Vuelvo hoy con el tema de la despoblación.  Un tema que con las actuales políticas contra la vida no tiene visos de solución. Tratan de solucionarlo trayendo inmigrantes africanos dejando así entrar de esta manera al caballo de Troya. Un desastre absoluto pues. En sus causas y consecuencias.
 
La situación es dramática. En mi provincia de Zamora la media de edad supera los 51 años. No hay niños apenas. Como ya he dicho en 15 años o 20 como mucho esto se convertirá en un desierto. Urge pues el golpe de timón que cambie las políticas de la muerte. Si no, nos vemos abocados a la invasión africana como ya he dicho.
 
No se ya como decirlo pues la gente no quiere escucharlo. Es el problema más grave que padece España. Peor que el paro aún. Esta en peligro nuestro futuro y nadie hace nada por solucionarlo. Se necesita una reindustrializacion de España y una apuesta decidida por la natalidad. Creen ustedes que nuestros actuales dirigentes están por la labor?
 
En España van a desaparecer próximamente el 40% de los pueblos mientras que en Alemania solo el 1%. Algo estarán haciendo bien nuestros vecinos. Son el espejo en que hemos de mirarnos. Italia y Francia andan sobre el 7% y el 4%. Peligroso pero sin visos de la tragedia que se cierne sobre nuestro país. Es hora de hacer algo ante la ceguera de nuestros dirigentes y la pasividad de nuestro pueblo español al que parece no importarle la cosa lo más mínimo.
 
Como digo es hora de dar un golpe de timón. Antes de tener que soportar la invasión de los minaretes hay que hacer algo urgentemente. Yo me desgañito desde mis libros y discos en denunciar el problema y el peligro pero la sociedad española vive en los mundos de Yupi y espera que un PP con nuevos bríos en las intenciones de votos solucione algo el asunto.
 
Pero el PP está vendido a las políticas globalistas y abortistas. No se puede esperar nada de el. Por eso ruego a mis camaradas a que redoblemos en los esfuerzos de llegar a la gente y de hacerlos despertar. Nos va el futuro en ello. Cuando por fin se den cuenta de la magnitud del problema volverán sus ojos a nosotros y confiaran en que solucionemos el asunto. No creo que se sometan dócilmente a la invasión africana por mucho que los medios los tengan abducidos.
 
Lo malo es que el tiempo se acaba y nadie hace nada. Mi llamada a los españoles es de desesperación ya. No queda tiempo, vuelvo a repetir. Es necesario un urgente golpe de timón si no queremos ver desaparecer la España blanca y cristiana en la que hemos vivido siempre, para dar paso a no se sabe que engendro que la ingeniería política nos quiere preparar.
 
La España de los minaretes se asoma en el horizonte. Ocupará el vacío que deja la España despoblada. Impidamoslo reindustrializando nuestra patria y volviendo a la familia tradicional con al menos tres niños por pareja. Es un reto fuerte solo apto para gentes con convicciones profundas. No es tarea para cantamañanas sino para hombres que se vistan por los pies. Por ello hago mi enésimo llamamiento al despertar de las conciencias de la gente antes de que sea demasiado tarde.
 
Hay mucho dolor en este artículo y mucha desesperación.  Pues veo a mi terruño languidecer y me duele en el alma. Una zona que tenía vida y riqueza está dejando paso al desierto desolador. No a la cultura de la muerte una vez más. No a la España de la concentración poblacional costera. Reaccionemos por favor. Tres cuartas partes de la península están en la misma situación que mi Zamora naufragada. El futuro se presenta inmisericorde y hemos de hacer algo para evitar la tragedia bíblica que se nos avecina.
 
Y los medios de comunicación no me dan cancha ninguna para soltar este grito de auxilio y dolor. Lo he intentado con todas las radios y televisiones posibles. Pero no me dan cancha ninguna. Solo Radio Ya y El Correo de España me han dejado emitir mi lastimero grito de dolor y desesperanza. Los demás nada. A hablar de fútbol y de Rociito, que es lo que vende. Panen et circensis una vez más. Me desespero en mi intento de proclamar esta verdad pero no me hacen ni caso. Culpo a los medios de comunicación de desidia y de la futura islamización de la España vacía.