos secundarios.
La memoria caducada y el pasado deshabitado comparten fantasmas que intentan sobrevivir a una guerra, la interior y lo que viene después.
Picasso estudió Bellas Artes en La Coruña.
 
Pablo Ruíz Picasso es un personaje enigmático, fascinante, que añade a su obra la poderosa influencia de la Historia. Es memoria viva de la pintura...
Para él la amistad era importante, una muy especial era la que tenía con Eugenio Arias con quien compartía muchas cosas, como su condición  de exiliados republicanos, su pasión por la tauromaquia, la lectura de las crónicas taurina del diario ABC, que estaban decoradas con signos y dibujos del pintor malagueño, pero además de todo esto, Eugenio también era su barbero.
 
Madeleine Arias, nuera del barbero, dijo en una exposición sobre la obra de Picasso, que su suegro conservó siempre y con mucho cariño todos los obsequios, dibujos, etc, que Picasso le hizo.
 
También mantuvo una relación personal y artística con otro genio como él: Camilo José Cela.
Con la intención de hacerle una prospuesta y conocer a Picasso, el 1 de agosto de 1958, el que posteriormente, en 1989 recibiría el Premio Nobel de Literatura viaja a Cannes, quería dedicarle un monográfico en "Papeles de Son Armadans", revista cultural editada en Palma de Mallorca que dirigía Cela.
 
Desde el mismo instante en que se conocieron conectaron muy bien, ya que eran los dos igualmente provocadores, tanto en sus vidas como en sus obras.
Los cuatro, Cela y Charo (Rosario Conde, primera esposa de Cela), Picasso y Jaqueline Roque pasaban momentos agradables.
Por el 45 cumpleaños de Cela, Picasso le regaló 8 ceras.
 
Hasta el día 4 de octubre, en el Museo Casa Natal (Málaga) se puede visitar la exposición:"Trozo de piel. Cela-Picasso, pasiones compartidas", muestra la relación entre ambos creadores, por medio de documentos, cartas, etc.
 
Sus cuadros están repartidos por los museos de todo el mundo.
En algunos nos muestra imágenes de mujeres deformadas, de proporciones desconpensadas, a veces hasta resultan atractivas.
Lo que lo convierten en diferente de todos los demás, un creador único...
 
Su obra pictórica es ingente, algunos de sus cuadros más destacados son: Retrato de Gertrude Steim (1906). El viejo guitarrista ciego (1904) perteneciente al periodo azul. Chica frente a un espejo (1932). la mujer que llora (1937). Las señoritas de Avigñon (1907) Cubismo. Y su Obra Maestra: Guernica (1937). Antes de instalarse en Madrid esta obra estuvo durante años en Nueva York.
En su etapa creativa se destacan dos periodos importantes: La etapa Azul y Rosa.
En la iconografía de Picasso los instrumentos musicales adquieren gran notoriedad. 
 
Vivió en diferentes países. En Barcelona tuvo su primer estudio en la calle Aviñón.
Cuando en 1956 Picasso estaba en la localidad francesa de Cannes, Irving Penn, fotografo estadounidense le hizo un retrato (una de sus especialidades) de gran formato por el que fue muy alabado.
 
En el barrio de Montmartre, el más bohemio de París, en el distrito 18, se encontraba el taller llamado Beateau Lavoir, conocido por ser lugar de reunión de artistas, entre ellos Picasso. En 1970 sufrió un incendio. Actualmente, de la estructura original sólo se conserva la fachada.
En este barrio se rodó la película: Amélie.
 
Una de las columnas vertebrales de su vida y obra fue la mujer, por la vida de pablo pasaron muchas, algunas de las más destacadas: su madre, María Picasso; su esposa y madre de su hijo, Olga Koklova, que era bailarina; su amante y madre de su hija, Marie Thérèse Walter, Dora Maar, la amante durante el proceso de realización del Guernica.
 
Y otra crucial, María Dolores, conocida cariñosamente como lola, su hermana. Nació en 1884 en Málaga. Desde pequeños tuvieron una estrecha relación, y fue la modelo de su hermano en sus primeros trabajos, en diferentes dibujos y retratos, el primero está fechado el 1 de diciembre de 1894.
Lola estudió solfeo en La Coruña, cuando su familia residía allí.
En Barcelona en 1909 se casó con Juan Bautista Vilató Gómez, de profesión neuropsiquiatra. De los seis hijos que tuvieron dos de ellos se convirtieron en pintores: Javier y José Vilató Ruiz.
 
El año 2003 el Museo Picasso Málaga coincidiendo con el 122º aniversario de nacimiento del pintor, y dentro del Octubre Picassiano inauguró la primera exposición sobre su hermana, con objetos personales, dibujos, etc, de Lola.
 
Este escrito es un breve repaso, a grandes trazos, sobre la vida del inmortal malagueño. Pero para conocer a fondo su vida y obra, con todo tipo de detalles y documentación, alguna inédita, como diferentes bocetos preparotorios de muchas de sus obras,es imprescindible leer: Los grandes personajes de la España del siglo XX, del escritor don Julio Merino. Gran libro, muy aclamado.
 
Y si se quiere conocer  a la perfección cada detalle sobre Guernica, la obra cumbre de Picasso, aunque hoy todavía se desconocen muchos datos, hay que leer: Guernica, la obra maestra desconocida, cuyo autor es: José María Juarranz de la Fuente.
 
"Cuando era pequeño mi madre me decía: si te haces soldado, llegarás a general, si te haces cura, llegarás a Papa. Yo quería ser pintor y he llegado a Picasso". (Pablo Ruiz Picasso).