Cuando los "Cursillos de Cristiandad" llegaron a mi pueblo nadie sabía lo que era eso, tal vez por ello Don Manuel, el pillo del párroco, se limitó a decir que eran "una especie de ejercicios espirituales".

La cosa es que yo me apunté de inmediato: ir tres días totalmente gratis al palacio de "La Inglesa", la finca de los duques de Sessa, que ocupaba casi toda la serranía de Montilla y hasta tenía piscina, no era moco de pavo... Y salir de la rutina, menos. Aunque hubiera que tragarse los "rollos" evangélicos y entregarse a Dios antes de entrar por la puerta. ¡Ay, pero los "Cursillos de Cristiandad" no eran unos simples "Ejercicios espirituales"!... 

Los "Cursillos" eran un invento diabólico del OPUS DEI, un verdadero "lavado de cerebro" para la recuperacion de pecadores contumaces...Algo increible, fruto, seguramente, de profundos estudios sicológicos sobre la personalidad humana y, en especial, de hombres que se hubiesen alejado de la Iglesia por razones políticas... ¡Y a fé de Dios que "aquello" fue, al menos para mi, un descubrimiento. Porque sorprendente fue ver en la hora de "Confesión pública" (así lo llamaban ellos, los directivos y profesores) pedir perdón, llorando, por sus pecados, incluso los más ocultos (Hubo un caso tremendo, el de un cursillista que confesaba por primerísima vez que había abandonado la Iglesia por no confesar que durante la Guerra había asesinado a una mujer después de violarla).

Hombres hechos y derechos confesando sus pecados y otros rezando el rosario hincados de rodillas y con los brazos en cruz. Bueno, no era mi caso, porque yo sólo tenía 17 años, era el más joven de todos, unos 300, y además de comunión diaria voluntaria. Eso sucedía en 1957. Luego me fui a Madrid y ya no supe más de aquellos "Cursillos de Cristiandad", aunque sí del OPUS DEI., como recordaré otro día..