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¿Y por qué yo que he trabajado en periódicos (de tipografía, de huecograbado, de offset, digitales) y en Radios no trabajé nunca  en Televisión Española y casi todos mis compañeros de promoción de la Escuela de Periodismo, sí?... Pues, también eso tiene su explicación. Verán, cuando terminé en la Escuela, uno de mis profesores, Don Victoriano Fernández Asís, que en ese momento era Dios en TVE, en cuanto tuve el título de Periodista me ofreció un puesto en su tele y allí, cuando todavía la Televisión Española incipiente tenía sus Estudios en el Paseo de la Habana de Madrid, estuve yo un día del mes de septiembre del año 1964. Pregunté por él y enseguida me pasaron a su despacho...y ya me llamó la atención el letrero que había pegado a la puerta, con letras grandes  AQUÍ SE VENDEN IDEAS.  (luego sabría que eso lo había puesto para quitarse de encima los cientos de gentes que iban ofreciéndole nuevos programas)...
                         Y me sentó en un despachito, o una mesa que había en un rincón, delante de un magnetofón y me dijo que leyera en voz alta durante un rato y me dejó solo...Y yo me puse a leer las páginas de un ABC hasta que volvió al cabo de media hora y sin decirme nada rebobinó.
                     ---  No está mal, Señor Merino   -- Don Victoriano nos llamaba a todos de usted-- pero siga. Tiene que perder su marcado acento andaluz.
                    Y es que por entonces lo de la lengua era fundamental. Había que hablar un castellano-español perfecto y nada de "s" por "c", ni "eyes" por "elles", ni "x" por "s" y muchas cosas más. ¡El tono!...¡¡Oh, Dios, el tono!....
                   Y leyendo me tuvo 15 días. Yo ya estaba desesperado, porque ya no sólo leía en en aquel cuartito, sino hasta en el Colegio Mayor donde me hospedé aquel año (Cea Bermúdez, 15)... oyéndole decir cada vez que entraba y rebobinaba
                     --- No está mal, Señor Merino, no está mal, va mejorando, pero esas "c" y "x" y las "p", por lo que veo se le resisten. Sobre todo escuchése cuando lee la palabra "Excepción"...  
                       Joder, y tenía razón.  A  mi sólo me salía "escepción" unas veces, otras, exsección"... y la palabreja llegó a ser una obsesión, que no me dejaba ni dormir.
                    Así que una mañana, cuando ya llevaba 17 días, entré en su despacho y sin más le dije:
                    --- Don Victoriano, lo siento, lo dejo, estoy viendo que esto no es lo mío.
                    --  Pero, hombre, Señor Merino, si ya habla mejor que yo... y ya tengo pensado darle su oportunidad..
                   --   No, no, Don Victoriano, lo dejo. Yo nací andaluz y por lo que veo me moriré andaluz...
                      Y así lo hice. Recogí mis cosas y me marché... y ya no volví a intentarlo. Sí, es cierto que luego volví bastantes veces a Televisión Española, pero ya como entrevistado o  de tertuliano. Eso sí, con el paso de los años aprendí a decir EXCEPCIÓN mejor que Cervantes.